Jack & Diane: ¿Existe el destino?





Advierto estimado lector que, antes de hacer este tipo de cosas, (nunca he sabido si esto de escribir es un trabajo, un oficio, un hobby o cualquier otra cosa) fui antes vendedor de Seguros de Vida por teléfono... Sí, Seguros de Vida, y sí: Por teléfono. Y no lo fuí por un mes, ni dos. Fueron varios años... Muchos compraron mis seguros, pero lo que resulta muy curioso es que, nunca pude conocer a alguno de mis clientes; era extraño ganarme la vida, vendiendo un intangible, por medio de un teléfono, a quienes no podía ver. -Era como venderle un intangible, a unos “intangibles”...

Pero bueno, esa es otra historia… El caso es quienes teníamos esa clase de trabajo, aprendíamos a hacer preguntas del orden “existencial”, y esa, era justamente nuestra estrategia de venta. Y créanme: Funcionaba. Así, mientras, alguno de mis potenciales clientes, podría estar en su casa, entrada la noche, (mi trabajo era en la hora nocturna) viendo alguna novela, sonaba el teléfono fijo, y al otro lado de la línea, cuando alguien levantaba el auricular, yo preguntaba:

-¿Existe el destino?

Vamos a suponer de momento que el destino existe, y que es una poderosa fuerza que influye en los hechos que van ocurriendo...

Admito que a través del teléfono, (podría en cada turno hablar con más de trescientas personas), recibía todo tipo de respuestas: Desde respuestas simples, respuestas del orden científico, respuestas agrias, respuestas evasivas, otras, de carácter religioso; una gran cantidad que intentaban acudir a silogismos en un afán por librarse de mí; lo cierto del caso, es que no habían respuestas ni buenas ni malas, después de todo, nadie tiene la verdad cuando hablamos de temas existenciales. En la historia de hoy, cada cual leerá los hechos, y sacará sus propias conclusiones...

De todos modos, muchos años después, en algún punto, algunas de aquellas preguntas sobre la vida, nuestra misión, el futuro, y el destino, vuelven a nuestra mente y muchas veces, de acuerdo al momento de la vida que estemos viviendo, pueden tener diferentes respuestas y es justamente esa pregunta sobre el destino, sobre la cual gira nuestra historia de hoy.







Para dar por terminado el contrato entre John Mellencamp y Riva Records, "American Fool", sería el último album que se publicaría en 1982. Ese era el destino original...
John Mellencamp, no era un don nadie para 1981: Era un cantante, compositor y músico que tenía a cuestas 4 albumes para Riva Records, (su próximo álbum, American Fool, que saldría a mediados de 1982, sería el último para dar por terminado el contrato entre ambas partes) y Mellencamp, sabía que, si este trabajo, no contenia éxitos que funcionaran en radio, sería desechado por la casa disquera, y su destino sería volver a su anterior trabajo, el cual era instalando teléfonos…
Hablando de destinos, unos días antes de viajar a Miami, para comenzar las grabaciones, tuvo un accidente en su Harley Davidson, y según parece el destino no quería que la historia terminara ahí: Contra todos los pronósticos, salió de ahí caminando….







Fotografía impresa en el forro del vinilo "American Fool" de John Mellencamp en 1982. Al fondo, alguna de sus motos Harley Davidson. Colección "Leyendas del Pop" propiedad de Julián Franco.
En Miami, todo comenzó mal con sus músicos cuando apenas comenzaban las grabaciones que tendrían lugar en Criteria Studios. El album que se gestaba, que lo lanzaría al estrellato mundial, que alejaría por siempre sus angustias laborales, y que le permitiría esa independencia que todo músico anhela, el destino no permitiría que fuera disfrutado por los otros integrantes de la banda: Una pelea con el bajista y el teclista, los llevaron a tomar la equivocada decisión de renunciar e irse… Cosas del destino.

Contra todo pronóstico, y seguramente burlando el destino, continúan las grabaciones, pero ningún tema funciona. Hay canciones, pero no éxitos que puedan tener una oportunidad en radio. Mellencamp había compuesto Jack & Diane con una guitarra acústica, y cuando él la ensayaba solo, sin la banda, el tema parecía ir bien. Una vez intentaba ensayar la canción con toda la banda, nadie sabía cómo acoplar cada instrumento, y todo salía mal.







La guitarra española, Admira Mónica, de 1989, fue utlizada por Julián Franco para la grabación del cover promocional de Jack & Diane junto a una Gibson ES-335Dot. A la derecha, Simona, cuidando el Kit de batería...
El destino de Jack & Diane era terminar en el cajón de los temas inconclusos y John Mellencamp decide desecharla. Mientras el cantante y su banda estaban alojados en una lujosa casa en Key Biscayne, y acudían cada día al estudio de grabación, en donde el productor, Don Gehman, trabajaba intensamente en el desarrollo del album, se encuentra con Jack & Diane, y decide darle un repaso, usando algo que para ese momento no era muy típico: Una máquina de rítmos programables, fabricada por el guitarrista Roger Linn: La bateria electrónica, Linn LM-1. Cosas del destino, John Mellencamp y lo que quedaba de su banda, se encontraban en aquel estudio, y en el piso de abajo, coincidencialmente, estaban también los Bee Gees grabando un album. A John, le llamó la atención que no había ningún baterista grabando con ellos, y por el contrario, lo que se oía eran unos ritmos que salían de una caja con bordes de madera...







Roger Linn frente a su invento: La batería electrónica Linn LM-1 en 1979. Foto: polynominal.com
Ahí estaba de nuevo el destino: En aquel entonces cualquier batería electrónica sonaría muy “sintética”, pero esta, era lo más avanzado que había. Decidieron pues, pedirla prestada y subir con ella a la mesa de mezclas. Cuando el baterista de Mellencamp, Kenny Aronoff, vió en el estudio esta caja de ritmos, se sintió completamente ofendido, y supuso que su destino sería correr con la misma suerte de los otros dos músicos que habían salido de la banda de Mellencamp, no sin antes tener que dedicarse a programar dicha batería electrónica, reemplazando los sonidos de su batería acústica, es decir, los sonidos reales, creados por un humano frente a un Kit de batería, por los sonidos programables de esta caja de ritmos…







Linn LM-1 en 1980
Ahí quedó el tema, y mientras John Mellencamp y Don Gehman, seguían trabajando en la canción, encerrados en el estudio, no quedaba para el baterista Aronoff otro destino que, jugar billar: El estudio tenía una muy buena mesa de billar







Edición en CD de "American Fool", parte de la colección Leyendas del Pop, propiedad de Julián Franco
-¿Existe el destino? 

Vamos a suponer ahora que el destino no existe, y que no es una poderosa fuerza que influye en los hechos que van ocurriendo…

En medio de una buena partida de billar en el salón de descanso del estudio, mientras Mellencamp y Gehman continuaban encerrados trabajando en la canción, llegan a la conclusión que, si bien, las acciones que se habían tomado, en un intento por salvar la canción, eran acertadas, cuando se llegaba al segundo coro de Jack & Diane, algo faltaba. Era necesario añadir algo. Algo hacía falta en la canción. No podía seguir llevando el mismo ritmo, con una guitarra electrica y acustica, cada una de estas, sonando por un canal diferente, y un simple coro en el medio, diciendo que la vida debe continuar y etc (Life goes on, long after the thrill of living is gone). Mientras John y Don, analizaban esta situación, se oía el ruido de las bolas de billar golpeándose unas con otras. John, tras una corta pausa, da un giro inesperado y le grita al “campeón de billar” que se encuentra jugando, que es hora de trabajar.  Es necesario un solo de batería. 







Julián Franco en 2007 y la Gibson ES-335 Dot que fue utilizada para grabar el cover promocional de "Jack & Diane"
Resulta que hoy día, es muy fácil lograr esto, por medio de algún programa de creación, o manipulación de audio para computadores, de los muchos que abundan para todas las plataformas (Windows, Linux, MacOS etc). Hoy día, muchas de las baterías grabadas que oímos en las canciones que nos gustan, muy seguramente son archivos pregrabados que se añaden en la mezcla, y suenan tan natural, como si hubiéramos contratado un baterista de sesión para ayudarnos en la grabación. Eso hice yo, a manera de anécdota, cuando mezclaba mi album, “This Sort Of Things” en 2015: Yo quería interpretar y grabar todos los instrumentos, pero en aquel entonces, en 2014, no tenía en mi estudio una batería acústica, de modo que eché mano a la electrónica, siempre queriendo que el sonido de las baterías fuera lo más “orgánico” posible, y utilicé algunos programas tanto en el entorno Windows, como en Mac OS X, para añadirle percusión a las composiciones: En algunos casos, manipulaba manualmente una interfaz que al oprimir cada botón, simulaba los sonidos de cada elemento que compone un verdadero Kit de batería acústica, y en otros casos, como lo hicieron en “American Fool” programaba las baterías para que acompañaran la melodía a lo largo del tema.







La misma guitarra (izquierda) 13 años después, en medio de las grabaciones del cover promocional de Jack & Diane
El destino de las canciones Pop, especialmente aquellas baladas susceptibles a ser transmitidas, por radio, obedecen a una fórmula que, para ser sinceros, amables lectores, ya está inventada. Ya se sabe de cuánto tiempo debe ser su duración, cómo debe sonar, en muchos casos cuál debe ser su progresión de acordes para “llegarle al corazón” de la gente, y así aumentar las ventas. Cuando son grupos de Rock fuerte, también manera de recurso, se añade al final, un buen solo de guitarra, como ya hemos discutido en otras columnas, y algunos otros trucos de esa infalible fórmula para llegar a los primeros puestos en los 40 principales.

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A John Mellencamp se le ocurrió que después del segundo coro de Jack & Diane, debería haber un solo de batería, que diera un giro inesperado a la canción y la llevara a otro nivel. -Ojo! que esta canción es una balada, y estaba siendo preparada para ser reproducida en radio: Resulta que un solo de batería, generalmente está más asociado a una presentación en vivo, en donde el artísta, quiere aprovechar esa energía y entusiasmo en medio de un concierto, y por qué no, darle un giro a una canción, acentuarla, o alargarla, en fin, es un muy útil recurso para mantener la atención del público. En otros casos, también está asociada a quellos temas que componen un album, que no son “comerciales” y por ende, al no tener que ceñirse a unas reglas y pautas tan marcadas, pueden gozar de una mayor libertad creativa. Ya no es esto algo tan normal. Imaginan ustedes un solo de batería en medio de un regueton? De todos modos, en el mundo de la música Pop y Rock, hubo artístas que lo habían intentado: Phil Collins, un año antes, con “In The Air Tonight”. Ahora, Kenny Aronoff, baterísta de John Mellencamp, en medio de las grabaciones de “American Fool” de 1981, estaba a punto de cambiar el destino de Jack & Diane y como ya habíamos dicho, llevarla a otro nivel con un solo de batería en medio de...

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El fenómeno de la hoja en blanco: Yo no sé si a todos les ha ocurrido en algún punto de un proceso creativo, pero debe ser un momento muy difícil cuando, en medio de la grabación de una balada te sientan al frente de la batería, y te dicen que se necesita un solo de batería. Este, debía ser compacto, potente, y sentar un precedente, además de encajar perfectamente con la canción, pero a la vez, debía salirse de lo convencional. Luego, despues de estas instrucciones, todo el mundo se sienta en la sala de mezcla, hacen silencio y comienzan a mirarte con el dedo puesto sobre el botón de grabación...







Un kit básico de batería acústica. Estudio Leyendas del Pop propiedad de Julián Franco
La presión debía ser muy fuerte para Aronoff, sin contar con que, hasta hace un instante, el destino había condenado a Jack & Diane a ir sin su aporte en la batería acústica. Una cosa era Led Zeppelin, que también ya lo había intentado con su baterista, John Bonham, quien era toda una leyenda. En efecto, Phil Collins, también, cuando lo había intentado en el debut de su carrera solista, ya era también una figura, pero en este caso, el caso de lo que quedaba de la banda de Mellencamp, la gravedad de estar a punto de no ser renovados por la casa disquera, la posibilidad de prescindir de los servicios de Aronoff, en la batería acústica, y el alto grado de angustia de estar, y estar dando vueltas sin poder resolver cómo, debería ir esta canción, solo sumaban más problemas para encontrar un correcto norte...







Mientras escribía este artículo, Julián Franco asistió a un "Facebook Live" con Kenny Aronoff (derecha) en donde contó algunas anécdotas a lo largo de su carrera musical de más de 40 años.
Era el “todo o nada” para Aronoff, y desde luego, para Mellencamp y su carrera. Parecía que esos cuatro albumes anteriores, no contaban en absoluto. Aronoff, se sentó entonces en la batería acústica en medio del silencio de la sala, e intentó en su Kit de batería, un ataque clásico, para irse conectando con la melodía. Al otro lado del estudio, en la mesa de mezclas, le hicieron un giño positivo. Había comenzado bien. Ya con un poco más de confianza, Aronoff intenta entonces grabar la primera toma, del que probablemente sería el solo de batería que cambiaría su historia, lo pondría en el mapa, y de paso, volvería a Mellencamp una figura mundial...
...no se pudo: Todavía no se lograba. Todavía no había la conexión necesaria para lograrlo. Kenny se levantó de la batería, fue a la sala de mezclas, y todos comenzaron a darle alguna recomendaciones. Dió media vuelta, volvió a entrar rumbo a la sala de grabación en donde estaba su Kit de batería acústica y comprendió que, si no hacía lo correcto, su carrera terminaría ahí. Ese es el negocio de la música: Algo maravilloso, pero a la vez cruel.
De repente, algo, mientras retomaba el ritmo, oyendo la pista, pasó por la cabeza de Aronoff, e incluyó, en medio de su breve solo de batería improvisado, en el que decantaba todas las esperaznzas de su carrera, un elemento inesperado que automáticamente, encajaba y cumplía con toda esa pila de requerimientos que esta interpretación debía lograr, para dar de una vez ese nuevo giro a la canción, después del segundo coro y permitir llevarla hasta donde desde el principio, Mellencamp y Genham, probablemente habían soñado desde el principio, cuando cada uno había visto algo “prometedor” en esta canción. Acto seguido, Mellencamp comenzó a gritar de emoción desde la sala de mezclas, anticipándose por primera vez, a toda esa emoción que que a la postre, “Jack & Diane” generaría incluso casi 40 años después.







"American Fool" vinilo orignal de 1982 editado por Riva Records parte de la colección Leyendas del Pop propiedad de Julián Franco.
Fue después idea de Mick Ronson, guitarrista que acostumbraba a tocar con David Bowie, añadir esas emotivas voces “a cappella” mientras el solo de batería de Aronoff, en medio de Jack & Diane, va sucediendo.

Qué más podría decirse a partir de aquí? Jack & Diane llegó al puesto número 1 en los listados de la Revista Billboard, la semana del 2 de octubre de 1982 y estuvo allí por 4 semanas consecutivas, sobre, “Abracadabra” de Steve Miller Band, “Hard to Say i´m Sorry” de Chicago, “Eye of the Tiger” de Survivor y “You Should Hear How She Talks About You” de Melissa Manchester y al final, sería también “American Fool” acreedor a un premio Grammy, y si: Jack & Diane, contra el destino, sonaría en la radio, con todo y solo de batería, le daría a John Mellencamp la independencia que necesitaba para no depender de las amenazas de las casa disqueras. El baterísta, Kenny Aronoff por su lado, entraría al “hall de la Fama” de los bateristas que tocan con los “grandes artístas” y finalmente, en contra del destino, Jack & Diane sería el clásico éxito siempre asociado a John Cougar, John Mellencamp, John Cougar Mellencamp, o, como ustedes prefieran llamarlo.







John Mellencamp. Fotografía del libro perteneciente a la edición en CD de "American Fool" parte de la colección Leyendas del Pop de Julián Franco
Cuando se piensa en todo ese camino que recorrió Jack & Diane para convertirse en la canción que cambiaría para bien la vida de varios artistas, y sería recordada como uno de los himnos de los años 80, tal parece que el destino no quería que nada de esto sucediera. Fue necesario que ocurrieran una serie de hechos que, parece, no eran parte del libreto original, y solo la acción de algunas personas, como por ejemplo, el  productor Don Gehman y el baterista Kenny Aronoff, por no hablar de la decisión que toma Mellencamp de jugarsela con un solo de batería, quienes cambiaron el rumbo de una canción que estaba destinada a no ver la luz. De acuerdo a esta historia... 







La semana del 2 de octubre de 1982, llegó para John Mellencamp el reconocimiento a su trabajo: Jack & Diane es número 1 en los listados Billboard. Imágen perteneciente a la colección "Leyendas del Pop" de Julián Franco.

-existe el destino?

Después de todo ese éxito de Jack & Diane por cuatro semanas consecutivas en el número 1, el 30 de octubre de 1982, cuatro semanas después, el siguiente hit, en los listados Billboard sería, “Who Can It Be Now” de Men At Work, otra revelación, pero… esa, es otra historia…

A propósito de Jack & Diane, ¿Cómo se grabó el cover promocional para esta columna?









Julián Franco Ocampo

Sobre el autor: *JULIÁN FRANCO OCAMPO.

Comunicador Social y Periodista, amante de la música, músico por adopción. Ha trabajado como corrector de estilo, programador, editor de video, locutor y compositor de música corporativa, actualmente se desempeña también como profesor y realizador de contenidos multimedia.
Twitter: @julianfranco_o  - Facebook: Julián Franco Ocampo  Instagram: @julianfrancoocampo - Soundcloud: /julianfrancomusic

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