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Entrevista, Alfonso Carvajal

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Entrevista, Alfonso Carvajal
By Libros y Letras 5 de mayo de 2013
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Alfonso Carvajal 
Primero apareció el gusto por leer y luego la pasión por la escritura 
Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras
Y sí. Primero apareció el gusto por leer, luego se sumergió en el mundo de la escritura, hasta que se incrustó en las salas de redacción escribiendo todo tipo de reportajes y entrevistas, más tarde fue –y es- columnista y terminó el periplo dirigiendo el departamento editorial de varios sellos de importancia en el país. Hoy es feliz, documentado y novelista… 
Siempre se inclinó por la poesía, sintiendo por ella una extraña fascinación que lo ha acompañado hasta ahora, aunque no ha dejado de lado la prosa, la construcción de metáforas y la invención de fascinantes personajes como el cura aquel de Hábitos nocturnos que hoy muchos de sus lectores recuerdan con especial cariño o San Pacho gozándose las fiestas en Quibdó en El desencantado de la eternidad o los singulares personales que fueron desfilando en Pequeños crímenes de amor o ahora con el señor P y Sabina en La sonata del peregrino
Carvajal explora todos los días las nuevas formas de escribir, de tejer imágenes, de buscar los tonos precisos, las palabras exactas y ese hilo conductor que hace que los lectores se cautiven con la lectura; es disciplinado, tremendamente disciplinado, no sólo con su labor como editor, sino como escritor; y aún le queda un tiempo para leer, compartir con sus amigos, con su familia y con el rojo-rojo, la escuadra amada del Independiente Santa Fe. 
La sonata del peregrino es una interesante apuesta literaria en donde Carvajal se mete en los laberintos del amor con el señor P, un hombre de amores platónicos, que todo lo idealiza, que ama todos los días y como dice Carvajal “es un diletante del deseo”. Esta novela tiene una carga enorme de poesía y se nota –de esto no hay duda- un largo trabajo de carpintería, de paciencia en la corrección de los textos, en la elaboración de los personajes y en la construcción total de la obra para no permitir que haya fisuras o rupturas a lo largo de la misma. 
– ¿Usted se considera un peregrino en la literatura? 
– Sí, pero en el sentido laico. Es decir, siempre movilizándome y explorando los sitios extraños que nos depara la vida. Sin prejuicios morales ni religiosos. 
– ¿Cómo logró sumergirse en el mundo de las letras? 
– Ha sido un proceso largo, que en principio fue como una ilusión, pero que se ha convertido en parte integral de mi mundo. Carlos Flórez me enseñó que su eje en la vida era el jazz; yo como buen discípulo suyo tomé esa lección para la literatura. 
– ¿Usted cree que apareció primero el gusto por el periodismo o por los libros? 
– Primero apareció el gusto por leer y luego la pasión por la escritura. El periodismo ha sido importante para mi formación en la supervivencia. 
– ¿Qué hábitos nocturnos ha tenido? 
– Muchos y ha habido una evolución en ese aspecto. Ahora, prefiero un buen sueño, y una lectura al azar cuando me despiertan las sombras repentinas del amanecer. 
– ¿Primero las novelas y luego la poesía? ¿O al contrario? 
– En mi caso personal escribí primero poesía y luego de un tránsito interior me sedujo la prosa. La poesía le da un sentido estético, un ritmo a la literatura, y eso siempre estará ahí. 
– ¿Daría la vida por seguir escribiendo novelas? 
– La sigo dando. Creo que es el género donde la exploración del ser humano y las formas literarias todavía nos permiten mayor libertad. 
– ¿Cuáles han sido sus maestros literarios?
– Stevenson, Borges, Kafka, Baudelaire, Pessoa, Rimbaud, Quevedo, Gutiérrez Girardot, César Vallejo, Camus, Dostoievski, Tolstoi, Sábato, Bolaño… 
– ¿Cuál fue la primera imagen de La sonata del peregrino
– Una mujer que se acerca en la penumbra buscando un lugar donde apaciguar su inteligencia y sus deseos. 
– El erotismo es una constante en sus libros ¿hay alguna razón en especial? 
– El erotismo es algo que nos convoca a todos y es también una filosofía de encarar y entender el mundo. Además, su origen trasgresor dinamiza otros aspectos de la existencia. 
– Novelas como Cincuenta sombras de Grey desdicen mucho de la literatura erótica ¿está de acuerdo?
– No las he leído. Pero las modas mueren pronto, aunque detrás dejan mucho dinero a las editoriales y una literatura mediocre. 
– ¿Cree que D.H. Lawrence, Nabokov, Miller, Flaubert y muchos más son realmente maestros, maestros del erotismo? 
– Más que maestros del erotismo, son escritores de las pasiones humanas. 
– ¿Cuántos meses (o años) duró escribiendo esta Sonata?
– Años, muchos años. 
– ¿Detrás de usted cree que esté el señor P? 
– Detrás de mí están el señor P, Sabina, Stalin, la princesa, Camilo Urdaneta, la prostituta embarazada, y la búsqueda de un lenguaje propio. 
– ¿Cómo puede definir a Sabina?
– Una mujer compleja, libre en sus elecciones. Me recuerda en algo a la Justine de Durrell. 
– ¿Por qué la obsesión del señor P con llevar a la cama a todas las mujeres que conoce? 
– No a todas las que conoce, sino a las que le producen deseo. En el fondo el señor P es un romántico. El amor es un ideal, inalcanzable. Es un ser platónico y su paradoja es que en el sexo encuentra le enorme redención del placer. Es un diletante del deseo. 
– ¿Está trabajando en otra novela?
– Hace unos 4 años comencé otra odisea.