Del 25 de Septiembre al 6 de Octubre, se llevará a cabo la edición 13 del Festival Internacional de Poesía Abbapalabra en San Luis Potosí, Estado de México.
El Festival nació con el objetivo de acercar la poesía a las personas, es decir, “llevar lo humano a lo humano, enlazándolo, eso sí, con la crítica cultural, la formación de conocimiento, la posibilidad expresiva, promoviendo con ello el desarrollo de lo individual, la convivencia social”, afirma el poeta Álvaro Mata Guillé, uno de sus organizadores.
Este año destacados poetas y narradores orales de diferentes países participarán en charlas, conferencias y recitales:
orales
especial
Costa Rica)
general
El principio
Son muchos antecedentes los que conforman el origen de las cosas, en cuanto al Festival Abbapalabra, uno de ellos fue preguntarse por el sentido de la literatura, por la construcción de la cultura y los lenguajes, explorando en esa relación de la experiencia humana, a la que insistimos en llamar poesía, que desde la incertidumbre retorna al antes del lenguaje y rompe el mutismo del entorno con su canto, que al penetraren nuestro desasosiego provoca que el otro nos descubra, nos aproxime, nos acerque, pues en ese lugar de comunión, inmersos en nuestra precariedad y en el estar solos, nos reencontramos y lo humano vuelve a lo humano; también tratando de ver más allá del sentimentalismo o el anquilosamiento que envuelve la actividad literaria coherente con el derrumbe de los referentes sociales y sus imposturas, intentando dejar atrás los convencionalismos inútiles que esterilizan al poeta, al intelectual, al pensador, los que disecan el canto, sumiéndolo en la falsedad o la presunción, sobre todo en un contexto que hace de cada cosa lo mismo, más entretenimiento, indiferencia, banalización, consumo.
Los primeros pasos
Los primeros eventos de Abbapalabra se realizaron en el mes de septiembre de 2005, cuando Mario Alonso, poeta mexicano promotor de la idea, logró que a través de los Colegios de Bachiller de San Luis, recorriéramos prácticamente todo el estado potosino, procurando que cada actividad -cada recital- se convirtiera en un espacio de conmemoración, de diálogo, ojalá de fiesta. Con coloquios, charlas, música, recitales o narración oral, nos propusimos acercar la poesía a las personas, es decir, llevar lo humano a lo humano, enlazándolo, eso sí, con la crítica cultural, la formación de conocimiento, la posibilidad expresiva, promoviendo con ello el desarrollo de lo individual, la convivencia social, lo plural, buscando además, como lo hacían las antiguas civilizaciones a través del canto, la oralidad o los ritos, reencontrarnos, reviviendo, con la relación de nuestros adentros, lo que éramos, dibujar un rostro, recobrar una voz, percibir al otro, percibirnos, redescubrir el entorno siendo nosotros el entorno y confrontar así, de alguna manera también vaciamiento, el excesivo individualismo, que al contrario de lo que se piensa, diluye lo individual, inutiliza el canto, atrofia lo humano. De esta manera, sensibilizar, el diálogo, aproximarse al otro, han sido los ejes que determinan el camino del festival, los que además, marcan la pauta de las actividades que se realizan en el transcurso del año, mediante charlas o talleres que se imparten a estudiantes, a padres de familia o maestros, que serán los encargados de divulgar las actividades del festival, convirtiendo cada colegido que se visita en un centro de reunión, en un centro cultural, siendo un ejemplo de ello el trabajo que realizamos junto a Julio Ceballos, poeta mexicano, en el Municipio de Chimalhuacán, donde el Festival, resultado de ese paulatino proceso, llegó a más de 26 mil personas en su versión 12º, o lo hecho en Concepción de Tucumán, en Argentina o las Escuelas de San Luis Potosí, con la misma dinámica de búsqueda de lo humano en relación con lo humano y la literatura.
Un corredor cultural
En el año 2010 damos forma, junto a la poeta argentina Marta Miranda, lo que denominamos El Corredor Cultural, que se logró después de varios intentos y muchas conversaciones. A Marta dimos cuenta de nuestros propósitos, de la necesidad de hacer que los festivales se enlazaran a la comunidad, especialmente a los lugares más marginales, que junto a la relación literatura-comunidad-sensibilización, se hermanaran regiones lejanas de nuestras latitudes, más el promover el desarrollo del pensamiento, la reflexión sobre lo que acontece, el trabajo del escritor y la literatura, pues en este caso la poesía, es decir, la expresión de nuestra interioridad, es uno de los motores fundamentales del desarrollo humano, puesto que es en el canto (el teatro, la danza, la música, la poesía), cuando lo son realmente, que principia lo plural, que nace el individuo, que comprendemos nuestra extrañeza y lo diferente, puesto que es a través de nuestras formas de expresar, de lo sensible que busca decirse transformándose en lenguaje, que es posible que cada uno sea cada uno, descubriendo y conviviendo con su posibilidad de ser,con el disentir.
En presente
Olvidar la poesía (el canto) sólo hace evidente la barbarie que se impone en cada ámbito de nuestras sociedades, es decir, la negación de nosotros mismos, sumergidos en la frivolidad que intenta someter cada intersticio de la cultura, cada rostro, cada espíritu, cada ámbito de relación, siendo estas circunstancias que motivan al Festival Internacional de Poesía Abbapalabra a buscar lugares de encuentro, o más bien de reencuentro; que la poesía retome su lugar olvidado o proscrito, de ser el canto que permite lo próximo, el lugar donde volvemos a lo humano, a lo plural, más allá de fronteras, ideologización o prejuicios; el canto (la poesía) como el reflejo de lo que somos que manifiesta su asombro, nuestro no saber, nuestra incertidumbre, nuestro tránsito.


