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Daniel O. Requelme
Tomado de “La Iguana”
Si yo fuera adulto,
puchos, pantalones largos,
tallando como marca perenne de familia,
en mis manos las formas que admiten tus pechos,
alzado
de entre tus pies
en la creencia que no hay vida lejos de tus manos,
por atravesar muros, tempestades, pantanos,
ojo de tus ojos,
renacerá en cada ciclo
el deseo
de ser ese fragmento en tu memoria
que condicione el futuro eterno
porque el amor mío
no se apaga con la muerte.
Ah…
y si además
entre nubes
como una estatua nupcial,
cadenas de oro, libros incunables
hubiera yo crecido formando parte de
una riqueza infinita
que nos hizo amar las cosas perfectas,
y en tu huerto
consumado los días como un pobre labrador
que detiene con su pecho el viento,
para conservar intacto el ritmo de tu vuelo
¿tendría la ventaja
de adivinarme en cada brazo que te alcance?
Y si fueras mía
canela,
para casarse,
no me pidas razón,
de todas, la mas buena
recogido malito de noche en casa,
¿de quién crees será el destinatario de mis poemas?