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Margaret Tatcher y Sara Montiel, mujeres sujeto

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Margaret Tatcher y Sara Montiel, mujeres sujeto
By Libros y Letras 16 de abril de 2013
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Por: Eugenia Castaño/ España. Dos mujeres que han causado gran impacto en el mundo durante su existencia, Margaret Thatcher y Sara Montiel, la primera ganó adeptos y adversarios con sus medidas de mujer de hierro, desde muy joven se sentía motivada por las inquietudes de su padre que era un comerciante, luego al casarse pudo tener la tranquilidad para desarrollar su pasión. La otra llenó auditorios con su voz, su talento y su belleza. Desde muy joven tuvo las estrellas a su favor y se propuso encantar, cautivar y lo consiguió. Adoptó dos hijos latinoamericanos y les dio un hogar, los amó como propios y les dio un horizonte Tanto la una como la otra invitan a pensar que independientemente de los actos reprochables de su existencia o de la gran importancia de sus vidas históricamente fueron mujeres sujeto. 
Mujer sujeto es aquella que se piensa, se ama, se desarrolla, va más allá de ser manipulada o agradable para agradar, bella para gustar, la mujer sujeto tiene un objetivo personal y se siente orgullosa de desarrollar toda su potencialidad. 
No basta con tener la formación, el intelecto, la belleza, la capacidad, nos prueba la historia que la mujer puede llegar hasta donde se lo proponga, tiene el motor más potente del mundo cuando se propone una tarea. Pero ¿Qué mueve a la mujer sujeto, vanidad, lucro, reconocimiento, un principio, una filosofía?. 
Cuando la mujer se convierte en objeto simplemente es manipulada, usada, abusada, explotada, anulada, se convierte en una pieza que satisface los intereses de otros que la ven como un producto, una mercancía, una herramienta o una cosa. 
Acaso existe un término medio, cuando la mujer al ser sujeto entiende su gran poder interior y exterior, lo expande con tal fuerza que consigue cuanto desee. Entonces qué clase de actos realizará para sí misma y para aquellos que le rodean. Los efectos de sus actos dañinos o constructivos pueden durar generaciones en sus hermanos, sus hijos o sus vecinos. 
Margaret y Sara dos mujeres inolvidables, la cuestión es cómo serán recordadas, con dolor o con amor.