Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal. Primero fue una columna como esta, que la leyeron apenas la envié gracias a la acupuntura estatal sobre mi correo. Se dejaron pillar, pues como era sobre el descuido militar ante probables actos terroristas, reaccionaron anticipadamente a su publicación. Después fueron los ruidos en el celular cuando hablaba de “La Luciérnaga” con Peláez y los libretistas. Peláez, con oído de 50 años en la radio, se los pilló. Por último fueron las evidencias, entregadas por uniformado con soles, de conversaciones hasta con altos funcionarios del Estado. No pueden negarlo, nos tienen sometidos a acupuntura intensiva.
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