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Ministerio de Cultura de Colombia

La escritura adictiva de Mónica Ojeda


Nefando explora el tema de los abusos sexuales a los niños, la alteración de la psique resultante de dichos abusos, las relaciones sexuales de los adolescentes y la violencia. El lector no soltará el libro pues la voz narrativa es tan poderosa y acertadamente lograda, que le atrapa y obliga a continuar hasta el final.


La originalidad es difícil de lograr. A veces las influencias son muy notorias o se pierde el rumbo tratando de ocultar esos influjos que fueron el Big Bang de la creatividad. Otras veces es mejor dejarlos en evidencia y tratar de enaltecerlos. En la novela Nefando (Editorial Candaya, 2016), Mónica Ojeda logra una historia interesante y original sin desconocer sus influencias y honrándolas con maestría. Como en los grandes libros, lo importante no es tanto lo que pasa, sino cómo se cuenta y cómo se transforma a los personajes, transformación que sufren –y sufrimos nosotros– al desarrollarse la historia. La trama es sencilla: un videojuego creado por unos universitarios en Barcelona y subido a la deep web es retirado por la policía luego de descubrirse que contiene videos reales de pedofilia y autoflagelación bastante perturbadores. El videojuego se llama Nefando y el misterio radica en qué contenía exactamente o cuál era su finalidad. ¿Para qué lo crearon? Sobra decir que los pocos que lo jugaron y experimentaron quedaron trastornados por su contenido.


«En el fondo nos da lo mismo lo que sea que el lector encuentre, si el desamparo o la certeza, pero que halle, porque si no, todo pierde su propósito original».

Ahora viene lo interesante y el producto de las lecturas de la autora (nacida en Ecuador, 1988): la linealidad de la narración está fracturada y el libro se compone de retazos de entrevistas (conducidas por un entrevistador que no sabemos quién es o para qué se encuentra recolectando la información; lo único que se deduce es que no es un policía), por fragmentos de una novela pornográfica escrita por uno de los personajes (quizás las partes más intensas, divertidas y transgresoras de toda la novela), por recuerdos de la infancia de los creadores del videojuego y una suerte de conversación consigo mismo (escrita en segunda persona y de una eficacia extraordinaria) de otro individuo que aborrece su corporalidad. Todos estos sujetos (estudiantes universitarios, seis en total), compartían un apartamento en Barcelona en el momento de la concepción, creación y difusión de Nefando.

La historia es fresca, el ritmo bien administrado y la intriga sostenida durante todo el libro. A pesar de que Nefando puede resultar grotesco en algunos aspectos y pasajes pues explora el tema de los abusos sexuales a los niños, la alteración de la psique resultante de dichos abusos, las relaciones sexuales de los adolescentes y la violencia, el lector no soltará el libro pues la voz narrativa es tan poderosa y acertadamente lograda, que le atrapa y obliga a continuar hasta el final. Los lectores quedamos ante el texto como moscas agarradas en una telaraña y solo podemos contemplar, indefensos y asombrados, el avance del monstruo que va a devorarnos.


«No hay erotismo que se niegue al horror».
Mónica Ojeda.


Las influencias que transitan y alimentan Nefando son muchas: Los detectives salvajes, La casa de hojas (casi al final del libro se nos muestran varios dibujos realizados por una de las creadoras del videojuego en su adolescencia, que debemos tratar de interpretar a pesar de la tristeza que despiertan), La broma infinita en el sentido de que el lector debe armar las piezas dispuestas ante sí para completar la imagen y el significado final y la figura del entrevistador (que, aunque conocemos las preguntas que hace, no entendemos sus motivos u objetivo último), William Gibson, True detective, etc.

Nefando es un libro para aquellos lectores que siempre estamos en la búsqueda constante, infinita e incansable de más y mejor literatura. Algo muy especial, un plus enorme, es que su autora es una voz cercana a nuestro mismo continente. Léanla, no se arrepentirán. Yo, por lo menos, pienso salir ya mismo de cacería en busca de su siguiente novela.


Nefando

Autor
Mónica Ojeda

Género:
Novela

Editorial
Candaya

Páginas
206



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Sobre el autor: *PABLO CONCHA.

Escritor colombiano, autor del libro de relatos La otra luz.


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