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Entrevista, Sergio Torres

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Entrevista, Sergio Torres
By Libros y Letras 28 de junio de 2012
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Sergio Torres 

Me gusta ver la física como un entrenamiento muy riguroso para resolver problemas 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras) 

II parte 
– ¿Qué quiere expresar cuando habla de “aproximación al universo y a la sociedad”? 
– En una respuesta anterior, expresé mi preocupación por hacer entender el proceso científico al gran público. En esta sociedad moderna en la que vivimos estamos sumergidos en un mar de información tecnológica y científica, nosotros como individuos y los políticos que elegimos para que nos gobiernen día a día confrontamos decisiones en asuntos donde la evidencia científica es un elemento crítico. Por ello me parece importante que tanto el ciudadano como los gobernantes entiendan el proceso científico. Desafortunadamente en casos donde la evidencia científica no está de acuerdo con ideologías e intereses comerciales, éstos influencian los programas educativos y los medios de comunicación masiva para desinformar. Ejemplo (ya que mencionamos el caso del calentamiento global): en Estados Unidos la fundación Heartland (financiada en parte por dineros de compañías petroleras) desarrolló un programa para identificar y financiar profesores universitarios para que incluyan en sus clases la tesis negacionista del calentamiento global. 
– Las ideologías y los intereses comerciales no son los únicos agentes que influencian la manera como el público percibe la ciencia. La noción de que el conocimiento sobre la naturaleza generado por la ciencia tiene igual validez que otras maneras de aproximarse a la naturaleza (religión, chamanismo, brujería, profetas, extraterrestres, revelación divina, mitos, etc.) ha sido popular en algunos círculos académicos y se ha propagado fuertemente fuera de la academia. La ciencia como actividad humana es una simple construcción social y por lo tanto puede equipararse a otras construcciones sociales como el vudú o la santería – dicen algunos sociólogos de renombre. Ojo! No estoy afirmando que la ciencia es superior a otras actividades que generan conocimiento. Esa es una posición arrogante que no conduce a un diálogo productivo. Cierto, el conocimiento científico se genera dentro de un contexto donde operan factores externos, sin embargo, la ciencia tiene ventajas epistémicas que otras maneras de aproximarse a la naturaleza no las tienen. La ciencia es una actividad humana, pero a pesar de ello funciona (tarde o temprano los errores se corrigen). 
– En el libro vi la oportunidad de usar la cosmología científica como ejemplo que muestra cómo funciona la ciencia y cómo emerge una teoría científica. El desarrollo del modelo cosmológico estándar (o teoría del Big Bang) deja al descubierto todas esas complicaciones que se dan durante el proceso de gestación de una teoría científica. Mi propósito no es el de convencer al lector sobre la validez del modelo cosmológico del Big Bang. Aunque el libro sí explica lo que sabemos sobre el origen del universo desde la ciencia, la idea es la de mostrar el proceso científico con el fin de que el lector se de cuenta que el conocimiento científico por un lado es complicado porque al fin de cuentas es el producto de una actividad humana, pero por otro lado el proceso funciona a pesar de ello (énfasis en a pesar de ello). Mejor dicho, a diferencia de otras maneras de entender y explicar el mundo físico, el proceso científico cuenta con mecanismos para identificar errores y descartar teorías erróneas. Al mismo tiempo, es importante aclarar que las teorías científicas tienen un dominio de validez, existe una frontera conocida más allá de la cual una teoría ya no es válida. Esto no significa que la teoría es “falsa” o “verdadera”, esa clasificación no es útil. Por ejemplo, sabemos que la teoría de la relatividad de Einstein funciona muy bien para escalas macroscópicas, pero a escalas donde se aplica la mecánica cuántica la teoría de la relatividad no funciona. Repito, esto no significa que tengamos que echar la relatividad al cesto de la basura. El proceso científico genera conocimiento que siempre viene acompañado de incertidumbre. Es importante que el público conozca esa realidad. Cuando el doctor diagnostica la presencia de un tumor en el paciente, inmediatamente procede a determinar la probabilidad de metástasis para poder aplicar el tratamiento adecuado. Nótese que se habla de probabilidad. Cuando los científicos que trabajan en el tema del calentamiento global nos dicen que existe una alta correlación entre acciones humanas (emisiones de gases a la atmósfera causantes de efecto invernadero) y aumento global de la temperatura, se trata de una medición con incertidumbre. El hecho de que exista incertidumbre no es motivo para no tomar una acción apropiada. Si el doctor me dice que hay un 80% de probabilidad de que el tumor haga metástasis yo tomo las medidas necesarias. De igual forma si la evidencia científica indica que la acción de los humanos es la causa (con alta probabilidad) del calentamiento global, pues yo espero que tanto los ciudadanos y nuestros líderes tomen las medidas apropiadas. Desafortunadamente la interferencia de las ideologías y los intereses comerciales bloquean esta posibilidad. 
– ¿Por qué a veces los científicos hablan en término incomprensibles? 
– Los científicos somos muy malos comunicadores. Todas las facultades de ciencia deberían incluir clases donde se les enseñe a transmitir conocimiento al público de manera efectiva. Es más, debería imponerse un requisito de grado que obligue a los candidatos (en áreas científicas) a demostrar que pueden explicar conceptos complejos a público no especializado. Algunos científicos son arrogantes y tienen egos muy grandes. Los libros de Stephen Hawking por ejemplo son desastrosos. A quién se le ocurre comenzar un libro sobre cosmología con la exorbitante declaración ¡“la filosofía está muerta” Hawking habla de sus aventuras intelectuales con agujeros negros, espacios multidimensionales, vacios cuánticos y muchos otros conceptos que están en la peligrosa frontera entre lo teórico y lo especulativo. A menudo me contactan estudiantes confundidos preguntando sobre agujeros gusano, espacios multidimensionales y otros conceptos que seguramente leyeron en esos libros. 
– Uno de los apartes de su libro -el último- está dedicado a breves biografías de científicos ¿Han sido ellos los que siempre han estado presentes en su vida? 
– Los científicos que aparecen en el libro son los personajes que más se destacan en el campo de la cosmología. No todos los mencionados han sido exactamente los que “han estado presentes en mi vida”. Hay científicos que admiro y otros que detesto. No me aguanto a los científicos arrogantes (la mayoría), tampoco me paso a los científicos que tienen una agenda ideológica ni mucho menos a aquellos que trabajaron en el desarrollo de armamento nuclear. 
– ¿Colombia es potencialmente un país de científicos? 
– ¡Pues claro que sí! La ciencia es universal, no veo razón por la cual nosotros los colombianos pensemos que eso de la ciencia es para los “desarrollados” (aunque sí he escuchado razonamientos de ese tipo en boca de personajes en altas posiciones de poder). Es más, los indicadores de desarrollo científico muestran que Colombia ha aumentado la producción científica de manera significativa en los últimos 15 años. Según UNESCO, en la mayoría de los indicadores de ciencia y tecnología para latino América Colombia está por debajo solo de Brasil, Argentina y México. En Colombia se ofrecen 84 programas de doctorados (la mayoría en ciencias básicas) y se gradúan en promedio 40 doctores al año, es poco, pero estamos creciendo. 
– ¿Es factible contar la historia del universo como un cuento para niños? 
– Posiblemente sí. Me gustaría trabajar en ese proyecto. Uno de los secretos que los cosmólogos guardamos con mucho celo, es que ¡El universo es comprensible! No solo eso, el universo es un sistema relativamente sencillo. Un insecto es infinitamente más complejo que una estrella. Mucha gente se sorprende cuando les digo que el universo en el pasado era un simple gas de protones, neutrones, electrones y fotones. Los conceptos que se requieren para entender este sistema físico están todos al alcance del gran público (incluidos los niños). No se necesita tener un doctorado en física para entender los avances científicos sobre el universo. El reto aquí no es contar la “historia del universo” sino cómo mostrar que esa historia se basa en datos empíricos. Narrar la historia del universo aislada del contexto sonaría como un relato bíblico (“al comienzo había luz y partículas elementales; luego el universo se expande y se enfría…”) y por lo tanto podría percibirse como un mito más, lo cual no es una buena idea. The Magic of Reality de Richard Dawkins es quizá el intento que mejor logra contar la historia del universo a los niños.