Analizando y tratando de entender a Schweblin


Por: Pablo Concha*


No recuerdo una novela o libro que en los últimos años me haya parecido tan perturbadora y enigmática como Distancia de Rescate de la escritora argentina Samanta Schweblin. Aun después de tres lecturas no estoy del todo seguro de ser capaz de dilucidar lo que sucede dentro de sus páginas con absoluta y tajante exactitud. Voy a hacer un esfuerzo e intentarlo aquí. La premisa del libro, según la editorial Penguin Random House, es la siguiente: “El campo ha cambiado frente a nuestros ojos sin que nadie se diera cuenta. Y quizá no se trate solo de sequías y herbicidas, quizá se trate del hilo vital y filoso que nos ata a nuestros hijos, y del veneno que echamos sobre ellos. Nada es un cliché cuando finalmente sucede. Distancia de rescate sigue esta vertiginosa fatalidad haciéndose siempre las mismas preguntas: ¿Hay acaso algún apocalipsis que no sea personal? ¿Cuál es el punto exacto en el que, sin saberlo, se da el paso en falso que finalmente nos condena? Samanta Schweblin ha escrito un relato extraordinario e hipnótico, urgente y perdurable, que logra mantenernos inevitablemente atrapados y sumergirnos en un universo ficcional estremecedor”.

Yo lo pondría mejor de esta forma: Amanda y su hija pequeña pasan unos días en el campo en una casa alquilada a Carla, una atractiva mujer cuyo hijo, David (siempre según la versión de Carla), después de intoxicarse bebiendo agua de un arroyo, y tras una curación ritual, perdió la mitad del alma. Hasta ahí, podemos decir que no parece nada tan extraño o complicado. Lo curioso es la estructura del libro: una “conversación” (entre comillas porque está la duda de si en realidad ocurre o es solo una proyección) entre dos personajes intercalado por dos series de flashbacks, uno más reciente en el tiempo que el otro; ambos girando sobre el mismo problema.

En mi humilde opinión, hay tres posibles escenarios que esclarecerían la situación:

(Alerta de spoiler: si no has leído esta novela, mejor no continúes este artículo. Abajo se discute lo que pasa al final en detalle. Mejor descúbrelo por ti mismo leyendo primero la novela. ¡Estás advertido, lector!)

1. Y voy a entrar directamente al asunto, sin irme por las ramas o gastar valioso espacio: Cuando la mujer de la casa verde le hace la transmigración a David (al comienzo del libro, como nos relata su madre, Carla), el espíritu de éste se va al cuerpo de Amanda; por eso el vínculo entre ellos. Si esto es así, la “conversación” que tienen desde el principio mismo del libro Amanda y David –en letra cursiva en el texto– solo estaría ocurriendo en la cabeza de Amanda. Sería algo así como una alucinación, cosa que el propio David le señala en cierto momento a Amanda. Sin embargo, existe un problema con esta hipótesis, ya que no logra explicar la parte final del libro. ¿Cómo es posible que Amanda pueda “ver” o saber lo que ocurre con su marido –semanas o meses, no es claro cuánto tiempo– después de haber muerto ella? ¿Cómo encajar eso en cualquier teoría?

2. La transmigración inicial de David permanece siendo un misterio, nunca podremos saber a dónde fue, lo importante vendría siendo la segundatransmigración del libro, la de Nina, que en realidad nunca presenciamos. Lo que creo es que el espíritu de Nina se va al cuerpo de David, por eso al final David se encuentra atando los objetos de la sala de su casa con hilo sisal, porque la distancia de rescate con su madre ha sido “cortada” al morir ella. Esta hipótesis explicaría la escena final –al menos en parte–; sería la razón por la cual David ingresa al coche del marido de Amanda (y se pone el cinturón de seguridad igual que hacía Nina) y tiende la mano hacia el peluche de la niña. Quiere volver a casa.

Hay algo que dice Amanda en esa última página: “Veo en tus ojos esos otros ojos”.¿Se refiere a los ojos de Nina, a los ojos de su hija? ¿La está reconociendo? Allí hay un indicio, una clave de lo que pasa realmente. 

3. David sufre dos transmigraciones. Ya sé, la plausibilidad de esta afirmación podría ponerse en duda, pero no es tan descabellado, déjenme explicar. Este tercer postulado explicaría que Amanda pudiera presenciar esa escena final que transcurre días o semanas o meses después de su muerte; ya que una parte de ella estaría en David para siempre, por eso podría saber y reconocer los ojos de Nina –su hija– al ver a David sentado en la parte de atrás del coche de su marido.

La primera transmigración habría sido David–Amanda, y la segunda Nina–David (lo cual, y haciendo un esfuerzo imaginativo no tan grande, nos llevaría a concluir que dentro de David hay una parte de Amanda y otra de Nina).

¿Pueden verlo? Esta tercera hipótesis explica el vínculo entre Amanda y David, evidente desde que se conocieron, y como ya mencioné, la escena final, tal vez la más enigmática de toda la novela.

De nuevo, no sé qué tan verosímiles puedan resultar estas hipótesis para los demás lectores, pero tienen algo –o mucho– de sentido al analizarse de esta manera.

Los que gusten y deseen intercambiar impresiones –o nuevas y diferentes hipótesis–, bienvenidos sean, pueden hacerlo más abajo. Mientras tanto, el enigma continuará hasta ser aclarado de forma completamente satisfactoria por un lector más avezado o por la propia autora del libro (cosa bastante improbable. Como saben, a los escritores no les gusta explicar sus propios libros).



*Pablo Concha. Escritor colombiano autor del libro de relatos La otra luz.




No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.