Reseña. El hombre sin nombre de Laird Barron

Reseña. El hombre sin nombre de Laird Barron

Gracias a La Biblioteca de Carfax ve la luz una novela de uno de los autores más relevantes (y poco conocido en nuestro idioma) de la literatura de terror actual.

Las novelas negras suelen estar inmersas en un ambiente de misterio, llevando al lector por caminos que deben conducir a la resolución de un crimen o crímenes y a la captura de un asesino. Ese ambiente puede enrarecerse aún más cuando el género se cruza o mezcla con otro, produciendo un resultado que puede golpear fuerte al lector desprevenido. En El hombre sin nombre (La Biblioteca de Carfax, 2024) de Laird Barron (Alaska, 1970), desde el principio se siente que la historia no es un noir tradicional: Nanashi, un soldado Yakuza, tiene sueños perturbadores que poseen una cualidad profética. La novela arranca con uno e impregna al lector con ese virus ominoso de que algo diferente viene en camino.

La historia es sencilla: el superior del clan, el tío Yutaka, le ordena a Nanashi y unos cuantos hermanos más secuestrar a Muzaki, un famoso luchador retirado miembro del sindicato Dragón, el clan rival. Cuando van por él, todo sale en orden; el luchador accede a ir con ellos a un lugar en las montañas mientras los líderes de los sindicatos solucionan sus dificultades. Decir que las cosas no salen acordes a lo planeado es quedarse corto. Muzaki ve algo diferente en Nanashi y comienza a dialogar con él e indagar en su pasado. Los sueños extraños continúan y a medida que los acontecimientos se desarrollan y toman un rumbo diferente, Nanashi experimenta el significado de que una fuerza antigua y oscura haya puesto su mirada en él.

Quizá el tiempo y el espacio han sido modificados. La realidad avanza como si se tratara de una pesadilla, como si Nanashi hubiera ingresado en otro mundo o el que le es conocido se hubiera alterado de alguna manera. Nanashi no tiene más remedio que continuar sin entender lo que sucede, basándose en su instinto, que lo ha mantenido con vida todo este tiempo. Nanashi ya renació una vez cuando sus hermanos lo encontraron detrás de un contenedor de basura, borracho y dejado a su suerte. Quizá es el momento de un segundo renacimiento.

En la narración de El hombre sin nombre hay saltos temporales bruscos repletos de imágenes perturbadoras vislumbradas en una tierra que podría ser el inferno o un lugar afín, en donde Nanashi debe poner a prueba su formación y talento de asesino despiadado.

“La violencia, su preparación y su desenlace eran su meditación.”

El hombre sin nombre es una nouvelle que se lee sin pausa y a la que se regresa para analizar detalles en los sueños y en algún diálogo, una obra que nos deja con ganas de seguir explorando el universo de su hacedor. Esta obra entra en una categoría que podría considerarse relativamente nueva, y que ha sido explorada por el propio Barron en otras novelas, en especial la serie del personaje Isaiah Coleridge (Blood Standard, Black Mountain, Worse Angels y The Wind Began To Howl: An Isaiah Coleridge Story), y es la de horror noir. La historia sigue el desarrollo de un noir, pero los elementos que entran en juego y son importantes, poseen cualidades de la literatura de terror (de la que Barron es uno de los exponentes más interesantes en el panorama actual) y la sensación que se tiene, el sabor que va impregnando el paladar, es aquella producida por escenarios ultraterrenos y entes desconocidos.


Reseña. El hombre sin nombre de Laird Barron
Reseña. El hombre sin nombre de Laird Barron

El hombre sin nombre es la segunda obra de Laird Barron traducida a nuestro idioma (a cargo de Antonio Rivas), lo cual es una dicha para los amantes del género en medio de la preocupación por ver el grueso de su obra aún en inglés e ignorada por editoriales más grandes que siguen publicando libros y autores de mucha menor calidad y relevancia enmarcados en estos géneros.

La Biblioteca de Carfax continúa sobresaliendo y ampliando su catálogo al publicar los nombres más importantes e interesantes del panorama actual de la narrativa de terror anglosajona, obras que de otra manera muchos no podrían leer ni conocer. El hombre sin nombre se suma a libros de Jack Ketchum (La chica de al lado, Perdición, Joyride), Stephen Graham Jones (El único indio bueno, La noche de los maniquís, Mestizos), Gemma Files (Experimental film, Esto no es para vosotros y otras historias), John Langan (El Pescador) y Sara Gran (Acércate), por nombrar algunos. Ojalá las editoras de La Biblioteca de Carfax traduzcan una de las colecciones de cuentos de Barron en algún momento o la serie de Coleridge. Tendremos que esperar a ver qué nos depara nuestro futuro lector.

El hombre sin nombre es mucho más que una novela criminal corriente y es recomendada para los que buscan algo diferente que los agarre y no los suelte. Esta edición cuenta con un prólogo de Rubén Sánchez Trigos y es el quinto título de la colección Deméter de la editorial. Barron es también autor de los libros de cuentos The Imago Sequence & Other Stories (2009), la galardonada con el Shirley Jackson Award Occultation (2010), The Beautiful Thing That Awaits Us All (2013) y Not a Speck of Light: Stories de próxima publicación en 2024.