Shopping Cart

Loading

Your cart is empty

Keep Shopping

Search Results

so far empty...

Loading

El pequeño ladrón de sombras

  • 3 Minutes
  • 0 Comments
El pequeño ladrón de sombras
By Libros y Letras 25 de julio de 2013
  • Views: 12

Por: Zoraya Peñuela/ Bogotá.
El Grupo Planeta presenta esta novela del escritor francés Marc Levy. 

Un chico de 12 años llega nuevo a una pequeña ciudad de provincias francesa
acompañado de sus padres. Es un niño tímido, algo acomplejado por su baja
estatura y por llevar gafas. Nada sale bien: Marqués, el matón del patio, lo
acosa, se enamora de Elisabeth, una compañera de clase que lo ignora y para
colmo de males, su padre los abandona. Sin embargo, pronto descubre que tiene
un don: puede robar las sombras de los demás y saber lo que piensan y lo que
sienten.
A su pesar, puede adivinar así los sueños, las esperanzas, las heridas
secretas de cada uno de ellos, incluso usurpar por un instante su personalidad.
Desconcertado al principio, algo asustado e incapaz de confiarle el secreto a
nadie –ni siquiera a su madre o a su mejor amigo, Luc-, no sabrá qué hacer con
ese don que le obliga, sin él quererlo, a escuchar las confidencias que estas
sombras ajenas le hacen sobre sus dueños.
Gracias a las sombras, empezará a descubrir qué es lo que mueve a los demás,
por qué Marqués es tan agresivo, por qué Yves miente sobre su madre, por qué se
marchó su padre, la soledad de su madre. Será su propia sombra la que, una
noche, le aconseje qué hacer con ese don: “Tienes un poder al alcance de muy
pocos, es tu deber aceptarlo y utilizarlo, aunque te dé miedo (…) Encuentra
para cada persona a la que le robes la sombra, la lucecita que ilumine su vida,
un fragmento de su memoria oculta”.
Y a eso dedicará sus esfuerzos, a ayudar a los demás a encontrar el
camino de la felicidad mientras, poco a poco, va dejando atrás la infancia, no
sin antes conocer a la niña que cambiará su vida: Cléa, que, durante unas
vacaciones de verano, transformará su entorno y a la que no volverá a ver
después.
“Dejé mi infancia hace dos años, detrás de un castaño en el patio de un
colegio, en esa pequeña ciudad en la que crecí (…) Dejé mi infancia en el
andén de una estación, despidiéndome de mi mejor amigo, hijo de un panadero, y
abrazando a mi madre al tiempo que le prometía que volvería a verla en cuanto
me fuera posible”.