El confinamiento, la violencia y la inocencia, temas de los relatos ganadores de “Bogotá en 100 Palabras”

 


Un jurado conformado por las escritoras Beatriz Helena Robledo, Juliana Muñoz Toro y Melba Escobar fue el encargado de seleccionar a los ganadores de la convocatoria  de relatos breves “Bogotá en 100 palabras” que organiza Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, BibloRed, el Instituto Distrital de las Artes – Idartes, la Secretaría de Educación, la Cámara Colombiana del Libro y la Fundación Plagio de Chile.

Inspirados en los sueños, anécdotas y cotidianidad de la vida bogotana, el concurso recibió 9.095 relatos en las categorías de adultos, juvenil e infantil, que a partir de ahora cuentan con un estímulo para iniciar su carrera como escritores al ver sus relatos publicados en un libro de distribución gratuita.

El confinamiento, la violencia y la inocencia fueron los temas abordados en los relatos ganadores que a continuación compartimos:

• Categoría adultos: Jorge Trujillo Reyes (38 años)

Relato: “Trapos al aire” 

Localidad: Bosa

Trapos al aire

Habíamos vuelto al colegio después de las cuarentenas. En clase de Competencias Ciudadanas la profesora preguntó si alguien sabía qué significaba el color rojo en la bandera de la ciudad. Después de un momento de silencio, desde el fondo del salón, una voz destemplada respondió: «Hambre».


• Categoría juvenil: Valentina Judex Cardenas (17 años)

Relato: “¡Un minuto de silencio por favor!”

Localidad: Kennedy

¡Un minuto de silencio por favor!

Se oyen fuertes disparos en la calle 13 de la capital, cristales caen fuertemente al suelo, gritos suplican sin aliento paz y justicia, llantos con anhelo de esperanza, y yo desde mi cuarto medio aturdida del escándalo solo quiero entender el teorema de Pitágoras.

 

•Categoría infantil: Paula Sofia Fúquene Bernal (13 años)

Relato: “Sólo un dulce recuerdo”

Localidad: Tunjuelito

Solo un dulce recuerdo

Como siempre, mamá me dejó con mi tía en su peluquería, pasé la mayor parte del tiempo solo, viéndola cortarles el cabello a sus clientes, después me recogieron y seguimos para la casa, al llegar fui corriendo a jugar con mi hermana menor y de un momento a otro mamá abrió la puerta, se quedó congelada, vio a mi hermana sin un mechón de cabello y con una sonrisa inocente, después su mirada se fijó en mí, con las tijeras en una de mis manos y en la otra el mechón de pelo de mi hermana.


📷Foto: Valentina Judex Vardenas y Paula Fúquene Bernal. Cortesía BiblioRed.

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