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Entrevista, Jorge Eliécer Ordóñez

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Entrevista, Jorge Eliécer Ordóñez
By Libros y Letras 20 de febrero de 2014
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No. 6.613, Bogotá, Jueves 20 de Febrero de 2014 
Ningún hombre debería escribir a no ser que estuviese convencido de que él está en posesión de la verdad y otro hombre está en el error. 
Gilbert Keith Chesterton
Jorge Eliécer Ordóñez
ganador del Concurso
de Libro de Poesía
Universidad
Industrial de Santander
Me inicié en la poesía elevando cometas, bailando
trompos y leyendo historietas
Por: Jorge Consuegra
(Libros y Letras)
– ¿Cómo fueron sus
inicios en la poesía?
– Variados, más vitales que librescos: desde muy niño, asombrado viendo
correr un río a pocos metros de la casa. Elevando cometas, bailando trompos,
leyendo las historietas que sacaban los periódicos todos los domingos, jugando
el mundial de fútbol en una cancha de tierra, donde las porterías eran los
cuadernos de la escuela, algún ladrillo, piedra o zapallo que crecía silvestre
en el potrero. En esa épica callejera, sin saberlo, me empezó a visitar la
poesía. En la adolescencia descubrí a Aurelio Arturo, sin haberlo leído, porque
un amigo me invitó a su finca donde descubrí “el verde de todos los
colores”.
– ¿Qué libros leía al
respecto?
– No había “ni disciplina, ni desorden”: Los viajes de Gulliver, Cien
Lecciones de Historia Sagrada
, las aventuras de Tarzán, El Fantasma,
Mandrake el Mago, Benitín y Eneas, novelitas del oeste estadounidense, alguna Selecciones que aparecía de la nada. Ya
en bachillerato, la cosa se puso “seria”: Vorágine, María, Quo Vadis, Risaralda, de un olvidado Arias Trujillo, mucho Dostoievski. En
poesía, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Neruda, el de los Veinte de amor, Castro Saavedra que luego se volvió invisible,
Barba-Jacob, García Lorca, después, De Greiff, un poco Silva…
– ¿Cuándo empezó a
escribir sus primeros versos?
– De manera consciente en una especie de rapto poético, a los 14 años,
en el nacimiento del río Cauca, entre Coconuco y Paletará. Recuerdo que fue un
poema rimado, de catorce estrofas, a la usanza de: Yo soy aquel que ayer no más
decía…
muy en la línea de
Darío y Barba-Jacob, íconos de adolescencia.
– ¿Los poemas
iniciales  fueron al amor, la amistad, la vida?
– Sí, por supuesto, el de catorce estrofas, a mis catorce años, fue a
una vecina que nunca me miró. A la amistad, también, representada en un maestro
maravilloso que guió mis primeros garabateos. A la vida, desde siempre, porque
crecí entre boleros y tangos, y esa música nos acerca a la vida de una manera
estremecedora. De Jairo Aníbal Niño escuché una historia sorprendente ocurrida
en Bucaramanga: un taxista le enseñó al maestro que ya había un bolero en la Odisea. Doy fe que es cierto.
– ¿A qué poetas
nacionales siempre recurre?
Aurelio Arturo, Giovanni Quessep, José Manuel Arango, X-504, Rojas
Herazo, Jorge Gaitán Durán, Juan Manuel Roca, Mario Rivero, Horacio Benavides.
– ¿Qué poetas
universales son su fuente  de inspiración?
Borges, Quassimodo, Ledo Ivo, Montale, Ungaretti, Pessoa, Kavafis, los
poetas de la Biblia:David, Job, Salomón, Isaías, Jesucristo, pero también: José
Watanave, Eugenio Montejo, Eliseo Diego, José Emilio Pacheco, Blanca
Varela…el universo tiene tantas estrellas… 
– ¿Por qué decidió
participar en el concurso de la UIS?
– Por Barichara, por La Serranía del Peligro, por el río que baja de
Pescaderito, porque antes de conocer Bucaramanga, la soñé y fue idéntica, en
fin, tuve un pálpito afectuoso. La poesía tiene su lado premonitorio, por algo
en Grecia a los poetas les llamaban vates, es decir los que vaticinan. 
– ¿Qué temas
específicos trata en su libro ganador?
– El río, las piedras, el desamor, el inverosímil  diseño del
universo, que crea narvales y mariposas, en fin, todo aquello que Sísifo debió
cargar en su espalda, con dolor y con asombro.
– ¿Ha pensado abordar
temas en prosa?
– Además de poesía, he cultivado el ensayo, el artículo académico, la
reseña de libros. En nuestra revista virtual rosablindada.net aparecen varios
de mis ejercicios en prosa. La prosa es un magnífico taller para fundir poesía.
– ¿Tiene listo para
publicar otro libro de cuentos?
– Después de leer El Guardagujas
de Arreola, los cuentos de Rulfo, y varias narraciones de Guy de Maupassant,
Borges, Kafka y Ray Bradbury,  no me atrevo a mostrar algunos relatos
engabetados.