"Voces en primera línea", libro que reúne relatos sobre el Paro Nacional



En medio del miedo, la rabia y desolación surgida durante el Paro Nacional, la literatura vio su manera de escapar a las balas y llegar a las páginas de un proyecto que busca dejar un registro de ese momento histórico en Colombia.


Letras nacidas del caos


Por: Pablo Concha*


El Paro Nacional iniciado el 28 de abril del 2021 mostró al mundo lo inconforme y hastiada que estaba la mayoría de la población colombiana con las políticas del Gobierno actual, y los cambios que se consideran necesarios para que el país no se hunda más en la desigualdad y la miseria. Al extenderse el paro (más de lo que nadie llegó a imaginar en un principio, y debido en gran medida a la falta de interés del Gobierno por dialogar con los jóvenes), sucedieron cosas que muchos nunca habíamos visto ni experimentado: los barrios convertidos en campos de batalla, barricadas en las ciudades, desabastecimiento, una fuerza brutal y desmedida utilizada contra manifestantes desarmados, la falta de fraternidad de muchos compatriotas, la ineptitud de los dirigentes municipales, etcétera. Todo esto le dio al Paro Nacional un significado más allá del rechazo de unas políticas ineficientes y una gestión plagada de escándalos de corrupción.

Voces en primera línea, una colaboración entre Ediciones El Silencio, Sic Semper Tyrannis Ediciones, Expresión Viva y Oromo Café Librería, surge como medio y forma de “recabar los testimonios de lo que se estaba viviendo en los barrios de Colombia afectados por la violencia de la avanzada policial”, dice Freya Liv Quintana, coeditora de El Silencio. 

Por medio de una convocatoria llamada “Voces desde el frente” se recibieron más de doscientos textos que fueron leídos entre los editores Juan Sebastián Rojas, Juan Moreno y Quintana. “A medida que leíamos, íbamos seleccionando, teniendo en cuenta que los textos tuvieran como centro alguno de los temas sobresalientes durante el Paro Nacional: la dignidad, la violencia, la muerte, los asesinatos y mutilaciones, las comunidades indígenas, la inoperancia de los medios de comunicación oficiales, el derribamiento de estatuas y símbolos (como lo sucedido con el monumento a Sebastián de Belalcázar en Cali). Después de esta primera selección, priorizamos los testimonios entregados en distintos géneros, como el epistolar, el ensayo, la crónica narrativa, el testimonio, la poesía, etc., que provinieran de las personas involucradas directa o indirectamente en la protesta social. Hicimos un llamado a correctores voluntarios que quisieran involucrarse con el proyecto editorial y así fue como personas como Patricia Simonson, autora además de uno de los poemas que constituyen el libro, se aventuraron también a ser parte del proyecto”, señala Quintana. 

Voces en primera línea contiene cuentos, poemas, crónicas, pequeños ensayos y fotografías. La diversidad del material lo hace inclasificable, por lo que el proceso de selección y organización no fue fácil. “Al principio, cuando lanzamos la convocatoria, la idea era recolectar solamente textos provenientes de las primeras líneas, pero a medida que el Paro avanzaba y se ampliaba, empezamos a notar que las expresiones de la gente y sobre todo de la juventud, iban más allá del texto escrito; fue así como invocamos entre nuestros amigos, conocidos o aquellos que se acercaban a nosotros través del voz a voz, fotografías, dibujos y pinturas. Para la fotografía, por ejemplo, yo seleccioné a tres amigos: Santiago Lozano, Diego González y Alejandro Calderón de quienes conocía su trabajo a través de lo que iban registrando y publicando en sus redes sociales. El primero desde Cali, el segundo desde Buga y el tercero desde Bogotá. Cada uno de ellos donó cinco imágenes en blanco y negro para darle soporte a los testimonios que iban dándole forma a la publicación.  Este libro se fue haciendo con lo que iba llegando y con el material que los conocidos y los amigos, todos activos desde cada una de sus disciplinas en el Paro Nacional, aportaban. Estuvimos abiertos durante todo el proceso de edición a todas las propuestas, como aquella del listado de canciones con el que finaliza el libro, creada por María Lucia Ortiz, alias La LVCHA”, afirma Quintana. 




El libro fue editado y diseñado en un tiempo récord, en comparación con otro tipo de publicaciones que toman meses o años de trabajo. De esto surge el interrogante: esa celeridad con la que se vieron obligados a trabajar, ¿ayudó a crear un mejor libro? “Efectivamente, el libro se fue armando al mismo ritmo del Paro Nacional porque esa fue la idea prístina, no sabíamos hasta cuándo o hasta dónde iba a llegar el Paro; si las bibliotecas que se crearon en los CAI de policía de Cali (como el de La Loma de la Cruz, ahora Loma de la Dignidad) iban a perdurar porque la idea del libro, además, era donar una parte de los ejemplares publicados a esas bibliotecas para que con la venta de los mismos pudieran financiar su proyecto cultural; los libros fueron donados al proyecto a pesar de que esas bibliotecas fueron efímeras. Hay que tener en cuenta que esta publicación no puede ser evaluada de la misma manera como se evalúa una novela, un ensayo o una antología porque no corresponde a ninguno de los géneros ni al propósito de aquel tipo de libro. Es la primera vez que sacamos un proyecto así, en sintonía además con una editorial independiente (Sic Semper Tyrannis Ediciones), librerías (Oromo Café y Expresión Viva) y una fundación (Crear Ciudad), todas de Cali. Personalmente, pienso que este libro refleja y es muestra física y simbólica de lo que se vivió durante el Paro Nacional. No podría pensar en una publicación diferente, sosegada. Al abrir y hojear el libro se siente, casi a los gritos, la vitalidad política y social que se vivió durante los días que duró el Paro”.

Voces en primera línea no solo cuenta con los testimonios de la gente que se encontraba luchando en las calles y siendo testigo de lo que sucedía realmente; nombres ya establecidos en las letras nacionales como William Ospina, Julio Cesar Londoño y Humberto Jarrín contribuyeron con textos para este libro. «El texto que Ospina nos donó, “Una carta para puerto resistencia”, fue inicialmente publicado en El Espectador; de hecho, varios de los escritos rescatados por esta publicación habían sido publicados en algún medio nacional. Y se convirtió, como en algún momento lo fue su libro Dónde está la franja amarilla, en un himno y aval de resistencia frente a la violencia con la que respondió el Estado colombiano al Paro Nacional. Por la acogida que tuvo entonces pensamos que sería importante que estuviera en el libro y fue así como a través del escritor Edgar Collazos, a su vez autor de “Bienvenido el señor Rap”, le pedimos si podía hablar con Ospina para que nos cediera los derechos de su texto, a lo cual accedió con el mayor de los gustos».

También hay una sección donde se analiza el fenómeno de los live de Facebook, muy importantes para mostrarle al mundo situaciones que parecían sacadas de una película de acción de Hollywood (un helicóptero bajando en el campus del SENA en Buga a dejar soldados que corren hacia donde estaba agrupado el Esmad) y otras más lamentables de brutalidad policial que daban rabia e impotencia a los miles de espectadores que estaban pegados a sus celulares presenciando atónitos. Asimismo, hay relatos que logran resonancia, como un cuento en el que una profesora universitaria les envía papelitos con mensajes de ánimo a los jóvenes de las primeras líneas mientras llora contemplando a su pequeño hijo, temiendo que un día a él mismo le toque estar en el frente. Y piezas curiosas, pequeñas joyas como otro texto que modifica la famosa fábula de Rafael Pombo “El Renacuajo Paseador” incorporando la figura de Lucas Villa, un estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira que fue asesinado por encapuchados mientras marchaba pacíficamente por el viaducto de Pereira (crimen que a la fecha sigue sin esclarecerse). «“El hijo de Rosa: Lucas Villmajo”, nace de la necesidad de poder contar la historia de Lucas Villa; símbolo de la lucha pacífica del Paro Nacional en Colombia. Ser maestra y cumplir con el deber en medio de esa situación no fue fácil. Ante la advertencia que tenían algunos niños de no salir de sus casas, ellos me preguntaban (los que vivían cerca o en medio de las zonas de protestas) si lo podían hacer en caso de que llegaran los gases lacrimógenos o las tanquetas del Esmad, a lo que yo les respondí con una estrofa de la famosa fábula de Rafael Pombo: 

—¡Muchacho, no salgas! —le grita mamá,

     Pero él hace un gesto y orondo se va.

Y agregué una pregunta en la que les pedí que recordarán cuál había sido el final. Los niños terminaron comparando la fábula con la historia de Lucas, lo que me hizo llorar. Una vez suspendidas las clases, me dediqué a escribir sobre el Paro y se me ocurrió contar la historia de Lucas Villa en la exquisita sonoridad que tiene esta fábula de Pombo y que tanto les gusta a los pequeños», dice Claudia Ortega, licenciada en literatura y autora del texto.

Se espera que este libro, producto de la hermandad de todos estos actores del sector cultural de la Sultana del Valle, llegue a un amplio público ya que, en palabras de una de sus editoras, “… debería ser parte de la biblioteca de todas las personas que tengan las competencias necesarias para leer en español porque da cuenta de lo que ocurre en Colombia en la actualidad y no porque sea un libro informativo o de índole periodística, sino porque el sentir de los ciudadanos, su voz de protesta, la inequidad política, social y económica en la que viven los jóvenes en el país, tiene su lugar en este libro. Estos aspectos no son nuevos en Colombia, pero han quedado expuestos en el Paro Nacional; este libro es testigo y muestra de lo que ya ningún gobierno ni ningún medio puede esconder más”.



*Pablo Concha. Escritor colombiano. Autor de los libros de cuentos Otra Luz y La piel de las pesadillas. Colaborador literario en Libros & Letras y otros medios culturales.


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**Las opiniones expresadas en www.librosyletras.com son responsabilidad exclusivas de su autor. 

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