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Conversando con Harold Alvarado Tenorio (I parte)

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Conversando con Harold Alvarado Tenorio (I parte)
By Libros y Letras 12 de marzo de 2013
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No. 6.340, Bogotá, Miércoles 13 de Marzo del 2013

La lectura es a veces una estratagema para eludir pensar. 
Arthur Helps 

Conversando con Harold Alvarado Tenorio (I parte)

Víctor Bravo: La crítica ha señalado que tu poesía es deudora de Borges, Kavafis y la poesía oriental, la china en particular…. 
Harold Alvarado Tenorio: Y debe ser cierto, he leído a Borges desde que fui un adolescente, desde cuando le descubrí en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, frente al colegio de mala suerte donde terminé mi bachillerato. La poesía de Borges ha sido para mí uno de los más grandes desafíos de mi existencia, me ha anonadado, me ha humillado, me ha hecho rabiar hasta lo indecible y me ha derrotado para siempre. Borges es inimitable. Yo incluso intenté copiarle varias veces y no pude alcanzar el modelo. Pero debe notarse en mis versos su voz, su tono, y quizás también sus pensamientos e ironías. Me alegra eso, me felicito de haber al menos oído su voz. Kavafis es otra cosa porque la voz de Kavafis que la gente dice conocer viene en parte de las voces de quienes hemos sido sus intérpretes, y en mi caso creo que mis poemas no son kavafianos sino que los de Kavafis son alvaradianos, porque he prestado mi tono, borgiano o no, para que él pueda expresarse con soltura y gracia. Yo puedo vanagloriarme de haber dado algún vigor a los poemas de Kavafis en español, aliviando las sequedades de los traductores al pie de la letra, yo he dado algún aire a varios de los poemas prestigiosos de Kavafis, en especial a los eróticos que son los que más me han gustado… De los chinos he intentado imitar la precisión, el detalle, no el color local ni los sentimientos, y aun cuando he traducido, con ayuda de expertos chinos, muchos poetas, me siguen gustando mucho los textos extensos, narrativos, sin que desdeñe y me deslumbren los líricos a la manera de Li Bai…Yo leí las dos antologías que hizo para la revista de Occidente Marcela de Juan y a pesar de su aridez, de su escasa humedad, vislumbré muchas prosodias, imaginarias, claro, que he usado en mis poemas…Yo he publicado muchos poemas chinos anónimos que son míos, inventados por mí, y han sido recibidas como bellas piezas milenarias…Lo cual me hace feliz, yo poeta chino, yo poeta griego, yo, Borges…. 
Luego, si queremos ser ciertos, habrá que decir que mi poesía también es deudora y en qué parte, de algunos de los poetas de la Generación española de los años cincuenta, en especial, creo, de Gil de Biedma, Caballero Bonald, Ángel Gonzáles y Brines, sobre quienes, junto a Barral, que tanto admiro, hice uno de los únicos libros que sobre sus obras se han publicado en América Latina… Yo conocía a casi todos ellos y les entrevisté… Pero ellos también son deudores de Borges, y qué duda cabe, de Kavafis y de Eliot a quien yo también he traducido…. Este panorama es devastador si pensamos en lo pobre que es mi poesía… indigna de tales maestros… 
Ahora que mencionas a Gil de Biedma, dinos cuál es tu experiencia con esa revista que haces hace más de una década, en honor, precisamente del catalán y aristócrata gerente de una tabacalera en Filipinas… 
– Bueno, habría que remontar algunos años del siglo pasado para explicar por qué decidí hacer esa revista, aun cuando en Colombia todo el mundo quería, al menos en el siglo pasado, hacer una, o tener una… 
A mediados del siglo pasado, precisamente cuando muchos países y Colombia tenían una dictadura, tan cínica y corrupta como la del corpulento Pérez Jimenez aquí en Venezuela, Jorge Gaitán Durán decidió invertir su dinero haciendo una revista, Mito, donde publicó a los más importantes miembros de su generación, una generación que se conoce como decapitada, porque no pudieron llegar al poder y si llegaron fue para deponer las armas o decapitarse políticamente, como sucedió con Pedro Gómez Valderrama y Alvaro Mutis, por mencionar dos casos apenas, uno al servicio del imperialismo y otro de las multinacionales y ambos peones de brega de la oligarquía que representó Alberto Lleras Camargo… 
Desde entonces, quiero decir desde cuando la revista Mito desapareció en Junio de 1962 luego haber publicado 42 números desde 1955, luego de haber revolucionado el mundo cultural colombiano en los años de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y el primer cuatrienio del Frente Nacional, cuando los dos partidos tradicionales se dividieron el presupuesto y el poder, las revistas culturales colombianas han sido sucedáneas de los poderes culturales o los partidos en el poder o el mismo presidente del gobierno. Y desde la Constitución del 91 que convirtió el Banco de la República en un estado independiente y la creación por parte del tramposo Ernesto Samper del Ministerio de Cultura, sólo aquellos genuflexos y acríticos del estado de cosas han podido hacer alguna fortuna con la raras revistas que han existido. Lo cierto es que en poesía han sido muy raras y las que han sobrevivido lo han hecho por la astucia de sus gestores y las ansias de gloria e inmortalidad del director. Revistas que se mencionen como memorables quizás haya sido apenas una, Acuarimántima, hecha en Medellin por Jose Manuel Arango y Elkin Restrepo, que ha sido reditada hace poco en una bella impresión, la otra, la que más ruido hizo fue Golpe de Dados, creada por el gran poeta Giovanni Quessep, pero asaltada a mano armada por el pérfido Mario Rivero que la convirtió, con la ayuda los hijos de Mutis, Santiago Mutis Durán y el cantor de Alberto Santofimio Botero, primo en decimotercero grado de Gabriel García Márquez, Federico Díaz Granados en un mausoleo de sus poemas…Fue por ese motivo que al abandonar la docencia y verme sin oficio cotidiano decidí hacer Arquitrave, pensando que podía hacerse sin tener que doblar la cerviz ni trapichear con la poesía, cosa que pude hacer por varios años hasta que en estos últimos he tenido que suspender sus ediciones por el acoso económico a que me han sometido no tanto las instituciones mismas que me compraban uno que otro ejemplar, sino esa legión de enemigos que me he ganado al criticar sus actos y sus libros…En Colombia nadie perdona una opinión adversa sobre un libro, así sea absolutamente ignorado…Allí o es elogio o silencio…El delito de opinión se ha pagado cientos de veces con la vida misma…A mí me extrañaron de mi casa y de milagro estoy vivo…Sin duda por las cosas que escribo y difundo por la internet…