Reseña. “La no ficción para niños: cartografías de un género en expansión”, de Fanuel Díaz

Este libro es una referencia imprescindible para quienes quieran conocer más acerca de este tipo de libros y tener una mirada de conjunto sobre su producción de los países iberoamericanos.

Por: Lorena Panche*

El plástico, las formas de saludar alrededor del mundo, las clases sociales y las diferencias entre géneros, las fiestas y los juegos tradicionales, la migración de las ballenas jorobadas, la historia y el significado de los túneles, las plantas comestibles, el manejo de las basuras, las diferentes formas que adopta la crueldad, la vida secreta de los pelos y los dientes, lo que hay más allá del cielo, la anarquía, el funcionamiento del cerebro humano… La curiosidad y el deseo de explorar el mundo en la infancia abarcan los más diversos temas y, para responder a la avidez de conocimiento en esta etapa de la vida, los libros de no ficción que se producen hoy en Iberoamérica ofrecen un amplio menú de temas, enfoques y recursos estilísticos.

La no ficción para niños: cartografías de un género en expansión, de Fanuel Díaz, publicado por el Fondo de Cultura Económica en coedición con el Cerlalc, es una referencia imprescindible para quienes quieran conocer más acerca de este tipo de libros y tener una mirada de conjunto sobre su producción de los países iberoamericanos. En este completo recorrido, que va desde los orígenes históricos del género hasta las últimas tendencias, el investigador y especialista en libros infantiles recoge las voces de personas autoras, editoras, artistas gráficas e investigadoras, entre otras, para profundizar en las diferentes aristas de la creación, la producción y la mediación de estos libros.

Frente a otras denominaciones al uso, como “libros informativos” o “libros de conocimiento”, para hacer referencia a los libros que, por oposición a los literarios, desarrollan contenidos factuales y verídicos, Díaz privilegia la noción de “libros de no ficción”, la cual engloba una gran variedad de títulos que incorporan elementos estéticos o ficcionales para abordar un tema relacionado con una determinada área del saber. Si bien la ficción y la no ficción son categorías bien diferenciadas, es posible identificar, dentro de la producción de libros infantiles de no ficción, una presencia cada vez mayor de títulos en los que se da una hibridación entre elementos artísticos, la narración y el discurso científico, y en los que las ilustraciones y otros elementos gráficos se combinan de manera orgánica con los textos para configurar el sentido, siguiendo el modelo del libro álbum. Este carácter híbrido es, justamente, uno de los rasgos distintivos del género, a diferencia de otras propuestas con un enfoque más técnico y descriptivo.

En el trabajo de Díaz se establecen otras características que permiten avanzar en la identificación y en la comprensión de los libros de no ficción, como el hecho de que brindan información veraz, confiable y actualizada sobre las manifestaciones naturales y sociales de la realidad fáctica. Otra de estas características es que involucran, en la autoría de los contenidos o en la asesoría para su desarrollo, a especialistas en el campo de conocimiento explorado, al igual que a divulgadoras o divulgadores científicos y equipos artísticos que tienen la importante tarea de “traducir” los contenidos desarrollados para que resulten atractivos y apropiados para las lectoras y los lectores más pequeños.

Como se plantea en el texto, en esta capacidad de generar atracción e interés en las niñas y niños reside, precisamente, el sentido de producir esta clase de libros en un contexto marcado por la sobreabundancia de materiales informativos de la más diversa naturaleza a los que las y los lectores pueden acceder, rápido y gratis, en el ecosistema digital. De acuerdo con Díaz, el valor que tienen los libros de no ficción en la actualidad estriba en la posibilidad de avivar la curiosidad del público infantil, pues, si bien es cierto que la web ofrece una amplia diversidad de contenidos, también lo es que el interés de las niñas y los niños –y su experiencia de lectura– puede verse afectado por el enorme volumen de contenidos disponibles y por la complejidad que, muchas veces, supone su búsqueda y navegación. En un entorno multimedia sobrecargado de estímulos, los libros de no ficción ofrecen una experiencia estética que, además, aviva la curiosidad y el deseo de conocer más, al apelar a recursos como la inclusión de un relato que da orden y sentido a la información, el humor, los datos curiosos y la incorporación de elementos disparatados o inesperados.

Junto con los libros de no ficción narrativos, que son aquellos que se desarrollan a partir de historias y personaje ficcionales o reales, en la obra se presentan los diferentes tipos de libros de no ficción, que posibilitan diferentes tipos de lectura. Los libros de no ficción navegables, por ejemplo, se estructuran en bloques de contenido que pueden ser leídos de forma independiente y no consecutiva, a la manera de una página web que remite a otros hipertextos. Los expositivos, por su parte, presentan la información desde un punto de vista determinado, mientras que los activos –categoría en la que pueden incluirse los manuales, guías, recetarios o libros de experimentos, entre otros– buscan motivar la participación de las y los lectores, e invitarlos a la acción. En este apartado, como en muchos otros de la obra, el autor da cuenta del amplio espectro de posibilidades estilísticas, formales y de contenido que brinda este género, así como de la riqueza y la variedad de prácticas de lectura que puede suscitar.

Uno de los apartados centrales del libro se consagra a los principales hitos en la producción de obras infantiles de no ficción en Iberoamérica, entre los que se resalta la trayectoria de editoriales emblemáticas como Iamiqué, de Argentina, y de Tecolote, de México, pioneras del género en la región. Así mismo, se presenta un completo –aunque no exhaustivo– recorrido por la edición actual de este tipo de libros, que se aproxima al trabajo de varias editoriales de diversos países, a algunos de los títulos más representativos de sus catálogos, al igual que al amplio espectro de temas y de apuestas formales que desarrollan los libros de ficción en la actualidad.

Aunque, tal como lo explica Díaz, la producción de estos libros en el sector editorial iberoamericano ha sido menor en comparación con los de literatura, y no suelen ser privilegiados en el aula ni en los espacios de mediación de lectura, los textos de no ficción para la infancia tienen un gran potencial para generar hábitos de lectura. Además de incentivar el deseo de aprender, al establecer conexiones significativas entre la lectura y los temas de interés para las niñas y niños, estos libros también pueden contribuir a la formación del pensamiento crítico, al presentar diversas perspectivas sobre un tema, cuestionar las certezas y dar cuenta del carácter inacabado de los procesos de construcción del conocimiento.

En lo que respecta a las posibilidades y los desafíos que se presentan hoy a la producción de libros de no ficción en los países iberoamericanos, el especialista señala la necesidad de que las políticas de lectura y los sistemas de bibliotecas contribuyan al desarrollo de este sector del mercado –que tiene un considerable margen de crecimiento–, a través de estímulos para la creación de este tipo de libros, y mediante su inclusión en las dotaciones dirigidas a bibliotecas y escuelas. En una región donde la persistente brecha digital dificulta el acceso a contenidos e información en la web, y en donde muchos niños y niñas no cuentan con materiales de lectura en casa o en la escuela para apoyar sus procesos educativos, estos libros pueden ser un recurso muy importante para que quienes inician su camino en la lectura y en el aprendizaje puedan acceder a una rica experiencia de lectura que, a la manera de un caleidoscopio, les permita acercarse a las diferentes formas y tonalidades que puede adoptar el conocimiento.


*Lorena Panche. Profesional de Lectura, Escritura y Bibliotecas, Cerlalc.