Sobre la experiencia de adaptar una obra literaria al cómic en Colombia


A propósito de Morir juntos la novela homónima de Luis Fernando Macías recientemente adaptada a novela gráfica (Panamericana Editorial)

Por: Luis Silva

A la hora de adaptar una obra literaria al cómic, hay que tener claro que son dos lenguajes diferentes, con algunos puntos en común, pero que en general, tienen elementos narrativos propios, que no se pueden reproducir en otros. La literatura suele ser más “ambigua”. ¿Qué quiero decir con eso? Por ejemplo: que, aunque el escritor describe a un personaje de forma precisa, la imagen que te formas como lector de dicho personaje, va a ser única en ti.

Otra persona imaginará al mismo personaje de manera distinta. Se podría decir que cada personaje tiene una versión diferente en la cabeza de cada lector.

Entonces, cuando lo adaptas a un medio visual como el cómic, ya los personajes tendrán un rostro, un cuerpo, y hasta un lenguaje corporal concretos. Es importante ser conscientes de la responsabilidad que es darle rostro a un personaje que solo existía en el mundo etéreo de la imaginación. Lo mismo con los espacios: las casas, los cuartos, las ciudades, etc. Luis Fernando Macías, su autor, fue clave en nuestro desarrollo. Como autor de la obra original, nos facilitó fotos de referencia para los personajes, pero al mismo tiempo nos otorgó libertad. Fuimos muy suertudos de trabajar con un autor abierto a los cambios.

En las conversaciones con él fue elemental encontrar códigos visuales o símbolos que manejaríamos para la novela gráfica. Era importante traducir la prosa en imágenes. Por ejemplo: la paleta de colores. Una de las primeras decisiones fue usar el azul para los días, y el amarillo para las noches. El azul, por ser un color frio, melancólico, lo usamos por el sentimiento de nostalgia que trasmite la obra.

En la obra original, llueve mucho, y se siente un ambiente de “tristeza”, de fatalidad que rodea a los personajes. Por otra parte, decidimos usar mucho los planos cenitales. Esta decisión vino porque durante la lectura de la obra original sentí que los personajes eran observados por una presencia sobrenatural más allá de su comprensión. Podemos llamarla Dios, destino, universo, energía, karma, suerte, etc. Así que el plano cenital, desde arriba, sería un código estético que representaría la visión de esta presencia omnipresente que observa a los personajes desde arriba. Vigilante, omnisciente, sin que los personajes sean conscientes de él.

Ese código visual se puede encontrar muchas veces en el cómic: cuando Aurelio encuentra los cuerpos, cuando los ancianos salen a caminar, cuando Aurelio va camino a la funeraria, etc. Otro código fue el escarabajo dorado, el cual se menciona una vez en la obra original, cuando Aurelio explica el concepto de sincronicidad, pero que nosotros propusimos usarlo como un símbolo de dicho concepto. Cada vez que el escarabajo apareciera en plano, sería una advertencia, o un guiño de la vida, de Dios, del destino, del universo, si quiere, de que los personajes están a punto de vivir (o ya han vivido) un episodio sobrenatural.

Eso frente a lo visual, en cuanto a lo narrativo, le propusimos a Macías ligar los tres cuentos que, en la obra original, aunque ocurren en el mismo universo, y son protagonizados por el mismo personaje, son independientes. ¿Por qué no buscar la forma de “fusionarlos” en una sola narración?

Los tres cuentos fueron integrados en una sola historia de forma orgánica en un solo guion. Pero, además, fueron conectados de manera visual, por ejemplo: asiendo un símil visual, entre la caída de un personaje con la caída de un pez. Espero que los lectores encuentren este símil visual, y que juzguen ellos mismos si funciona o no.


El autor y el editor

Creo que tuvimos la fortuna de trabajar con un autor que tenía un equilibrio entre defender la esencia de su obra y sus personajes y al mismo tiempo estar abierto a cambios. Luis F.Macías es uno de esos autores, que comparten mi misma filosofía, que cuando una obra es adaptada por otra persona, ya no es solo tuya, ya te toca compartirla con otros, y esos otros,

tendrán sus propias propuestas que pueden o no, cambiar tu idea original. De esa forma, puede surgir algo nuevo, que no es ni mejor, ni peor, es solo diferente.

Los retos editoriales

Según lo que yo he observado, el mayor reto es que nosotros como autores, amemos, entendamos y contemos nuestras propias historias. Hay historias que solo nosotros como colombianos sabemos contar. Eso no quiere decir que todas las historias tengan que ser sobre vallenatos, guerrilla, narcotráfico o campesinos. No. Pueden ser fantasías, ciencia ficción, zombis, aventuras, lo que sea. Pero los temas que contemos, deben ser nuestros. Un pueblo que se cuenta así mismo a otros, es un pueblo que construye su identidad. Creo que la cultura es una de los formadores de dicha identidad. Y el cómic, como la literatura, como la danza, como la música, como el teatro, es cultura. Nosotros hemos sabido contarlo con canciones y con el baile. Gabo lo hizo magistralmente a lo largo de su obra. El cine colombiano está en busca de hacerlo, y creo que el cómic debe hacer lo mismo.

Creo que los nuevos autores de novela gráfica deben encontrar su propia voz. Que sus historias no sean vacías. Que tengan algo importante que decir. Preguntarse: “¿Qué es lo que quiero que el lector se lleve de mi libro? ¿Qué nuevo les estoy contando?”. Debemos trabajar duro para que nuestras obras no sean lo que yo llamo “obras que se pueden leer con los ojos cerrados”. Que tú abres el libro, lo cierras, y no te has perdido de nada.

Esos son los mayores retos.


*Morir juntos es el primer proyecto gráfico colombiano que realiza Panamericana Editorial. La adaptación a cómic estuvo a cargo de Aluna Studios. Luis Enrique Silva es su director creativo y de contenidos.

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