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/ / / / / ¿Es posible hoy en día escribir picaresca?

No. 7607 Bogotá, Domingo 27 de Noviembre de 2016 

Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra






A propósito del libro Gamberros S.A. de Emilio Alberto Restrepo


Por: John Vásquez* / Medellín, Colombia




Cuando nos hablan del género de la picaresca, nos remontamos al siglo de oro español y evocamos esas historias llenas de gracia en donde un ser de menos fortuna anteponía la fuerza de su ingenio para enfrentarse a los abusos del poder, para tratar de mejorar un poco su condición social o por lo menos para procurarse la comida del día a día que tan difícilmente se consigue por su condición de marginal, de abandonado de la fortuna, de huérfano o de indigente sin familia y sin ancestros.

El protagonista es un personaje sin recursos, del más bajo estrato social y descendiente de padres abusadores o sustitutos, sin bienes personales o morales o sumidos abiertamente en el bajo mundo o en la delincuencia. Normalmente está sometido al yugo de otro personaje de más abolengo que suele abusar de él.

Perfilándose más como un antihéroe que como un referente, resulta un antagonista al verdadero representante de lo considerado “digno y noble”. Todo en un marco burlesco, de una punzante ironía no exenta de crítica social.

El enorme éxito de esta literatura entre las clases populares se debía a que era una especie de revancha contra el orden establecido, permitía confrontar al poder o al dinero a través de las travesuras en que los protagonistas sometían a los grandes señorones que terminaban burlados y timados para delicia de unos lectores que veían con un entusiasmo cómo caían en las redes de estos rufianes que no les dejaban ganar ni una. Era, por así decirlo, su propia reivindicación, su pequeña venganza.

Es así como vemos desfilar en estos relatos obispos, condes, duques, curas glotones y avaros, sacristanes, agiotistas, mercaderes, usureros que terminan en las garras de esos pelafustanes de carnes magras y mal nutridos, de ojos saltones por la malicia y la hambruna, de dientes escasos y renegridos por el abandono y la exclusión que les hace una sociedad en la cual no escogieron nacer. Son, para resumirlo, “los pájaros tirándole a las escopetas”.



Este género literario vivió su esplendor y su decadencia y otras corrientes y el curso de la historia lo relegó a un más que injusto olvido, quedando con un enmohecido prestigio de literatura arcaica y un tanto anacrónica. De pronto la literatura costumbrista, algunos brotes dentro de la literatura urbana, ciertos referentes del “pulp”, han tomado elementos propios de ella y han tratado de reivindicar al “pícaro”, pero como elemento aislado, no como movimiento literario.

Es por eso que este libro que referenciamos, Gamberros S.A., es una rara avis en el panorama de la literatura colombiana. Cuando muchos de sus colegas están metidos de lleno en la novela histórica, sicológica o negra (que el autor también ha cultivado con acierto), Restrepo nos sale con una recopilación de historias de “pícaros, pillos y malevos” extraídos de las profundidades del barrio, de la esquina, de la cuadra, que tanto han nutrido sus novelas.

Según el autor, “el gamberro es un antihéroe literario, equivalente moderno del protagonista del género de la “picaresca”. En ese orden de ideas, el gamberro es un pícaro, actúa y se expresa como tal y su proceder está marcado por acciones teñidas de astucia, falta de escrúpulos y desvergüenza; todo en su vida está determinado por el sino nefasto de su baja condición, que lleva a cuestas como un lastre que carga y le pesa de manera permanente y que caracteriza todos sus actos, negándole de plano toda posibilidad de redención.

El gamberro es un resentido ante el mundo, pues siente que sin ninguna razón, éste ha sido cruel e injusto con él. El gamberro piensa que la sociedad tiene una deuda con él, que no tiene por qué respetarla, que los demás tienen que compensarlo, que de alguna manera ellos tienen la culpa de lo que le sucede en el día a día. El gamberro actúa con encono y envidia, se expresa con burla, su tono es venenoso e irónico, mantiene afilado el sarcasmo y es feliz ante el tropezón y el fracaso de su semejante.


Restrepo enfatiza que su propuesta trata de anteponer la “picaresca a la sicaresca”, tan en boga en las publicaciones de las ‘últimas dos décadas, llenas de narcomiserias, capos y siliconas.

Este libro fue ganador de una convocatoria literaria del Municipio de Medellín en los estímulos del Presupuesto participativo de 2016 y fue publicado por Hilo de Plata editores, con una gran aceptación del público y los medios.

Y no es para menos. Es una deliciosa compilación de pilatunas y andanzas de una horda de pícaros y camajanes que hacen de las suyas en los barrios de Medellín, escritos en clave de humor, con un cuidadoso manejo del lenguaje, sin caer en las tentaciones del parlache y la ordinariez.

Es así como nos deleitamos del timo del día a día, en cabeza de familiares cercanos que aprovechan la confianza y la cercanía para asestar el sablazo y dejar sin blanca al pobre ingenuo que les “da papaya”, o el fantasma que regresa de su tumba para seguir enseñorado de su rol de asesino en serie, o el bandido aficionado que tiene que matar, muy a su pesar, para sobrevivir en la selva de concreto, o el estafador que se hizo célebre por elaborar CocaCola artesanal , o las chicas que aprovecharon el amor para engrosar su cuenta de ahorros, o el “pato” barrial que a punta de labia y oportunismo se las arregla para vivir sin trabajar, o los graciosos y no tan graciosos estragos del narcotráfico en las pequeñas conciencias de unos muchachos de barrio y cientos, sí, cientos de pilatunas de barrio en 18 historias que no dan tregua y nos hacen sonreír mientras nos pintan algunos rincones oscuros de una ciudad casi desconocida en sus laberintos y recovecos que ni siquiera sabíamos que existía.

En respuesta al interrogante inicial, SÍ es posible escribir picaresca hoy en día, si se hace bien, si se toma en serio, si captura al lector, si pinta la ciudad y el comportamiento humano, y a fe que Restrepo lo logra en esta obra, la muy bienvenida Gamberros S.A.

Muy recomendado este libro de Emilio Alberto Restrepo. Es una bocanada de aire fresco que nos arrebata una sonrisa, nos pone a pensar y nos recuerda que las buenas lecturas nos entretienen mientras nos ayuda a ser mejores seres humanos.



*Periodista y comunicador


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