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Entrevista, Juan Manuel Roca

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Entrevista, Juan Manuel Roca
By Libros y Letras 1 de agosto de 2013
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Juan Manuel Roca
“Toda obra de arte es sacar
las vísceras”
Tomado de La
República
/ Perú. Reconocido poeta colombiano está en
Lima. Presentó en la FIL
dos libros. En la entrevista se confiesa admirador de la literatura peruana.
Pedro Escribano.
Conversar con Juan Manuel Roca, el
notable poeta colombiano, invitado de la
FIL
, es estar con un hombre que es amigo de la verdad y la
belleza. Ha llegado a Lima con dos libros editados por Alfaguara, Galería de espejos (poesía) y  Las plagas secretas (cuentos).  En
su poesía y sus cuentos lo que decanta son los trasfondos humanos. Se confiesa
más cercano a la poesía.
“Creo que lamentablemente un poeta es
un traductor de sí mismo. Y, en la medida que logra traducirse, quizás logra
traducir a los demás. Yo tengo la idea de que la poesía no nace cuando se
escribe sino cuando habita en el otro”.
Pero la poesía es también rigor,
conciencia y limpieza cuando habita al otro.
“Es decir, el hecho estético se
constituye cuando alguien más es partícipe de él. La poesía es algo más que un
género literario, es una forma de respirar por el mundo y, en esa medida, una
forma de acompañar”, dice el poeta.
¿Escribir es volcar lo que uno tiene
dentro?
En mi caso, lo que intento es mirarme
adentro, mi intimidad. Aunque tenga un grado de exhibicionismo, toda obra de
arte es sacar las vísceras y pasearlas en carretilla… miren, cómo soy, miren,
qué pienso. De todas maneras, para mí es importantísimo que esa palabra
exteriorizada tenga una convicción no solo estética sino fundamentalmente
ética.
¿Qué amistad tiene con la poesía
peruana?
Voy a tener que caer para no falsear en
el lugar común. El padre de la poesía, y cuando digo padre no solo de nuestro
continente sino de toda esa geografía lingüística que habla el castellano, ese
es sin duda César Vallejo. No hay ningún poeta en nuestro continente que lo
alcance.
¿Ni Neruda?
No. Hay zonas de la poesía de Neruda
que me interesan, pero en Vallejo no hay zonas, es toda su poesía. Es decir,
esa cosa honda, de ir al hueso más que la carnadura, de la raigambre
americanista, de su visión del hombre, de la hondura del hombre que piensa y
cómo lo piensa, es inigualable. Vallejo es único, él abre y cierra la puerta. A
mí me modificó toda la visión que tenía de la poesía, a tal punto que mi primer
libro salió abortado, jamás lo publiqué. Para mí en la literatura peruana han
sido fundamentales Eielson, Eguren, Sologuren, Westphalen, César Moro, Blanca
Varela, hasta llegar a mi gran amigo Antonio Cisneros  e incluir ahí a
José Watanabe. Perú tiene unos nombres que hacen el mapa de la poesía
continental.
Colombia es un país de violencia, ¿cómo
se es poeta ahí?
Mira, a mí me gusta siempre invertir
una pregunta que se hacía Hölderlin. Él decía: “¿Y para qué poetas en tiempos
de penuria?”. Yo la invierto: ¿para qué la poesía en tiempos que no sean de
penuria? En tiempos que no sean penuria, la poesía se vuelve adorno,
entelequia. En tiempos que son de conflicto es una forma de resistencia. La
literatura en Colombia nunca se ha desentendido de ese tema.
De poeta, ¿cómo así pasó a la vereda
narrativa?
Yo escribía cuentos antes de escribir
poesía. Y creo que no hay tanto divorcio entre el cantar y el contar. Por
ejemplo, Juan Rulfo, que lo puedo leer como novelista, también lo siento como
un gran poeta. El otro caso es Arguedas, que sí escribió poemas. Sus novelas
parecen la obra de un poeta.