Entrevista, Juan David Correa

No. 6.833, Bogotá, Sábado 27 de Septiembre de 2014 

Juan David Correa
escribe sobre el Atlético Nacional
en un emotivo libro cargado de anécdotas 

Nacional es un equipo que genera esa esencia de la vida extraña en cualquier ser humano: la pasión por quienes ni siquiera uno conoce 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras
Juan David Correa transpira fútbol. Su oxígeno diario son los goles. Y su vida no la concibe sino está siempre al lado del Atlético Nacional, su equipo, su equipo del alma, el equipo de sus emociones e ilusiones. Pero no es el hincha agresivo, violento. No. Al contrario, es el conciliador, el amigo, el que disfruta con sus amigos las buenas y las malas de los verdes de la montaña. Y con este libro que acaba de publicar Ediciones B, Correa le hace un merecido homenaje a quien le da tantas y tantas emociones a la vez. 
– ¿Cuál es el primer partido del que tenga memoria haber asistido? 
– El primer partido del que tengo memoria fue un Atlético Nacional contra Deportivo Pereira en el Atanasio Girardot en 1987. Recuerdo que mi padre Rafael Correa (q.e.p.d.) me llevó a la tribuna de sol (hoy norte). Antes me había llevado pero muy niño y no tengo muchos recuerdos de esos momentos pero sí de la pasión que desbordaba la gente por esos colores verdes. 
– ¿Y desde entonces la pasión por el color verde? 
– El color verde me llamó siempre la atención. Y mi papá no hacía sino hablarme del equipo de José Curti, de Zubeldía y de ídolos como César Cueto y Guillermo La Rosa. Todos esos cuentos me hicieron enamorarme de ese conjunto que mostraba espectáculo y buen fútbol. Por eso, desde que pude comprender mejor las cosas de la vida y del fútbol, fue Nacional el equipo que me enamoró. 
– ¿Qué significa hoy, para usted, el equipo verde? 
– Nacional es un equipo que genera esa esencia de la vida extraña en cualquier ser humano: la pasión por quienes ni siquiera uno conoce. Por eso, cualquier partido de Nacional, sea en una final o en un amistoso, me genera el deseo de verlo, incluso, así obligue a aplazar salidas con la familia u horas de escritura. Es un sentimiento que se equipara al amor más profundo. Y como buen sentimiento, genera alegrías y tristezas aunque en realidad, han sido muchas más las alegrías. 
– ¿Cuáles han sido los hechos más hermosos que lo han dejado completamente feliz con el Nacional? 
– Es paradójico pero fueron dos hechos de tristeza los que más me han dejado felicidad. La final de la Copa Libertadores de 1995 ante Gremio la recuerdo con mucho amor pues hice la fila de 8 horas antes de ingresar a la tribuna Occidental. El ambiente fervoroso por ganar esa Copa pese al resultado adverso en el juego de ida y la unión de todo ese estadio aún la rememoro pese a la derrota. Y la otra, la que aún considero como la mejor final de la historia del fútbol colombiano, fue la del 2004 ante Junior. Esa vez, junto a mi padre, viví un espectáculo entre la pasión, el deseo, el ímpetu y una unión de hinchas difícil de olvidar. El gol de Héctor Hurtado, el quinto, lo celebró en la malla de Occidental baja, al frente nuestro. Fue una felicidad que se equipara con el nacimiento de un hijo o con ganarse la lotería. Y aunque también se perdió, fue la más emocionante con Nacional. La otra final, que esta vez si fue victoria, fue con América en 1999. Estaba en la tribuna de Oriental en la parte más alejada y alcancé a ver el penal de Róbinson Martínez que nos dio ese título. 
– ¿Se considera hincha apasionado o afiebrado por el verde-verde de Medellín? 
– Con los años la pasión desbordada se transforma. Por el trabajo como periodista, había que manejar esos primeros sentimientos juveniles con el fin de hacer una labor lo más objetiva posible. Incluso, me tocaron hacer trabajos con hinchas y jugadores del Independiente Medellín sin ningún problema. Hoy, me considero un hincha más analítico, que ve el desempeño del equipo desde el punto de vista periodístico sin dejar de lado la pasión a la hora de verlo enfrentar un partido. 
– ¿Qué es “la manga de don Pepe”? 
– Fue un lugar conocido así en la Medellín de la década del 40 arriba de lo que hoy es el Teatro Pablo Tobón Uribe. Según los historiadores de la época, allí arrancaron a jugar quienes luego serían los protagonistas de los primeros años de Nacional. 
– ¿Qué hechos del Nacional lo han puesto realmente tristes? 
– Sin duda alguna la muerte de Andrés Escobar. Como lo relato en el libro, me tocó ver la masa de hinchas verdes y de habitantes de Medellín llevando el féretro del gran central por toda la Avenida 80 hasta el cementerio Campos de Paz. Ese recuerdo sigue como el más doloroso en la historia de Nacional. 
– ¿Cómo nació la idea de escribir un libro sobre el equipo? 
– Fue una invitación que hizo Ediciones B en cabeza de don Alfonso Carvajal por recomendación de mi jefe actual. Esa confianza me llevó a aceptar el reto de escribir esta historia en corto tiempo pero con toda la dedicación para lograr contar de la mejor manera este proceso de la pasión y la gloria que encierra Nacional. 
– Cuánto tiempo duró el proceso de recolección de datos? 
– Le dediqué mes y medio al proceso de entrevistas, de hallar al hijo de don Carlos E. Serna (q.e.p.d.), quien fue el primero en retratar toda la historia. Además, de contactar a quienes hace rato no hablaban con ningún periodista como Gilberto Osorio y Humberto “Turrón” Álvarez
– ¿Cuál fue el mayor obstáculo para poder llegar a un final feliz con el libro? 
– En la mayoría de los casos, es uno mismo. Yo insisto que esto de convertir una hoja en blanco en una escritura digna para que otra persona la lea, es lo más parecido al artista que se enfrenta a un material amorfo o un compositor que le da por retratar en notas musicales una historia para convertirla en todo un éxito. Ese, creo, fue el mayor obstáculo: lograr encontrar las palabras adecuadas para retratar este recorrido del equipo más laureado del fútbol colombiano con un lenguaje, desde la crónica, que generara el mismo sentimiento que nace con un gol en el último minuto de una final de infarto. 
– ¿Es un libro dedicado únicamente a los hinchas del Nacional o a todos los seguidores del fútbol colombiano? 
– Yo espero que se convierta en un libro de consulta obligada para todo aquel que quiera conocer la esencia de Nacional. Sea hincha o no, el objetivo era ese: que quien lo lea se emocione, vibre y conozca todo lo que rodea un equipo de fútbol, en este caso el verde de la capital antioqueña. 
– ¿Quedaron aún notas por publicar, como cuáles? 
– En el proceso de edición, seguramente se quedaron por fuera otras historias, pero en síntesis creo que se recopila lo más importante. Incluso, con datos desconocidos como el único partido que jugaron juntos los hermanos Santiago Escobar y Andrés Escobar en Nacional, o la forma cómo se planeó el partido de regreso de esa final del 2004 ante Junior luego de un 3 a 0 en contra. 
– ¿Piensa hacer, por ejemplo, un libro dedicado a la historia de los hinchas-hinchas de la escuadra? 
– Sería una bella posibilidad para un futuro.

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