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Entrevista, Hernando Jiménez

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Entrevista, Hernando Jiménez
By Libros y Letras 15 de marzo de 2011
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Hernando Jiménez 

El periodismo de hace 30 años era la lucha por conseguir “la chiva” de llegar al alma de la persona, de su fondo humano 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)

A lo largo de los años, Hernando Jiménez siempre mostró y demostró que el periodismo que él ejercía, era un periodismo de pasiones, de ganas, un periodismo visceral, epidérmico, hecho con garra, pensando siempre no sólo en el lector, sino en hacer Historia desde sus mismas cuartillas. 
Hoy, después de tantos, tantísimos años, ha resuelto sentarse frente a su computador a escribir sus historias y su historia, en un libro que él mismo ha llamado Un siglo de ausencia y que sus amigos y sus más allegados “cómplices” han dicho que es un libro cargado de nostalgia por aquel periodismo del que hoy apenas queda el recuerdo… 
– ¿Qué es lo que más añoras del periodismo de hace treinta años? 
– Se trabajaba con más tiempo y calma. El entrevistado dedicaba un tiempo definido. Había la relación cara a cara, rara vez a través de un teléfono y había más calma y reflexión para producir una nota. 
– ¿Crees que el periodismo de hoy es más ligero, con menos pasión? 
– Creo que el slogan “Colombia es Pasión” refleja la pasión “turística” del extranjero asombrado por la belleza y riqueza visual, sonora y sensorial de Colombia. La pasión como la entendíamos en esa época era otra cosa. Era la lucha por conseguir “la chiva”, pero “la chiva” de llegar al alma de la persona, de su fondo humano, y no del beneficio turístico que puede deja una opinión “colorística” de nuestro país. 
– ¿Qué se hacía antes para que el periodismo de hace tres décadas fueran tan importante? 
– Se buscaba la noticia que trascendiera a un interés general, nacional y en últimas universal, muy distinto a la vitrina personalizada con que se busca el triunfo comercial de una canción o la aprobación política de una ideología. 
¿Por qué decidiste escribir un libro? 
– Precisamente para desnudar y purificar el alma en una catarsis que tuve que producir yo mismo a manera de auto entrevista. 
– ¿Es un libro para todo tipo de lectores? 
– Creo que el libro va a llenar expectativas de dos tipos de lectores: el joven que no ha recibido “feedback” de la Bogotá que está a punto de desaparecer y el lector adulto y mayor que se va a deleitar con un retrato perfectamente inédito de la Bogotá de mediados del siglo pasado. 
– ¿Está cargado de historias y nostalgias y añoranzas? 
– Una buena memoria de parte mía y las descripciones, versos y anécdotas recibidas de mi madre, que nación en la última década del siglo diecinueve, hacen de “Siglo” un catálogo de vida de esa Bogotá de mis ancestros que tiene, creo con modestia, que ofrece una magnífica vista panorámica de nuestra amada ciudad, tan vilipendiada por ese regionalismo malsano que se apoderó de lo que debería ser un nacionalismo generoso y amable. 
– ¿Cuáles son los temas más destacados de tu libro? 
– Como lo analiza con gran visión en el prólogo, el filántropo español Diego Hidalgo, fundador de Fride, del Club de Madrid y de Toledopax (que tiene un capítulo que trabaja por la paz de Colombia) el libro tiene dos partes: el desarrollo espiritual de un joven, que emigra, como tantos, a los EUA persiguiendo “el sueño americano”. Ese joven. el narrador protagonista, lleva consigo un tremendo bagaje espiritual y ético, ganado por su formación familiar escolar en Colombia, que le permite salvarse del choque de valores que representa el enfrentamiento con la cultura estadounidense, ajena a su tabla de principios. Y luego, su vida en medio del pandemonio endemoniado y liberador de los años 60, la toma de nuevos valores, la superación al vencer la locura, las enfermedades y la lucha cuerpo a cuerpo con el desencanto amoroso y el triunfo de la vida sobre la muerte. 
– ¿Tienes en salmuera otro libro similar o parecido? 
– Mi amigo Diego Hidalgo sugiere, o mejor exige que la historia que termina a los 25 años del narrador, continúe para completar el panorama que se desarrolló en Colombia y concretamente en la actividad periodística y pedagógica del autor. Supuestamente, con el resto de la biografía novelada.