Editorial Panamericana publica una antología con las historias más destacadas de las criaturas que moran en la oscuridad.
Se podría afirmar que el vampiro ha existido desde tiempos inmemoriales. Si estudiáramos el folclore de la mayoría de culturas encontraríamos una figura que simboliza de una u otra forma a esa entidad que se alimenta de los seres humanos. Son seres que pueden pensarse como una de las tantas encarnaciones del mal o como depredadores más mortíferos y avanzados que nuestra especie. Representan, a su vez, uno de los pocos mitos que no han perdido su fuerza con el pasar de los siglos.
Un número importante de escritores consagrados en la narrativa del terror, lo extraño y el misterio los han retratado de alguna forma. Aún hoy, en nuestro siglo hiperconectado y ultraracional, siguen apareciendo en diferentes encarnaciones de la cultura popular. Los chupasangre usan la seducción como arma en su cacería, despertando el deseo de la víctima y prometiendo placeres irresistibles, lo que los diferencia de otras criaturas del inframundo.
En la antología Joyas vampíricas Panamericana editorial reúne las mejores historias clásicas sobre estos seres de la noche. Desde obras germinales como “La novia de Corinto” de Johann Wolfgang von Goethe, un poema largo escrito en 1797 y “Christabel” de Coleridge, hasta creaciones que abordan directamente aquella figura como “El Vampiro. Una historia” de John William Polidori (quien fuera el médico y asistente personal de lord Byron), a quien se le atribuye haber creado el arquetipo y sentado las bases del vampiro o no muerto. “La historia de la dama pálida” de Alexandre Dumas, la exótica “Carmilla” de Sheridan Le Fanu y “Pues la sangre es la vida” del maestro del relato corto de terror Francis Marion Crawford, entre otros.

Esta obra contiene además dos auténticas rarezas provenientes de tierras latinoamericanas, desconocidas para la mayoría de lectores actuales y difíciles de encontrar en antologías: “La tumba del vampiro” de la escritora argentina Raymunda Torres y Quiroga y “Tristán Cataletto” de Julio Calcaño, autor de algunos relatos pioneros de literatura fantástica en Venezuela, que le dan a la antología un encanto especial.
Si les atraen estos seres que habitan la noche y que nos seducen con su mirada intensa, no duden en darle una oportunidad a Joyas vampíricas, donde van a encontrar muchas historias en las cuales apreciar la evolución de estas criaturas, así como lo que podemos hacer para evitar caer bajo el influjo mortal de sus encantos.