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El silencio de la ciudad blanca de Eva G. Sáenz

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El silencio de la ciudad blanca de Eva G. Sáenz
By Esteban Parra 27 de mayo de 2019
  • Views: 42

El silencio de la ciudad blanca de Eva G. Sáenz, un thriller policíaco-esotérico
que también rinde homenaje a clásicos del género

Eva G. Sáenz. Foto: Cortesía Grupo Planeta

Por: Esteban Parra* y Daniela Bejarano*

Un asesino en serie corre por las calles de Vitoria. Actuó por primera vez
hace 20 años, pero la reciente aparición de dos nuevos cadáveres ha hecho que
vuelva a cundir el pánico en la ciudad de la Virgen Blanca. Sin embargo, el
principal sospechoso, un arqueólogo aficionado a la televisión y al esoterismo,
está en la cárcel y nadie sabe si ha conseguido un cómplice o si le ha salido
un imitador. Con estos elementos Eva G. Sáenz de Urturi crea un thriller
policíaco que viene a sumarse a la renovación del género negro que inició hace
ya algunos años por Dolores Redondo con su Trilogía del Baztán. Porque El
silencio de la ciudad blanca
también habla de crímenes, de ritos
ancestrales y de leyendas vascas.
Ahora bien, la escritora da un paso más allá al convertir a un muerto –o
al menos eso parece- en su narrador. Alguien ha disparado al inspector de
policía Unai López de Ayala, mejor conocido como Kraken, mientras hacía una
investigación sin darse cuenta de que él sería la siguiente víctima. De ahí su
sorpresa cuando descubre que ha recibido un tiro en la cabeza.
Apenas un mes antes, en concreto el 24 de julio de 2016, Kraken analizaba
el escenario de un crimen que traería de vuelta a los fantasmas del pasado a la
ciudad. Los cadáveres de un chico y una chica aparecieron en una de las criptas
de la Catedral Vieja, y la posición en que los cuerpos fueron encontrados
rememoró los asesinatos cometidos por Tasio Ortiz de Zárate, un arqueólogo que
lleva veinte años en la cárcel por haber sido declarado responsable de una
serie de crímenes rituales que tuvieron como escenario principal los lugares
más emblemáticos de Vitoria: el dolmen de la Chabola de la Hechicera, el
yacimiento celta de La Hoya, las Salinas romanas de Añana y la Muralla
Medieval. En todos los casos se encontró a una pareja (siempre hombre y mujer,
y en ocasiones niño y niña) estirados en el suelo, mirándose a los ojos, cada
uno con una mano apoyada en la mejilla del otro, y con tres ‘eguzkilores’
(flores del sol, antiguamente usada como protección para evitar la entrada de
seres malignos en las casas) rodeando sus cuerpos. Aquellos asesinatos
conmocionaron a la población a mediados de los 90s, pero también despertaron tanto
morbo que incluso se crearon rutas turísticas para visitar los lugares de los
crímenes. Este caso fue uno de los que animó a Kraken a hacerse policía.
Ahora, 20 años después, es el mismo Kraken quien se hace cargo de la
investigación de las nuevas parejas de cadáveres que están apareciendo por toda
la ciudad, las cuales murieron a consecuencia de la picadura de una abeja introducida
en sus bocas cuando todavía estaban vivas y fueron después colocados en la
misma posición que las víctimas de antaño. Pero él no es el único protagonista
de esta historia. Tasio Ortiz de Zárate, el hombre al que encarcelaron por
aquellos asesinatos, disfrutará de su primer permiso penitenciario dentro de
unas semanas y, al parecer, también está preocupado por la aparición de estos
nuevos cadáveres. De hecho, será él mismo quien solicite una entrevista con el
inspector para ofrecer su ayuda.
El
silencio de la ciudad blanca
es un thriller
policíaco-esotérico que no sólo rinde homenaje a clásicos del género como El
silencio de los corderos
de Thomas Harris, con el que comparte la
idea del asesino de gran inteligencia ayudando a un inspector policía desde la
cárcel, sino también a las series de televisión que han renovado la acción
policíaca.


*Esteban Parra. Bloguero
*Daniela Bejarano. Periodista