Habitación de hotel, de la poeta uruguaya Cristina Peri Rossi

Tomado de Literariedad.
“Viajo en días grises
la chatura inmóvil del cielo plomizo
es indiferente a los accidentes de la geografía
y no hay frontera de palabras
ni comisarios de la lengua”
Aeropuertos II 
Cristina Peri Rossi, gracias a esa soledad vírica que te persigue como una pandemonia… hoy tenemos estas reflexiones. -Noelia-
Habitación de hotel es un recopilatorio de años. Una forma de enfrentar y entender la vida que la autora recrea en estos versos. El poemario está compuesto por más de treinta poemas de distintas extensiones y versos libres. Al más puro estilo de los retratos de Hopper, la protagonista espera el fin de la soledad en bares, en habitaciones de hotel, en aeropuertos. Esta soledad no cesa y se convierte así en el hálito inspirador de estos poemas. Compara un tiempo pasado con todo lo que ha cambiado en el mundo actual. Casi a modo de pataleta, se da cuenta de que su rareza revolucionaria y provocativa de antaño no es más que la cotidianidad del presente. De lo trasgresor que le pudo aportar su libertad nómada, le quedó la soledad.
“Me gustaba la amplia soledad
de los antiguos aeropuertos vacíos.
Ahora
los aeropuertos
están llenos
como los supermercados” 
La autora utiliza un lenguaje claro, directo, sin remilgos. Su léxico pasional y vívido equilibra unas reflexiones muy cerebrales. Sin este contrapunto, en ocasiones, el poemario podría resultar demasiado intelectual.
“Al fin
puta piadosa
como todas las putas
la escritura se abre de piernas” 
Sus palabras irónicas mezcladas con pensamientos amorosos humildes y honestos dan como resultado un conjunto de gran verosimilitud y fuerte personalidad. Esto armoniza con el uso frecuente de anáforas y aliteraciones que dotan de buen ritmo y musicalidad todo el poemario.
“Amo la noche
porque todo es posible
especialmente el absoluto
especialmente lo que no se tiene
especialmente lo que nos falta
especialmente su fugacidad.
Siempre hay tiempo para que amanezca mañana.”
Con tal conjunción (ritmo y léxico) lo que podría entenderse como frío se apodera de emoción, pasión y humanidad. Peri Rossi hila diferentes temas mediante la presencia de la soledad. Una soledad deseada en un principio, pero cada vez más desgastada. Una soledad que deja pasar por sus huecos el anhelo de una vida más reposada. Una soledad que provoca la ruptura constante con la estabilidad de pareja: “Me lo merezco / por permitir que el amor viaje por cable / en lugar de viajar por piel”. En sus poemas se habla de la fuerza de las palabras, de la tecnología como aliada del individualismo y del paso del tiempo. También le da cabida a temas tabú como la masturbación femenina o la homosexualidad, principalmente el lesbianismo: “noches de silicona y soledad”; “al borde de la cama / ella desnuda / yo vestida de varón”. Llegados a este tema, me parece digno de mención comentar el trato natural y directo que realiza de la homosexualidad. Al hacerlo así, de forma tan corriente (aunque si bien en los primeros poemas está algo más velado), rompe con el estigma que lo separa de la heterosexualidad. No la esconde ni se desgarra la voz con alegorías ensalzadoras. ¿Qué provoca esto? Pues que en el fondo no hable ni de heterosexualidad, ni de bisexualidad, ni de transexualidad, ni de homosexualidad. Habla de personas, de amor, de relaciones, de sexo y de emociones. Habla de la vida. De la vida de los mortales. Pese a este tono globalizador en cuanto a la orientación sexual, el poemario tiene un claro matiz feminista. Es una defensa del papel de la mujer en la sociedad: “Los aviones reposan en la pista, / ídolos caídos de una religión / sin sacerdotisas”. Reivindica su reconocimiento mediante poemas en los que se apela a su capacidad creadora en amplios sentidos: “Las madres / que bautizaron los ríos / los árboles las plantas / las estrellas y los vientos”. Así como en piezas con un fuerte simbolismo erótico y versos dilógicos: “como el támpax entre tus piernas”. Otra crítica es la que realiza mordazmente sobre el ensimismamiento egocéntrico del ser humano. Se respira en todo el conjunto y se encuentra sintetizada en un logrado poema: Considerando. En resumen, una obra de agradable lectura en la que la voz femenina se deja oír con tierna contundencia. Como una madre que guía.

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