Reseña de “Los afortunados”, el nuevo libro de Julianne Pachico


Por: Pablo Concha*

Los Afortunados de Julianne Pachico (Seix Barral, 2019) es un libro extraño en varios aspectos. En su edición en Estados Unidos (The Lucky Ones, Spiegel & Grau, 2017) Los Afortunados fue vendido como una novela; la edición del Reino Unido (Faber & Faber) fue comercializada como un libro de cuentos; la de Seix Barral en español no se decanta por ninguna de las dos opciones. Para este servidor, es claramente un libro de cuentos que presenta la mirada de una extranjera que podría ser considerada como local o nacional, sobre un tema doloroso de la historia de Colombia: el narcotráfico y la guerrilla.

La autora, que vivió en Cali con su familia durante muchos años, fue al colegio en los 90 y experimentó de primera mano la mayoría de aquello que relata, le da al libro un tono más objetivo y distante que el puramente autobiográfico que tal vez cabría esperar. Es mejor que sea así, pues el libro gana en términos de ambición narrativa y alcanza momentos que una simple crónica o autobiografía no podría lograr, máxime si se tiene en cuenta que aborda una temática que para muchos resulta trillada y aburrida, y que ha sido tratada hasta la saciedad en Colombia en infinidad de formatos. Lo curioso es que la autora británica no se centra en esos clichés, sino que narra unas historias que tienen ese trasfondo, pero centrándose en otros elementos.


...el libro gana en términos de ambición narrativa y alcanza momentos  que una simple crónica o autobiografía no podría lograr, máxime si se tiene en cuenta que aborda una temática que para muchos resulta trillada y aburrida, y que ha sido tratada hasta la saciedad en Colombia en infinidad de formatos.


El libro, espécimen raro en ese campo extraño de la novela-de-relatos (raro porque en este caso muchos arcos narrativos o vidas no se resuelven o quedan en el misterio y en la imaginación de los lectores), va saltando en el tiempo y mostrándonos la evolución de un grupo de niñas de la alta sociedad de Cali en los años 90 (época del apogeo del narcotráfico y la corrupción en la sociedad colombiana), cuyas vidas son marcadas y transformadas (así ellas no lo sepan o entiendan) por los negocios o amistades de sus acaudalados progenitores. Este trasfondo nos da historias como la de “M & M”, donde un niño humilde y becado en el colegio privado internacional, termina siendo un comandante guerrillero que no puede olvidar un episodio de bullying tipo Carrie contra una niña que lo quería. O “El pájaro-cosa”, donde una empleada doméstica es atormentada por la presencia oscura y fantasmal de una criatura que podría ser una manifestación de sus remordimientos de errores cometidos en el pasado. En “Pie de limón”, un profesor estadounidense que daba clases en el colegio de las protagonistas trata de mantener la cordura por todos los medios a su alcance mientras sufre como secuestrado en plena selva. “Los turistas”, donde una fiesta en la finca de un pez gordo del negocio de la droga es acechada por una fuerza casi sobrenatural que quizás sean paramilitares, quizá la guerrilla, o alguna otra cosa portadora de un horror inminente. “Conejito Junkie” (inspirado en los cuentos de Kafka y en “El policía de las ratas” de Roberto Bolaño), donde unos conejos olvidados en la finca de un capo luego de una matanza empiezan a alimentarse a base de hojas de coca y el resultado es bastante peculiar. Estas historias a veces entrecruzan sus caminos, en ocasiones de forma directa y otras tangencialmente, centrándose en el elemento humano, en la evolución del personaje más que en el tema de la guerra o el narcotráfico o el por qué sucedía o sucedió uno u otro hecho histórico. Esos análisis (aburridos y ya conocidos) no competen a estas narraciones; algunas con más fuerza y mejor logradas que otras, es cierto, pero todas variando en tono, estilo y enfoque, lo que brinda al conjunto una frescura a la hora de sumergirse en ella.

Los Afortunados carece –y es muy bueno– de la violencia ciega o desalmada del mundo de la droga, así como del lenguaje de los sicarios y de los traficantes. Lo que le importa y preocupa a Pachico no es retratar eso (que, de nuevo, ya todos lamentablemente conocemos), sino narrar la incomprensión de las protagonistas del mundo en que nacieron y les tocó vivir y la manera como sus futuras personas serán afectadas y transformadas por ese hecho. En muchos de los cuentos hay un terror que subyace, del cual en ocasiones podemos vislumbrar atisbos, pero muchas veces permanece bajo la superficie. Ese terror, cuando sube a la superficie y asoma su rostro, trastoca la realidad –la de los personajes al igual que la de los lectores– de muchas y dolorosas maneras. Como dice la voz de la conciencia de un personaje en “El pájaro-cosa”: “Si no tienes cuidado, los recuerdos que tú crees que has olvidado te encuentran y te espantan hasta que ya no sabes quién eres, hasta que no sabes dónde empiezas y dónde acabas. Eso es lo que puede hacerte un recuerdo que intentas evitar: te traga hasta que ya no queda nada, hasta que desapareces en el aire, te vas, te esfumas”.
Los mejores cuentos: “Suerte”, “Los Turistas”, “Conejito Junkie”, “El pájaro-cosa”, “Más allá de la torta”.

En el conversatorio que tuvo con Melba Escobar en el marco del Festival Oiga Mire Lea de Cali, la escritora (nacida en Cambridge en 1985), afirmó que para ella Los Afortunados era un rompecabezas y un libro sobre la infancia. Los que quieran adentrarse en él, serán recibidos con una prosa cuidada, donde no es reconocible la extranjería de la autora (no se nota que haya sido un libro escrito originalmente en inglés y luego traducido al español por otra persona) y en donde en más de una oportunidad serán sorprendidos por los giros que van tomando estas vidas e historias.



Los Afortunados carece –y es muy bueno– de la violencia ciega o desalmada del mundo de la droga, así como del lenguaje de los sicarios y de los traficantes. Lo que le importa y preocupa a Pachico no es retratar eso (...) sino narrar la incomprensión de las protagonistas del mundo en que nacieron y les tocó vivir y la manera como sus futuras personas serán afectadas y transformadas por ese hecho.



*PABLO CONCHA
Escritor colombiano, autor del libro de cuentos de terror Otra Luz (2017) y colaborador literario en Libros & Letras.
Síguelo en twitter: @scarypablo



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