Insólitas, la antología que reúne autoras de lo insólito de Latinoamérica y España

Ricardo Ruiz Garzón y Teresa López - Pellisa. Foto: Pablo Martín Sánchez y Susana Vallejo

Por: Pablo Concha* 

Los editores Teresa López – Pellisa y Ricardo Ruiz Garzón decidieron emprender una labor que, aunque parezca extraño, nadie se había atrevido a realizar antes. Podría, a simple vista, parecer algo poco sorprendente: una antología de literatura fantástica escrita solo por mujeres de América latina y España. Pero, mirada con detenimiento, la idea era una empresa audaz que presentaba bastantes complejidades, entre ellas dos principales. Lo primero era analizar por qué nunca se había hecho algo así. Existen antologías de este tipo con repertorio mixto (aunque al revisar los índices de cada libro se aprecia que el número de escritoras es bastante menor en comparación con los hombres) como Aquelarre: antología del cuento de terror español actual (Salto de Página, 2013), El panteón del gótico español (Qualea Editorial, 2016), King: Tributo al Rey del Terror (Interzona, 2015), por nombrar algunos. En lengua inglesa hay bastantes más, pero ninguna en español que agrupara a autoras de Hispanoamérica y España. De ciencia ficción escrita solo por mujeres ya hay algunos libros, siendo los más recientes Alucinadas: Antología de Relatos de Ciencia Ficción escrita por Mujeres (Palabaristas Press, 2014), Distópicas: Antología de escritoras españolas de ciencia ficción (Libros de la Ballena, 2018) y Poshumanas (Libros de la Ballena, 2018), los últimos títulos cortesía de la misma Teresa López – Pellisa y Lola Robles, pero de terror no existía ninguno. ¿Se trataba solo de la eterna diferencia de género, presente también en un campo marginal como el de la narrativa de terror y fantástica? Los mismos editores lo dicen en el prólogo: “La cuestión que debería preocuparnos, en consecuencia, es por qué no conocemos lo suficiente a esas escritoras de lo insólito que han enriquecido el género a lo largo de la historia. ¿Por qué?” Otro interrogante igual de crucial que debían responder era: ¿cómo buscar y compilar a todas estas escritoras sin dejar ninguna por fuera y sin que el libro resultante tuviera miles de páginas? Los editores no lo tenían fácil; la idea de la antología era algo que podía tomar años de trabajo y esfuerzo. Aunque hay muchas escritoras –y escritores también– dedicados a escribir narrativa de este tipo en nuestro continente, son pocos los que han logrado ser publicados por editoriales grandes con una distribución internacional y masiva. La gran mayoría ha publicado sus obras con editoriales pequeñas e independientes cuyo capital base depende de las becas de creación obtenidas por sus autores/as, así que el solo hecho de buscar y leer a estas escritoras no era para nada sencillo. Se requería una labor de investigación intensa y de caza de libros.

El producto final, el libro Insólitas: Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España (Páginas de Espuma, 2019) es una obra que sorprende en muchos sentidos. Contiene los nombres más relevantes de este tipo de literatura en lengua española, como Amparo Dávila, Angélica Gorodischer, Cristina Jurado, Mariana Enríquez, Lola Robles, Liliana Colanzi, Laura Fernández, etc., los cuentos más interesantes de cada una de ellas y unas notas biográficas y análisis bastante sucintos y acertados. Los lectores amantes del terror y la fantasía, acostumbrados a leer principalmente autores norteamericanos y británicos, se llevarán una grata sorpresa con esta antología. No solo van a leer unos buenos relatos –algunos geniales– de estos géneros, sino que van a descubrir “nuevas” narradoras cuya obra sin duda es digna de explorar y agregar a las bibliotecas.

Insólitas: Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España ayudará a que muchos lectores sitúen sus radares y sus miras en nuestro continente y en la Madre Patria a la hora de buscar historias que se salgan de la cotidianidad e indaguen en otras posibilidades y visiones del mundo y de nuestra realidad. Si algo demuestra Insólitas es la tradición de lo extraño y fantástico en lengua española y lo extendida que está la literatura de este tipo en nuestras culturas. Que no sea tan popular o que muchos la desconozcan por completo, es un tema que vale la pena analizar en profundidad en otro artículo. Lo que queda de manifiesto es que esta tradición existe, siempre ha existido y existirá, y muchos la seguiremos consumiendo y difundiendo sin importar la opinión de las esferas de la alta cultura. Sin duda, Insólitas sirve para reivindicar el gran trabajo realizado por estas escritoras, y queda en los amantes de estos géneros la responsabilidad de leerlas y anexarlas a sus listas.

Los mejores relatos (en opinión de este servidor): “Línea 40” de Patricia Esteban Erlés, “La casa de Adela” de Mariana Enríquez, “La segunda muerte del padre” de Cristina Jurado, “El huésped” de Amparo Dávila, “Savitri” de Lola Robles, “Yo, cocodrilo” de Jacinta Escudos, “Paulina”, de Laura Ponce, “Loca” de Elia Barceló, “El libro pequeñito” de Sofía Rhei, “Lipívoras” de Alicia Fenieux Campos.

Hemos invitado a los editores a este espacio dedicado a los libros y las letras a que nos cuenten cómo fue el proceso de esta antología.

─¿Cuánto tiempo tomó y qué tan difícil fue compilar esta antología?

Esa pregunta se puede responder de dos maneras. La más habitual sería decir que estuvimos dos o tres años recopilando relatos y elaborando métodos y criterios de selección, y que la gran dificultad fue pasar de una primera lista con un centenar de relatos con posibilidades a la treintena final. La otra respuesta parte de una evidencia: sin el trabajo previo de ambos, que llevamos media vida interesados tanto en lo insólito como en el trabajo de las autoras, esa duración se hubiera triplicado fácilmente y con peores resultados. La antología nace de ese interés previo, sin él no hubiéramos podido planteárnosla. Aun así, o precisamente por ello, pasar de cien relatos pre-seleccionados a los únicos incluidos al final ha sido lo más duro. Y pensar que para mucha gente el problema era que no había autoras de lo insólito…

─Este libro deja en evidencia el gran número de escritoras dedicado al género fantástico y de lo extraño en América Latina y España –algunas con una obra extensa–. Sin embargo, nadie se había molestado en compilarlas o juntarlas en un libro. ¿Por qué creen ustedes que no se había hecho antes una antología así?

Ha habido precedentes de interés, y citamos la mayoría en el prólogo, pero es cierto que esta antología reúne por primera vez los tres criterios: autoras vivas, de lo insólito y de todo el dominio lingüístico en lengua española. Este último factor seguía pendiente, para nuestra sorpresa, y fue el determinante para lanzarnos a la aventura. Por desgracia, es un síntoma de cómo a menudo  seguimos poco atentos a los nexos literarios entre uno y otro lado del Atlántico. Añádansele el estigma hacia los géneros no realistas y la flagrante invisibilización de la creación literaria realizada por mujeres y se obtenía un absurdo Triángulo de las Bermudas que parecía necesario dinamitar.

─En los últimos años, el feminismo ha tenido un resurgimiento muy interesante y necesario en muchos ámbitos desde culturales hasta políticos. ¿Esta corriente impulsó de alguna forma o ayudó a que existiera un libro como Insólitas?

Podemos afirmar que estamos viviendo la cuarta ola del feminismo y una de las reivindicaciones de esta cuarta ola en el ámbito de la cultura ha sido la visibilización del trabajo de las creadoras, por lo que sin lugar a dudas Insólitas ha surgido en un momento importante y de cambio.

─¿La diferencia de género también está presente en un campo marginal como el de la literatura de terror?

Lo está en el terror, en la ciencia ficción, en lo fantástico… En casos como el de la fantasía épica alcanza incluso lo alarmante. Todo el género se vio dominado durante décadas por lo heteropatriarcal y pese a los cambios heroicos realizados en los años sesenta y setenta, aún arrastramos sin motivo parte de esa herencia. Nuestra propuesta es que se empiece a reescribir el canon, todo él pero en especial el de lo insólito, porque ya se ha probado que hay centenares de autoras relevantes que fueron ignoradas por los discursos oficiales. Por fortuna, estamos en plena recuperación de ese legado, y al mismo tiempo el cultivo actual del género está asistiendo a una transformación gracias a la incorporación masiva de autoras, lectoras, editoras y prescriptoras. La presencia de mujeres está dejando de ser marginal, del mismo modo que los subgéneros de lo insólito. Son uno de los laboratorios narrativos más relevantes de la literatura mundial.

Por fortuna, estamos en plena recuperación de ese legado, y al mismo tiempo el cultivo actual del género está asistiendo a una transformación gracias a la incorporación masiva de autoras, lectoras, editoras y prescriptoras.


─No todos los lectores llegan a este género de lo extraño y lo fantástico; muchos pasan de largo sin leer nunca un relato de este tipo, y otros piensan que se trata de literatura basura y poco seria. Para ustedes, como editores, ¿qué se requiere para apreciar o disfrutar de este tipo de narrativa?

Requiere sobre todo ignorar prejuicios hace tiempo superados. A muchos lectores les ocurre con lo insólito lo mismo que a aquel personaje de Molière que hablaba en prosa sin saberlo: creen que son ajenos a la literatura no realista o no mimética cuando igual han disfrutado de 1984 o Fahrenheit 451, ven series como Black Mirror o elogiaban las películas de Miyazaki. Los mitos del escapismo y la mala calidad solo se pueden abonar hoy en día desde el desconocimiento. Y en todo caso, se trata de algo generacional: los jóvenes ya no atienden a estas distinciones, o al menos no en negativo, aceptan sin problemas los códigos de género y consideran superados estos viejos debates. Algunos de los géneros más apegados hoy día al debate político son la distopía o la ucronía, géneros claros de ciencia ficción. Algunos de los mayores éxitos literarios del siglo XXI, y muchos de los más influyentes, han venido de la mano de un niño mago y una lucha por el poder llena de dragones. Y uno de los rasgos insoslayables de la narrativa del siglo XXI es la hibridación, particularmente entre géneros miméticos y no miméticos. Dicho de otro modo: hay que admitir que creer en una forma encorsetada de realismo tal y como está hoy la realidad, sujeta a cambios y transformaciones a ritmo vertiginoso, sea tal vez lo menos realista que hay.

─En la antología hay escritoras con varios libros publicados, que han logrado reconocimiento y premios. Hablo de casos como el de Amparo Dávila, Angélica Gorodischer, Mariana Enríquez, Cristina Jurado, etc. La mayoría creadoras de muchos relatos interesantes e importantes. ¿Cómo hicieron para elegir solo uno de cada una? ¿Qué tan riguroso fue el proceso de selección de los cuentos?

La primera dificultad fue admitir que se iban a quedar fuera autoras importantes. Una vez elegidas las que consideramos más representativas, valorando su fidelidad al cultivo del cuento y al género de lo insólito, los criterios de inclusión (desarrollados con detalle en el prólogo) se podrían resumir en: variedad de subgéneros y registros, variedad de edades y procedencias, y un intento de no antologar siempre el relato más habitual y conocido de cada autora. En ocasiones había varios cuentos ejemplares entre los que elegir, y en algún caso como el de Elia Barceló hemos presentado incluso algún cuento difícil de encontrar. Finalmente, la intención era que la lectura fuera lo más orgánica posible, ofrecer un libro cuyo orden no fuera cronológico o geográfico sino pensado para disfrutar lo mejor posible de la experiencia de sumergirse en él. Al fin y al cabo, y por eso agradecemos la apuesta de una editorial tan consolidada y prestigiosa como Páginas de Espuma, este aspira a ser sobre todo un buen libro de cuentos.

─¿Creen ustedes que ha habido un auge de este tipo de narrativa de corte fantástico escrita por mujeres hispanohablantes? Y de ser así, ¿por qué?

Efectivamente. Tal y como explicamos en el libro, en el ámbito anglosajón se han publicado antologías de autoras de géneros no miméticos desde los años 70, pero en el ámbito hispánico la primera antología de ciencia ficción escrita por autoras no se publicó hasta el año 2014 con la antología Alucinadas, por lo que no podríamos hablar de un cambio de paradigma hasta la primera década del siglo XXI. Actualmente existe La nave invisible (España) y La ventana del sur (Chile), junto a otros proyectos editoriales y de publicaciones que han favorecido la visibilidad de las autoras.

─¿Cuál es el tipo de lector que esperan se acerque a este libro?

Todos los tipos de lectores y lectoras que puedan existir. Como decíamos, Insólitas aspira sobre todo a ser una buena compilación de relatos.

Insólitas ha tenido hasta el momento una buena recepción de crítica y público (el libro va por su segunda edición). ¿Podría pensarse –o han pensado ya– en una continuación, un Insólitas II?

Eso sería estupendo, aunque ahora mismo no está sobre la mesa. Quizá en el futuro, nos gusta lo insólito y eso lo sería.


Nuestra propuesta es que se empiece a reescribir el canon, todo él pero en especial el de lo insólito, porque ya se ha probado que hay centenares de autoras relevantes que fueron ignoradas por los discursos oficiales.



*Pablo Concha
Escritor colombiano, autor del libro de cuentos de terror Otra Luz (2017) y colaborador literario en Libros & Letras.
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