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Miguel Gutiérrez: “No era mi idea escribir para que me quieran mis amigos”

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Miguel Gutiérrez: “No era mi idea escribir para que me quieran mis amigos”
By Libros y Letras 28 de julio de 2015
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Por: Maritza Espinoza / Tomado de La República / Perú.
-¿Las aventuras del señor Bauman de Metz y otras historias es como el “demo” de todos tus demás libros?
-Son doce narraciones sacadas de mis diez novelas, historias que puedan leerse por sí mismas y algunas incluso como cuentos. Pero he querido que, a la vez, sea un muestrario formal y temático sobre lo que yo he querido hacer.
-¿Y de las diferencias? Kymper, por ejemplo, es muy diferente a lo anterior.
-Sí, pero incluso dentro del anterior, entre La violencia del tiempo y Babel, el paraíso, hay mucha diferencia. No solo de tipo estructural, estilístico, sino que responden a poéticas diferentes. Una, al fin y al cabo, está dirigida en la tradición del realismo. La otra se inserta más en las llamadas novelas utópicas.
-¿Y Kymper viene a ser como una novela de acción?
-Una novela de acción y reflexión.
-¿Y por eso eliges el episodio más adrenalínico para ser parte de este libro?
-Había otras posibilidades, pero elegí esta porque es un capítulo redondo, comienza y termina. Además que, en relación al argumento de la novela, a Kymper lo persiguen tres fuerzas para matarlo: Sendero, Rodrigo Franco y su mujer. Ahí se resuelve esta persecución. Y hay acción e incluso ¡pen, pen, pen..!
-¿Qué es más peligroso: ser perseguido por Sendero Luminoso, el Comando Rodrigo Franco o una mujer despechada? (risas)
-Dicen que es más peligrosa una mujer despechada. Y lo puse, ¿sabes por qué? Porque Sendero y Rodrigo Franco nos remiten a la vida pública, política. En cambio la otra persecución tiene que ver con los sentimientos, con los afectos, con la vida íntima. 
-De otro lado, trazas un retrato bien duro de la lógica senderista, esa cosa monolítica, inhumana, casi robótica…
-Sí. Es que Kymper es parte de una trilogía (con Confesiones de Tamara Fiol) y estoy trabajando la tercera parte. En Tamara Fiol, quien cuenta la historia es un reportero de guerra norteamericano que viene a hacer un reportaje a las mujeres de Sendero, pero es imposible conversar con ellas, tienen una sola verdad, no hay matices, así que no puede hacer en realidad un buen reportaje. 
-Eso se ve en Kymper también…
-Lo que he querido dar en este primer libro es una visión externa de Sendero. En Kymper, la visión es externa-interna, porque ya aparecen varios personajes de Sendero y he intentado exponer, sin caricaturizar la lógica senderista.
-¿Pero qué dirán ahora los que te acusaban de filosenderista?
-No sé… Supongo que a algunos les gustará, a otros no, pero en todo caso es mi manera de presentar el problema… Ahora, en el tercer tomo, va a ser desde adentro de Sendero.
-¿Cómo has accedido a las interioridades de Sendero?
-Trabajé en Huamanga, conocí algo.
-Pero eso ha sido antes del inicio de la lucha armada.
-Antes… Viajé en el 76 a China, ahí estuve tres años y en ese lapso comenzaron las acciones de Sendero. Pero, en Huamanga, conocí a mucha gente. Bueno, aparte de eso, como gente de mi generación, yo he leído los textos del marxismo e incluso del maoísmo. Pero yo siempre he sido en todo caso un heterodoxo. 
-¿Es verdad que dijiste que Abimael Guzmán era uno de los paradigmas intelectuales del siglo?
-Me preguntaron sobre si Guzmán era un intelectual y yo les dije que sí, y me reafirmo. Que lo califican de monstruo, hay mucha gente, para qué yo. Que lo hagan otros en todo caso. Pero les dije que era un intelectual, pero un intelectual en el sentido del marxismo, como Lenin, como Mao. 
-Guardando las distancias…
-Claro. Otra cosa es qué nivel de intelectual es, pero es un intelectual: él parte de un pensamiento, ha dado una estructura, una estrategia y una línea política a esta organización. Si estaba en la verdad se iba a demostrar a través de la práctica y, finalmente, la práctica demostró que, si fracasó, fracasó justamente por esa línea política. No es un paradigma, nunca he dicho eso (risas). 
-¿Te has sentido bien tratado por el mainstream literario?
-Mira, tampoco quiero hacerme la víctima. Finalmente, si tú representas un pensamiento que va contra lo tradicional o contra los que dominan la cultura, tampoco vas a ser muy querido. No estaba en mi idea escribir para que me quieran mis amigos. Y generalmente los amigos son los que menos te quieren, sobre todo en el campo de la literatura. Pero tampoco he sido muy amable: no tienen por qué quererme (risas).
-Ahora, háblame de la tercera parte de la trilogía… 
-El título es Materiales para una biografía de Deyanira Urribarri. Es un personaje femenino…
-¿Vas a hablar desde la voz femenina?
-Claro. Quiero entender desde adentro esta ideología tan dura, tan tremenda. Además, en este momento estoy escribiendo, como un divertimento, una novela erótico satírica en base a la vida de mi gato que murió. Se va a llamar El perfume de Fedra. Claro, el que cuenta la historia es el propio gato.