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El libro que desnudó el alma de Luis Caballero

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El libro que desnudó el alma de Luis Caballero
By Libros y Letras 3 de julio de 2015
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Por: Universidad Jorge Tadeo Lozano / Bogotá. Un compendio epistolar que desnuda la verdadera esencia de Luis Caballero como artista y persona es lo que pueden apreciar los lectores de “Pobre de mí, no soy sino un triste pintor”, libro que contiene las 28 cartas escritas por el pintor colombiano a la artista plástica Beatriz González, el cual fue editado por Utadeo, en el marco de su compromiso con la preservación de la historia artística de nuestro país. Los documentos hacen parte de la correspondencia comprendida entre el 2 de enero de 1963, fecha en la cual Caballero inicia sus estudios de pintura en la capital francesa, hasta el 30 de septiembre de 1992, con ocasión de su regreso a Colombia, tras haber sido diagnosticado con un síndrome cerebeloso que acabó con su vida en junio de 1995.
Quienes se acerquen a la obra podrán apreciar a un Luis Caballero romántico, elogioso del arte pop y crítico del arte moderno, el cual consideraba aburrido. Los manuscritos del pintor describen con fidelidad las impresiones y percepciones sobre el arte en general, su estadía en Paris, sus visitas a museos como El Prado y El Louvre y su cercanía con artistas europeos de gran renombre para esa época. Pero a su vez, es un retrato de un artista que habita en la soledad, rodeado de crisis emocionales, cuya única puerta de salida son las cartas escritas a González como una muestra de amistad muy solida y una pasión compartida por al arte que se mantiene más allá de la muerte, gracias a esta publicación. 
Como el nombre del libro lo indica, las cartas de Caballero reflejan las angustias intelectuales del artista en esos años, en los cuales cuestiona su vocación y se muestra impotente ante las adversidades presentadas en Paris. Una narrativa dramática permeada por el clímax de las emociones, donde el autor se siente incapaz de ser pintor y evidencia el desespero que le genera la dificultad para aprender a dibujar.
Sin embargo, esta magistral obra no sólo devela la intimidad del artista, sino que en cuestiones académicas permite contemplar la crítica exquisita de Caballero y su formación artística en torno a temas como la presencia del arte latinoamericano en Europa, la precaria calidad de las exposiciones parisinas de la época, así como el contexto histórico y cultural del arte colombiano: “las cartas, podríamos decir que tienen tres partes: un preámbulo, su concepto sobre París y Beatriz curadora de Luis; esto es lo que puede resumir ese grupo de escritos, que además vislumbra mucho la época, como lo es su amor por Marta Traba, por Roda, por los dos profesores que lo marcaron tanto a él como a todos nosotros”, señala González.
La obra además de todo ello presenta una particularidad, y esta consiste en la posibilidad que el lector tiene de comparar la versión original, ya sea manuscrita o a máquina, con la versión transcrita del libro. En ese sentido, la obra remite a una presencia del autor en medio de su ausencia física, gracias a los documentos de primera mano que se encuentran plasmados en el libro.

Recuerdos de un amor motivado por el arte

La idea de publicar las cartas del maestro Caballero nació en una exposición sobre el artista, realizada en el Museo de Arte Moderno de Medellín. En ese espacio, Beatriz González leyó los manuscritos como una manera de invocar la presencia del pintor en ese lugar. El resultado no podría ser mejor, los asistentes al evento salieron conmovidos, al tiempo que la existencia de esta correspondencia llegaría a oídos de Cecilia María Vélez White, rectora de Utadeo, quien de inmediato mostró el interés de la Universidad por publicar estas cartas.
Como bien lo relata Beatriz González, aunque no es realmente una correspondencia porque sólo existen las cartas que el artista escribió, estos documentos reflejan cómo Caballero letra tras letra va entregando parte de su intimidad, en unos párrafos cargados de amor y pasión tejidos a partir del arte: “yo lo que veo es que estos escritos reflejan un gran amor hacia mí y una gran admiración hacia mi pintura. Por eso, me daba pena sacar las cartas porque yo pensaba que iban a decir que me estaba echando autoelogios o publicando elogios de otro. Era más una cuestión de pudor, no por lo que dijeran los mensajes sino porque parece que me quería y que sentía que la pintura mía era buena y que yo era muy inteligente. Eso lo dice varias veces en sus escritos, lo cual me produce rubor. De todas maneras, Luis era muy mordaz y uno en el fondo como que desconfiaba por no saber si se estaba burlando de mí”, comenta la artista bumanguesa.
No pierda la oportunidad de ser testigo de la faceta más intima de Luis Caballero y del “romance” artístico entre el pintor y Beatriz González. El libro editado por Utadeo es distribuido por el Fondo de Cultura Económica y puede ser adquirido en las diferentes librerías del país.