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La Ñ

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La Ñ
By Libros y Letras 24 de mayo de 2013
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Por: Eugenia Castaño/ España. Resulta ser que somos auto-críticos, que vemos todo aquello que acontece en nuestra realidad, desestimamos hondamente todos los actos despreciables de las clases políticas, económicas y sociales corruptas, censuramos las acciones violentas y es legítimo resistirse ante las atrocidades y tristezas diarias que vemos a nuestro alrededor, se premia a los filósofos, artistas y personalidades que hacen un análisis exhaustivo de nuestra idiosincrasia, de nuestras motivaciones e historia, así que siempre admiramos y vemos como grandes a personalidades lejanas que son el dios de la verdad porque nos llevan más años de historia o quizá una mayor autoestima académica, entonces permitimos que ellos nos tilden de incompetentes, que se muestren realidades de ciudades inexistentes como por ejemplo en películas donde se muestran nuestras ciudades como atrasadas o donde siempre somos los malos de la historia en cuestión. 
Hay una rivalidad entre los mismos personajes sobresalientes del mundo intelectual, entonces en lugar de sentirnos orgullosos porque un escritor creó un realismo mágico que ningún otro escritor en el mundo ha creado y sentirnos orgullosos y ensalzarlo, divulgarlo, agradecerlo siempre aparecerá quién lo critique o menosprecie o cuando un intelectual habla mal de nosotros en el mundo, por consiguiente hablando mal de sí mismo ante el inalcanzable mundo intelectual que admiramos entonces es respetado y valorado. 
También existe una rivalidad triste entre nuestros pueblos que tienen sus padres, tíos, abuelos, bisabuelos por todo un país o región que han crecido generaciones enteras con un mismo idioma el español, si, idioma que tiene la ñ, preciosa ñ de España, de niño: que significa esperanza, de caña que significa azúcar y dulzura, aliño que da sabor, el aderezo que tenemos con nuestras particularidades. La letra ñ que se encuentra también en el portugués y otras lenguas latinas. Con unas costumbres que nos identifican que son amadas e imitadas en muchos sitios del planeta, cuántas personas en el mundo no hacen cursos enteros de flamenco, salsa, tango o están fascinados por nuestras playas, o les son interesantes nuestras economías por la variedad de nuestros recursos. 
Hasta cuándo Ibero-América se auto condena a sentirse menos preciada de sí misma cuando nacen continuamente científicos, académicos, artistas y diferentes personas del común que trabajan y dejan su legado a otras culturas pasando a ser mérito de estas por haberles brindado el apoyo que se retribuye en beneficio del mayor desarrollo de sus sociedades. 
Es común admirar como dioses a los intelectuales, personajes del mundo de la economía, la política y la sociedad de otras geografías sin estudiar a fondo muchas de sus vidas, sus debilidades, sus errores históricos, sus falencias, sus vanidades, sus intereses creados y que son tan humanos, tan valiosos y tan imperfectos como nosotros. 
Pero tienen algo diferente, sí, se aman así mismos, aman su país, su bandera es un orgullo, venden muy bien sus lugares de origen, se educan muy seguros y se lo creen; allí en otras geografías también hay delincuencia, actos atroces, trampas, tiranos, actos negativos, pero no se deja que se creen los estigmas, en los medios de comunicación, películas, libros, etc,. los estigmas persisten para ciertas culturas y si esas culturas en el caso de nosotros no solamente lo creemos si no que lo divulgamos, lo reforzamos en todas las manifestaciones culturales pues es así como nuestros pueblos seguirán pasando de generación en generación esta información que nos traerá más secuelas y menos puertas abiertas. 
No se trata de negar la realidad o maquillarla, se trata de reconocer que la casa se encuentra sucia y limpiarla, pintarla o reformarla lo que haga falta, habrán casas mejores, más lujosas y lustrosas pero la nuestra es nuestra morada, como nuestra madre es una y no podemos atentar contra nuestro origen porque estamos condenándonos así mismos. La caridad, la justicia y el cambio de nuestra sociedad comienza por casa.