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El papel del poeta y la poesía en la sociedad (II Parte)

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El papel del poeta y la poesía en la sociedad (II Parte)
By Libros y Letras 23 de marzo de 2013
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Por: Antonio Acevedo L. 

Gajes del oficio 

A veces, poeta 
mientras vivas serás 
un oscuro bardo solitario 
acaso debes morir 
para que se ilumine tu obra 
o huir de tu ciudad o país 
como un emigrante clandestino 
nadie es poeta en su tierra 
y como Prometeo robarás 
el fuego que arde en la palabra 
y te creerán un hombre llegado 
con la lluvia o un romántico 
que escribe poesía como las guitarras 
nocturnas junto a la ventana 
y que los poetas son una plaga inofensiva 
que se dan en los cafés a beber 
el corazón de la noche 
que la poesía, te dirán, es un 
oficio de lunáticos, acaso te robas 
el corazón de las mujeres 
y te quieren más los amigos. 
A veces, poeta 
la poesía es 
un riesgo de la vida. 
El poeta debe intentar escribir poesía, y no hacer política, la política es para los políticos, (aunque a veces se hace necesario que los poetas incursionen en la política para hacer efectiva la gestión y la administración de la cultura y no quede en manos solo de los políticos) como la poesía es para los poetas, (aunque a veces la poesía está en donde menos se imaginan o la escriben las cosas más inverosímiles). Los que desean hacer política con la poesía corren el riesgo de escribir rojos panfletos sin poesía y es mejor que funden un partido y transformen la sociedad con las masas alzados en victoria. Los que desean hacer poesía que hagan de la palabra su arma pero para la reivindicación de la ternura y la belleza estética de las cosas más cotidianas del hombre como el amor o el deseo, la vida, la muerte o el tiempo. La poesía no cambia el mundo pero puede transformar a los hombres como la política puede transformar la sociedad para que cambie el hombre y la poesía sea su alimento como su pan diario sobre la mesa. 
El Partido del Diablo, es el partido de los auténticos poetas, según el visionario Willian Blake, esto es, el partido de aquellos que asumen el ejercicio de la poesía como un acto de provocación e insurrección, de insolencia y desacato al imperio de la tontería humana, presente en todas las épocas y países, escribió el poeta Raúl Henao (El Partido del Diablo, Editorial Lealon, Medellín, 1989) “Porque pertenecer al partido del diablo, dice el poeta, significa para un poeta latinoamericano, en la noche oscura de nuestra cultura, verse confinado al exilio, a la marginalidad, a la locura, al ostracismo, en el propio país. Defender contra viento y marea el resto de libertad personal que le queda, el poco de originalidad y creatividad. Marchar a descubierto en medio del vendaval del oportunismo, arribismo, servilismo que caracteriza a la generalidad de los intelectuales al momento presente” 
El poeta no puede dormirse en los laureles, debe amanecer a trabajar la palabra como una herramienta con la que cincela, con el fuego la aleación de la palabra y que como una mariposa revolotea sobre su cabeza atribulada. Los que se duermen en sus laureles no alcanzarán el reino de la poesía en donde vivirán eternamente bajo el cielo que cubre sus palabras, en la tierra donde vivirán en la paz de la poesía que los consagra a la vida eterna como el mensajero de los dioses y de la tribu.