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Ministerio de Cultura de Colombia

Vargas Llosa y Cortázar: la verdadera luz americana

Vargas Llosa y Cortázar: la verdadera luz americana

Por: Juan Camilo Rincón*


Creador de obras magistrales como La ciudad y los perros, La tía Julia y el escribidor y La casa verde, Mario Vargas Llosa lleva décadas encantándonos con sus letras. Desde la FILBo se sienten sus pasos de animal grande. Como un sencillo homenaje al único Premio Nobel latinoamericano que aún nos acompaña en vida, y siendo Argentina el país invitado de honor, Libros & Letras comparte este texto con algunas anécdotas sobre su relación con Julio Cortázar.


Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar se conocieron en 1958 en París. Así lo recuerda el peruano: “Aquella noche me sentaron junto a un muchacho muy alto y delgado, de cabellos cortísimos, lampiño, de grandes manos que movía al hablar”(1). Así recapitula su amistad:


Durante los años sesenta, y, en especial, los siete que viví en París, fue uno de mis mejores amigos, y también algo así como mi modelo y mi mentor. A él di a leer el manuscrito de mi primera novela y esperé su veredicto con la ilusión de un catecúmeno (…) Creo que por mucho tiempo me acostumbré a escribir presuponiendo su vigilancia, sus ojos alentadores o críticos encima de mi hombro. Yo admiraba su vida, sus ritos, sus manías y sus costumbres tanto como la facilidad y la limpieza de su prosa y esa apariencia cotidiana, doméstica y risueña, que en sus cuentos y novelas adoptaban los temas fantásticos(2).


Vargas Llosa y Cortázar: la verdadera luz americana
© Agencia EFE Emilio Naranjo

La primera obra del Boom latinoamericano, La ciudad y los perros, vio la luz en París en 1963. Días antes de ser publicada, Vargas Llosa pidió su opinión a Cortázar. Tras leerla, este le respondió: “Querido Mario: Anoche acabé de leer tu novela, que me ha conmovido profundamente. Tengo que decirte sobre ella, y quisiera verte pronto para charlar”(3). Cuando el argentino supo sobre el Premio de Biblioteca Breve de Novela Seix Barral otorgado a la obra del peruano, le expresó: “Querido Mario: Julia acaba de darme la gran noticia. Te imaginas la alegría, yo que tanto admiré Los impostores(4). Oye, todavía hay justicia en este mundo”(5). El reconocimiento de la crítica a esta obra causó gran alegría a Julio:


… Alegría porque, pese a quien pese, estás ya reconocido internacionalmente como un magnifico novelista, y yo, que tuve el privilegio y el placer de leer Los impostores en el texto original, me siento un poco previo a todo eso, y casi, si me lo permites, como un profeta (…) de tu talento y de la belleza de tu libro(6).


Sobre La casa verde, reconocida con el premio Rómulo Gallegos, Cortázar diría:


He dejado pasar una semana después de la lectura de tu libro, porque no quería escribirte bajo el arrebato de entusiasmo que me provocó La casa verde. Y sin embargo, ahora que voy a decirte algunas cosas sin pensarlas demasiado, dejando que la máquina vuele casi a su gusto, siento que el entusiasmo no solamente no ha disminuido sino que se ha afirmado, se ha vuelto ya eso que todo novelista quiere para su obra: recuerdo, memoria segura y firme. (...) Has escrito una gran novela, un libro extraordinariamente difícil y arriesgado, y has salido adelante por todo lo alto (…) Vos sos América, la tuya es la verdadera luz americana, su verdadero drama, y también su esperanza en la medida en que es capaz de haberte hecho lo que sos(7).


Vargas Llosa y Cortázar: la verdadera luz americana

En 1966, Vargas Llosa le regala la primera edición de esta obra a su amigo, con una dedicatoria agradecida: “A Julio y Aurora, los primeros lectores de esta novela de caballerías”(8).

Años después, para conmemorar a Cortázar tras su muerte, el Nobel peruano escribió un sentido homenaje: “En Julio la literatura parecía disolverse en la experiencia cotidiana e impregnar toda la vida, animándola y enriqueciéndola con un fulgor particular sin privarla de savia, de instinto, de espontaneidad”(9).



1   García Márquez, G. “El argentino que se hizo querer por todos”. Revista Casa de las Américas, N° 145- 146. Julio – octubre 1984. Pp. 22.

2   Cortázar, J. (1992). Julio Cortázar. Cuentos Completos. Tomo I. “La trompeta de Deyá”. Prólogo de Mario Vargas Llosa. Bogotá: Alfaguara.

3   Bernárdez, A. (Editora). (2004). “Carta a Mario Varga Llosa”. París, 13 de junio de 1962. Julio Cortázar. Cartas 1937 – 1963. Tomo I. Buenos Aires: Alfaguara. Pp. 489.

4   Nombre original de La ciudad y los perros.

5   Bernárdez, A. (Editora). (2004). “Carta a Mario Varga Llosa”. París, 20 de diciembre de 1962. Julio Cortázar. Cartas 1937 – 1963. Tomo I. Buenos Aires: Alfaguara. Pp. 529.

6   Bernárdez, A. (Editora). (2004). “Carta a Mario Varga Llosa”. París, 23 de mayo de 1963. Julio Cortázar. Cartas 1937 – 1963. Tomo I. Buenos Aires: Alfaguara. Pp. 580.

7   Vilela, S. (Director Editorial). (2008). Carta de Julio Cortázar a Mario Vargas Llosa. Ginebra, 18 de agosto de 1965. En Mario Vargas Llosa. La libertad y la vida. Lima: Editorial Planeta Perú y Pontificia Universidad Católica del Perú. Pp. 144.

8   Centro Virtual Cervantes. “Los libros de Cortázar. Libros dedicados”. Tomado del sitio web del Centro Virtual Cervantes: http://cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar/libros_dedicados02.htm

9   Ibíd



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JUAN CAMILO RINCÓN

Sobre el autor: *JUAN CAMILO RINCÓN.

Periodista y escritor. Publicó Manuales, métodos y regresos (Arango Editores). Ser colombiano es un acto de fe. Historias de Jorge Luis Borges y Colombia (Libros & Letras), Viaje al corazón de Cortázar. El cronopio, sus amigos y otras pachangas espasmódicas (Libros & Letras).

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