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El principito de Saint-Exupery, un soñador que nació en Nueva York

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El principito de Saint-Exupery, un soñador que nació en Nueva York
By Libros y Letras 6 de febrero de 2014
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Tomado
de
La República/ Montevideo. Su pequeño planeta ha fascinado a generaciones de
lectores y todos conocen su insistencia para que le dibujen una oveja. Pero
pocos saben que
El principito de Antoine de Saint-Exupery nació en Nueva York, un pasado que explora
una emotiva muestra abierta en Manhattan.
“El principito: una historia neoyorquina” se
presenta hasta el 27 de abril en la Biblioteca y Museo Morgan, que había adquirido el
manuscrito del libro en 1968.
Con sus delicadas acuarelas, sus tachones y manchas de
café, esas páginas son el corazón de la exposición que cuenta la concepción de
la obra, incorporando además fotos del autor, cartas y objetos personales.
“Saint-Exupery vivió aquí y escribió este libro
durante la Segunda
Guerra
Mundial”, explicó a la AFP Christine
Nelson, comisaria de la muestra.
Escritor,
piloto y aventurero, el francés Saint-Exupery desapareció a bordo de su bimotor
el 31 de julio de 1944 durante una misión
de reconocimiento aéreo cerca de Córcega (sur de
Francia, Mar Mediterráneo) poco antes de la liberación de su país. Tenía 44
años.
Antes de eso, el escritor pasó varios años en Nueva
York, desde 1940. El principito fue escrito en cinco
meses, entre junio y noviembre de 1942.
Previo a su regreso a Europa en julio de 1943 para
convertirse en piloto de reconocimiento, Saint-Exupery entregó el manuscrito a
su amiga Silvia Hamilton en una bolsa. “Me gustaría darte algo espléndido, pero es todo lo
que tengo”, le confesó.
La primera edición en inglés fue publicada en la Gran Manzana.
“Incluso la primera edición en francés fue publicada aquí”, ambas en abril de
1943, contó Nelson. En Francia, el libro recién fue editado en 1946.

Traducido a más de 250 lenguas

El principito,
que ha vendido más de 145 millones de ejemplares en el mundo
, ha sido traducido a más de 250 idiomas.
En las páginas expuestas destaca una pequeña
caligrafía casi ilegible, dibujos integrados al texto del propio Saint-Exupery
y acuarelas preliminares que no figuran en la versión final.
“Era
implacable con sí mismo. Escribía y corregía, y volvía a corregir. Dejó de lado
muchísimas cosas”,

indicó Nelson, precisando que pasajes enteros de texto que consideró no
esenciales desaparecieron.
El
manuscrito de la Morgan
tiene más de 30.000 palabras, aunque el texto final apenas conservó la mitad.
Antes de llegar a la célebre frase “Lo esencial es
invisible a los ojos”, Saint-Exupery probó 15 fórmulas diferentes, todas
mencionadas en la muestra.
El texto final simple y depurado es lo contrario de
sus métodos de trabajo. “Fue conocido por trabajar en el caos, con pilas de manuscritos
alrededor suyo, café y siempre un cigarrillo en la boca”,
lo
retrató Nelson.
“Trabajaba en todas partes: en el estudio de su amigo
Bernard Lamotte, en su apartamento de Central Park South, en la casa que
alquilaba en Long Island, o en lo de Silvia Hamilton”, agregó.
Entre los objetos expuestos en la muestra está su
pulsera hallada de manera sorprendente por un pescador frente a las costas de
Marsella (sur de Francia) en 1998.
Pionero de la aviación civil, Saint-Expuery vivió en
América Latina entre fines de los años 1920 y principios de la década de 1930.
Su novela Vuelo nocturno (1931)
cuenta su paso por Argentina y el desarrollo de la aviación en la Patagonia.