Entrevista, Emilio A. Restrepo



No. 6.152, Bogotá, Miércoles 5 de Septiembre del 2012

Si realmente me quieres, regálame un libro. 

Diana Ponds 

Emilio A. Restrepo


He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro.


Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)

Ya son varios años los que hemos invertido para que en Colombia ingrese al fascinante mundo literario de la Novela Negra y sólo hasta ahora los resultados se están empezando a ver con escritores como Gonzalo España quien publicó en el 2011 El caso Mondiu ( B ) una humorística obra en donde un inspector investiga la muerte de un hombre a quien después de asesinado, le cercenan el miembro viril. Pero también Fernando Iriarte quien es, sin lugar a dudas, quien más se ha dedicado a escudriñar, investigar y escribir sobre este género. También ha ingresado a este escenario de la Novela Negra el escritor Luis Fernando Macías el autor de Gámbito de rey aceptado ( B ) quien logró muy buenos comentarios en la Feria del Libro de Bogotá. También debemos incluir al samario Ramón Illán Bacca con Deborah Kruel, una novela situada al finalizar la década de los cuarenta del siglo pasado cuando se creyó que las tropas hitlerianas habían enviado destacamentos de espías para apoderarse de Colombia. Muy buena novela. Y aunque Simón Ospina y Juan José Gaviria han dicho que no pensaron que su novela Para matar a un amigo estaba en su pensamiento como Novela Negra, muchos de sus lectores así la han catalogado. 



Ahora, con la Fiesta del Libro de Medellín y con “Medellín Negro” que llega a su tercera edición, aparecen nuevas propuestas literarias, entre ellas de la Emilio A. Restrepo, Julio Alberto Balcázar e Inés Lucía Blackie quienes publican sendas obras, ingresando de esta forma por la puerta grande de la Novela Negra colombiana. 

Dialogamos con Emilio A. Restrepo sobre su pasión sobre este género. 

- ¿Cómo ha sido su vida con los libros? 
- En mi casa desde siempre hubo libros. Crecimos en medio de las ediciones baratas de Colcultura y Ariel Juvenil, de las revistas de Walt Disney y comics de todo tipo que intercambiábamos con los amigos. Hoy me sorprendo de la estructuración literaria de esas aventuras. Se las tomaban realmente en serio. Luego mis padres se suscribieron al Círculo de Lectores: cuatro libros por mes. Hubo una lucha que mis papás perdieron, la de las “buenas costumbres”: evitar que comiéramos leyendo, entrar al baño leyendo, leer hasta tarde en la noche, libros en los paseos o en el carro en movimiento. Pero lo que pretendían lo lograron y nos formaron como lectores. Recuerde: años sesenta, no televisión, no videos, sólo amigos, calle y lectura. ¡Ah!, y la maravillosa influencia de un teatro de barrio y la tradición oral de la esquina, de la cuadra (con los marihuaneros, los mejores y más delirantes conversadores, portento de mentirosos creativos), además de las grandes historias alrededor de tíos mayores, abuelos y primos. Después la lectura ya era un hábito, hacía parte de lo normal de la vida cotidiana. Luego los estudios de medicina y lo mismo: leer y leer. Un complemento perfecto con el cine para una búsqueda única: las historias. 

- ¿Siempre su vida ha estado cercada con libros, protagonistas, alegrías bibliográficas? 
- Siempre he tenido libros al lado mío. Lo primero que exploro en una casa o en un colegio es la biblioteca. He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro. Nunca he perdido la ida y la escarbada. La última reforma de mi casa fue para reacomodar los libros y los discos, incluyendo los acetatos. En esa transición, ingresé sin conflicto a los lectores electrónicos y ahora a las tabletas. Con este sistema, he conseguido todos los libros que he querido, los que había anhelado, incluso los que eran referentes y no nunca pude conseguir en físico, por ejemplo: Los mejores cuentos policiales, recopilados por Borges y Bioy Casares y la colección del Padre Brown y así una interminable lista. Es un verdadero regocijo. Desde pequeño me interesó también la escritura. Participaba en los periódicos y concursos de los colegios, lo mismo en la universidad. Me la tomé en serio cuando me inscribí en el Taller literario de Asmedas, bajo la tutela del escritor Mario Escobar Velásquez

- ¿Cuál fue la primera Novela Negra que recuerda haber leído? 
- Ingresé al género por los referentes obligados: los casos de Sherlock Holmes, muchas novelas baratas de Agatha Cristhie y ediciones populares de Simenon. No las entendía como “Negras”, sino simplemente de “detectives”, incluidas muchas de bolsillo, puro “pulp” de cinco centavos como Silver Kane o Lou Carrigan, y las novelas gráficas de Rip Kirby y el Agente Secreto X-9. Lo primero realmente negro que leí, fue un cuento que encontré en una revista argentina, escrito por Dashiell Hammet llamado “Un hombre llamado Spade”. Luego en la Biblioteca Básica Salvat leí la “La maldición de los Dain”, del mismo autor. Ahí en realidad perdí la inocencia. Por otro lado, en el teatro “El Subterráneo”, que fue de culto en la ciudad, vi varias películas cuando era adolescente: “El Halcón Maltés”, Marlowe (con James Garner), “La dama de Shangai”, entre otras y ciclos de cine del mismo tema. Era ya claro, eran las historias que me gustaban y que desde entonces me estaban marcando. 

- ¿Qué concepto tiene de este género? 
- Es apasionante. Es entretenimiento puro. Desata la curiosidad en el lector, lo hace cómplice, lo involucra y lo envuelve en un juego de acierto y adivinación con elementos lógicos que casi siempre lo sorprenden y lo excitan. Por lo demás, se basa en historias poderosas e impactantes. Los personajes son fuertes y deben estar bien dibujados. La narración tiene que estar muy bien escrita, sin cabos sueltos y sin trampas burdas, pues si el interés decae o hay engaños, el lector la abandona sin consideración. Además escudriña la sociedad y sus normas, describe la ciudad, su ética, su entorno, su ambiente, sus pecados. Es una fotografía del alma colectiva en la selva de cemento. Desnuda sus costumbres más ocultas y sus tendencias más abyectas. Muestra el submundo que hay debajo de la superficie, por debajo de lo aparente, un universo mucho más grande y salvaje del que nos imaginamos y que ruge bajo los neones y la contaminación de la ciudad. 

Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.

- ¿Por qué en Colombia poco o nada avanzamos en ella? 
- Durante un tiempo, creo yo que por la tiranía del boom latinoamericano y el realismo mágico, que produjo grandes obras y autores, pero sin darles posibilidades reales a nuevos escritores, que siempre se quedaban a la sombra de unos maestros demasiado dominantes. Durante muchos años los esfuerzos editoriales se orientaron hacia los secuestrados, la narcomiseria, la historia de los capos y el vaho pestilente del narcotráfico que llegaba hasta el último rincón o los best seller norteamericanos o los manuales de autoayuda. Aquí muchos títulos de la “sicaresca” captaron toda la atención, pero hoy están casi olvidados, pues hay una saturación en los medios y en el inconsciente colectivo. Es un fenómeno interesante, dadas las condiciones de violencia que se generan en nuestro país. Pero esto está cambiando. La gente se está acercando al crimen y lo está mirando bajo una visión artística. Ya hemos aprendido a vivir con él, lo hemos padecido, ahora lo queremos entender, mirarlo bajo una perspectiva distinta. 

- ¿Ha intentado escribir Novela Negra en otras oportunidades? 
- Hasta el momento he publicado cinco novelas, casi todas avaladas con algún premio. La primera, Los círculos perpetuos, ya esboza los ingredientes, pues en la primera página matan un médico y en los capítulos siguientes, su hermano inspector arranca con la investigación en busca de la venganza. Fue finalista en el Premio internacional de Novela corta “Alvaro Cepeda Samudio”, lleva 4 ediciones y la primera la hizo SIC editorial de Bucaramanga. Otra, La milonga del bandido, cuenta la historia de una banda de pillos que azota ciudades de Colombia y España, mostrando su faceta humana, el sufrimiento por su condición, en una historia llena de aventuras y giros inesperados. En esta búsqueda, un tanto febril, llevo doce novelas negras. En cinco de ellas ya aparece un detective criollo, Joaquín Tornado, que se enfrenta a casos que tienen lo más cruento de la novela negra moderna: cine snuff, la mafia en los deportes, las apuestas, la corrupción política, el tráfico de arte, las aseguradoras, la prostitución de alto nivel, el ciudadano del común vulnerado por un estado y un sistema que lo pisotean, etc. Estas permanecen inéditas, pero se están concretando ideas para su publicación en un mediano plazo. 

- ¿De los grandes maestros de este género cuáles son los que más ha leído y lee con inmenso gusto? 
- Por supuesto, uno con los clásicos va a la fija y Chandler y Hammet son unos maestros. Entre los que escriben en español, he leído a Vásquez Montalván, a Francisco González Ledesma, a Paco Ignacio Tabio, a Roberto Ampuero, A Ricardo Pligia, a Luis López Nieves. En la galería de honor están también los impresionantes John Katzenbach, David Baldacci y Markaris Petros. Me gustó mucho la Trilogía Millenium, a la que llegué por una reseña muy favorable que escribió Vargas Llosa. Y en el santuario siempre van a estar Willkie Collins, Conan Doyle, Simenon, Agatha y otros que vienen del policial, que tienen gran calidad y ejercen una gran influencia. 

- ¿Cómo ve a los autores de este género en Colombia? 
- Los tres que ha publicado Ediciones B en su serie, son de todo mi gusto. En el género, están muy activos Mario Mendoza, constante y disciplinado, Santiago Gamboa, Octavio Escobar, Sergio Álvarez, Hugo Chaparro. El género goza de cabal salud, los autores están motivados, el público responde y ya las editoriales se están comprometiendo. La asistencia de los lectores a los diálogos múltiples, a las presentaciones, la invitación de los colegios y universidades a hablar del tema así lo demuestra. En los talleres literarios, los jóvenes autores están creando. Los guionistas se empiezan a interesar. Como veo las cosas, creo que ya arrancó el buen momento de la novela negra en Colombia. 

- Denos una opinión sobre "Medellín Negro". 
- El congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro” este año llega a su tercera edición en el marco de la Fiesta del Libro. Ha sido un éxito total y está a la altura de sus similares en Barcelona, Gijón, México, Buenos Aires y Getafe. Tiene invitados de muchos países, hay lleno total. La novedad de este año es la publicación de dos libros, dentro de la serie de novela negra apoyada por Ediciones B. Se presentan dos ejemplares con cuatro novelas cortas, dos en cada uno: El primero tiene el ganador y primer finalista del concurso literario convocado por el evento: Los cautivos del fuerte de apache de Julio Alberto Balcázar C. y Año Nuevo de Inés Lucía Blackie. El otro volumen contiene las novelas ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? y Después de Isabel, el infierno de mi autoría. Esta última finalista en el Primer Premio de Novela Corta Mario Vargas Llosa, entre más de 600 originales. Se trata de un evento importante, con gran énfasis en lo académico. En él se reúnen estudiosos, académicos y escritores a explorar a profundidad el tema del género negro en el cine, la literatura, el arte, la socio-antropología, etc. Lo apoyan la Universidad de Antioquia y la alcaldía de Medellín y para acabar de ajustar es gratuito. En resumen, está condenado a hacer historia, mejor dicho, ya la está haciendo. 

- Muy brevemente hable de su novela Después de Isabel, el infierno
- Voy a citar las palabras que hizo Luis Fernando Macías, también autor de Ediciones B en la presentación: “Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.” 


1 comentario:

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