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Entrevista, Francisco González

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Entrevista, Francisco González
By Libros y Letras 4 de mayo de 2013
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Francisco González
La delicia de ser periodista cultural es el lujo de permitirse hacer una pregunta con respuesta incluida 
Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras
Francisco González nació para ser periodista cultural. Y desde siempre lo ha sido. Y aunque sufrió un duro tropiezo con la catástrofe de Armero, en donde decenas de familiares y amigos desaparecieron, Francisco sigue adelante no sólo con su profesión, sino también en la búsqueda incansable de los niños armeritas que nadie sabe en dónde están… 
Acaba de terminar la edición veintiséis de la Feria del Libro de Bogotá y él fue el encargado de la Oficina de Prensa, cumpliendo con una muy buena labor tanto con los mismos colegas, como con la Cámara del Libro y todos los asistentes al evento ferial. 
– ¿Qué fue lo más complicado de manejar a tantos periodistas en esta Feria? 
– “No hay clasificación del universo que no sea arbitraria”, decía Borges. Por lo que me atrevo brevemente a realizar la siguiente: 
a. Periodistas que a toda costa querían entrevistar al Nobel, y que no sabían quién eran Le Clezio, sólo porque era el Nobel; 
b. Periodistas para quitarse el sombrero, aquellos como Carlitos Restrepo, Jorge Consuegra, Carlos Castro, Víctor Ogliastri, Jorge Espinosa y Santiago La Rotta, entre pocos. No entre muchos. 
c. Periodistas médium: aquellos que querían hacerle una entrevista a Saramago. 
d. Periodistas tiernos: aquellos que insistían en hacerle una entrevista a Saramago, pero, cuando les respondía que estaba viajando y que si les interesaba Pessoa, daban las gracias y decían a qué horas me lo tiene listo. 
e. Periodistas ninguna de las anteriores. 
– ¿Qué satisfacciones le dejaron los colegas? 
– Me agradó mucho reencontrarme con colegas periodistas culturales. La verdad fueron muy pocos. Estos pocos tienen claro la diferencia que hay entre cultura y farándula. Hay que untar a los demás informadores. 
– ¿Es más que gratificante trabajar en un evento de estos? 
– La delicia de ser periodista cultural es el lujo de permitirse hacer una pregunta con respuesta incluida. 
– ¿Cuál es la mayor dificultad en el manejo de tanta información? 
– Todos quieren que se les haga un comunicado especial. Esto resulta imposible, porque estamos hablando de más de 1.200 eventos. Es normal que se comiencen a criar los mejores enemigos y los mejores falsos amigos. 
– ¿En esta Feria ganaron las editoriales independientes? 
– Deben ganar ¡Ojalá ganen! Ya es hora de ofrecer mejor distribución, un trato más digno a los autores, diseños más estéticos y relaciones más éticas para con los escritores y los lectores. 
– ¿Crees que surgieron periodistas culturales que jamás se habían conocido? 
– Dentro del grupo de practicantes de literatura de los Andes y de periodismo del Externado, con seguridad surgirán personas comprometidas, consecuentes con el quehacer cultural. Este equipo de Fabiola Morera, New Link estuvo a la altura de este evento. 
– Con tanta difusión ¿por qué aún no tenemos la verdadera pasión por la lectura? 
– No es función de la Feria promover la lectura. De contera puede generar esta pasión. Esta misión le corresponde más al Estado, a Mincultura, a Mineducación y al Distrito principalmente. 
– ¿423.000 visitantes es una cifra halagüeña para 7 millones de bogotanos? 
– Sí, halaga y emociona que es una cifra que va en aumento. 
– ¿Qué fue lo mejor de la Feria? 
– La exquisita y rigurosa programación cultural de la Cámara Colombiana del Libro y la impecable organización de Corferias. 
– ¿Satisfecho con la propuesta por los niños de Armero? 
– La exposición de los niños perdidos de Armero, demostró que hay lectores no sólo de papel. Comprobó que la Feria también es un espacio para la reflexión, el diálogo y la crítica. La cantidad de visitantes hizo que este drama se visibilizara. Va por buen camino este tema. Esta deuda histórica con el país, tiene organizaciones y periodistas que la apoyan. 
– ¿Qué libros compró? 
Cartas a Poseidón de Cees Nooteboom, Mil bosques y una bellota de Valerie Miles, uno de cocina de Ferran Adria, Casi nunca es tarde de Juan David Correa y El periodista indeseable de Gunter Walraff.