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Cocina, literatura y correspondencia

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Cocina, literatura y correspondencia
By Libros y Letras 21 de julio de 2014
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Por: Eugenia Castaño B. /Desde España. La cocinera la nueva novela de la española Coia Valls es la historia de una joven de 16 años que emigra de Lima Perú a Barcelona con la única herencia que lleva consigo y es su conocimiento sobre la cocina que le ha dejado su maestro el chef de la corte peruana Antoine Champel, trata de abrirse camino en Barcelona de 1771 donde es totalmente difícil para la mujer ser reconocida y más siendo extranjera. Su autora nos invita a conocer cómo su personaje lucha y logra mezclarse entre los nuevos grupos de la revolución y los ambientes más tradicionales y refinados. Su autora toca un tema interesante como es la creencia inicial de la patata maldita, la gente en Europa moría de hambre y habiendo llegado la patata de América no se permitía que la comieran, si bien es cierto que la patata en uno de sus componentes tiene un grado de veneno, constituye uno de los alimentos más ricos y que hoy día es imprescindible en el mundo, alimento que llegó de América para aliviar el hambre y constituirse en base de la alimentación de los europeos. 
Ahora bien otra obra interesante es La Cocinera de Buenaventura Durrutti, es un diario de una joven de la Cataluña de los años 30, quien enseña la cocina y con ella su vida mientras acontece la guerra civil española y la revolución. 
Es absolutamente fascinante lo que Europa obtuvo de América como es el caso del máiz alimento considerado por los pueblos indígenas como sagrado y de extremo valor, ni qué decir del chocolate que al descubrirlo los europeos quedaron prendados y las mejores industrias como la suiza llevan en su esencia a América. El tabaco que hoy es uno de los placeres de los que no pueden prescindir en todos los rincones del mundo, cuando Cristobal Colón llegó a América y luego en Cuba cuando vieron a esos indígenas con unos cartuchos generando humo,, no se imaginaban ni comprendían el placer que les generaba, vaya si las costumbres, los grandes placeres y los recursos de América han sido de un valor incalculable para el mundo. 
Muchas veces consumimos a diario, pagamos altas sumas de dinero por un chocolate suizo, comemos patatas en un restaurante francés o se fuma un fino tabaco. También se toma una espectacular cerveza alemana y resulta ser que es originaria su materia prima de Asia o de Africa, vaya si es importante la integración humana para el avance durante la historia, cuánta hambre se ha calmado, cuánto placer y cuántos negocios se han generado gracias a los recursos de América, Africa o Asia. 
Ahora que hay Hambrunas tan desesperantes en pleno siglo XXI en Africa, Asia y América cuando la tecnología avanza a pasos de gigante, hay mayor confort en occidente y sus Hambrunas y pestes son problemas del pasado, que su industria y recursos rebosan en gran liquidez quizá es un compromiso moral el que podrían tener al devolver a estos países víctimas del subdesarrollo, tiranías y mala administración de recursos algo de su industrializada, eficaz y ahora bien estudiada alimentación. Es sabido antes y ahora que a veces no interesaba que la gente supiera que la patata era un alimento y preferían que muriese de hambre, hoy ocurre que prefieren tirar la leche o la comida antes que regalarla por intereses económicos o sociales; pero se puede ver desde el punto de vista pragmático si se quiere porque el ébola, las pestes que generan el hambre y la falta de recursos se propagan y en algún momento pueden desencadenar en un problema de salud global ahora con lo interconectado que se encuentra el mundo. Aunque debería ser suficiente un compromiso meramente humanitario y de correspondencia.