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Entrevista, Reinaldo Spitaletta y José Guillermo Ánjel

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Entrevista, Reinaldo Spitaletta y José Guillermo Ánjel
By Libros y Letras 18 de febrero de 2014
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No. 6.611, Bogotá, Martes 18 de Febrero de 2014 
No me etiquetes, léeme. Soy un escritor, no un género. 
Carlos Fuentes
Reinaldo Spitaletta
José Guillermo Ánjel
Se aumenta el número de armas a
la par que el de analfabetismo.
Tanto ruido no permite leer.
Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)
Ampliamente conocidos en el mundo cultural antioqueño (Colombia),
Reinaldo Spitaletta y José Guillermo Ánjel se le miden a escribir un nuevo
libro a cuatro manos y que desde ya ha empezado a causar curiosidad: Viajando con los clásicos que publica la Universidad de
Antioquia.
    Respecto al libro, hicimos
una entrevista a tres voces y este fue el resultado del diálogo.
– ¿En Colombia mantenemos aún muy bajo el índice de lectores por libro
al año, qué hacer para leer más?
– Este es un problema que tiene mucho que ver con la casa y la escuela,
que son los cimientas de la cultura y la transmisión de las pasiones nobles. Y
también, es un asunto del Estado que se preocupa más por extender programas de
educación instrumentalistas apoyados en un falso pragmatismo que deja de lado
la cultura y el humanismo. Para leer más se necesita primero, enseñar a leer en
voz alta a fin de que se aprenda a pronunciar, querer la sonoridad y hacer la
dramaturgia del texto. Segundo, debe haber una política clara de libros baratos
a los que la gente pueda acceder. Y tercero, los autores nacionales no deben
estar opacados por los extranjeros, a fin de cuentas la literatura debe ser un
reflejo de la condición del lector. En síntesis, se deben promover las bondades
de la lectura: aprender a pensar, a discernir y elegir.
– ¿El Estado se preocupa más por la guerra y la política que por la
ciencia, la educación y la cultura?
– Si, esto es evidente. En la medida en que nos matamos, menos sabemos
de nosotros mismos. Desconocemos la historia, la geografía, la literatura, la
sensibilidad, etc. Se aumenta el número de armas a la par que el de
analfabetismo. Tanto ruido no permite leer.     
– ¿Cómo ven el desarrollo cultural en Medellín?
– A pesar de los obstáculos y el desprecio por el saber, Medellín es
una de las ciudades que más cultura producen: teatro, literatura, pensamiento
universitario, talleres de lectura, exploración científica, feria del libro,
bibliotecas populares, becas de creación. O sea, se persiste en crear
civilización contra la barbarie.
– ¿Cómo surgió la idea de Viajando con los clásicos?
– La idea parte de la colección de clásicos que produce la editorial de
la Universidad
de Antioquia. Colección que tiene como objetivo dotar a los estudiantes de
obras maestras. La propuesta de escritura de un libro sobre clásicos, surgió de
la editora Doris Aguirre, quien nos dio todas las libertades para escribirlo.
– ¿Cómo se logra escribir un libro como este a cuatro manos?
– Ya tenemos una experiencia previa. A cuatro manos escribimos Con otro son, una historia fantástica de
Mompox (producto de un viaje por el río Magdalena). También el libro El café del sur (historia, literatura y
periodismo sobre el suroeste de Antioquia). Ya, el libro de los clásicos fue
simplemente una conversación entre dos personas que se respetan como autores y
que se unen cuando de crear cultura se trata.
– ¿Qué fue lo más complicado en el proceso de redacción del mismo?
– Este libro tiene muchas manos: primero nos dedicamos a la literatura
y luego al asunto del cine, la ciencia y la filosofía. Luego los editores
hicieron una segunda parte escogiendo los ejemplos pertinentes a lo que decimos
de autores. Finalmente, se ilustró el libro y creemos que, entre todos, hicimos
un buen trabajo. Vale la pena anotar, nuestro público son los jóvenes. No
buscamos escribir para expertos sino para personas que todavía tienen
imaginación.
– ¿El libro es una invitación a leer los clásicos?
El libro no solo invita a leer a leer los
clásicos sino a verlos en el cine, entenderlos en la música, situarlos en la
arquitectura y crear remordimiento en quienes no los lean. Se trata de una
provocación para que los clásicos no solo entren en la casa de los muchachos
sino en su manera de pensar. Para el sistema global, este libro se puede
etiquetar como peligroso porque crea ambiente de pensamiento y crítica.