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Melba Escobar: “Lo que van a leer es una historia del presente contada con urgencia”

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Melba Escobar: “Lo que van a leer es una historia del presente contada con urgencia”
By Libros y Letras 25 de enero de 2021
  • Views: 58


Por: Pablo
Concha*

 

Cuando
éramos felices
pero no lo sabíamos es un mezcla entre crónica y autobiografía
que relata cuatro viajes que la escritora Melba Escobar, autora de La Casa de
la Belleza
(2015) y La mujer que hablaba sola (2017), hizo entre 2019 y
principios de 2020 a Venezuela para tratar de entender –aun sabiendo de
antemano lo difícil y acaso imposible de la tarea– la crisis de nuestro país
vecino y comprender la actitud de muchos de sus compatriotas frente a la
situación de los refugiados venezolanos que encontramos en cualquier lugar de
Colombia. “Lo que van a leer es una historia del presente contada con
urgencia”. “Este libro es una invitación a perderse conmigo”. Así empieza
Cuando éramos felices pero no lo sabíamos.

A
continuación una charla que tuvimos con la escritora sobre la publicación de
esta obra.

−¿Por qué escribir sobre Venezuela ahora,
después de tantos años de dictadura y crisis?

Precisamente
porque es una realidad que ha caído en el olvido. Además, el libro no es solo
sobre Venezuela y su relación con Colombia, es sobre el duelo de perder un país
tal como lo conocíamos, sobre la forma como la política se entromete en
nuestras vidas y las transforma, y sobre un duelo (el que yo hacía por la
enfermedad y muerte de mi mamá) que nos conecta de una forma mucho más sincera
con el dolor ajeno.

−La mayoría de la gente en Colombia parece
hastiada con el tema de Venezuela, no quiere saber nada, o no le importa ya.
¿Qué podría decirle para que lea su libro?

Lo que
cuenta la historia del libro no se ha contado en ninguna otra parte. Pero creo
que esa es solo una de las muchas razones para leerlo. También lo leería porque
es muy actual, en el último de los cuatro viajes que hice a Venezuela aparece
la pandemia. Esa irrupción de esa “nueva normalidad” que vivimos está muy bien
documentada en los cuatro viajes a un país que ya sufría unos cambios
devastadores aun antes del Covid–19 y que, por lo mismo, tiene mucho que enseñarnos
sobre manejo de crisis.

¿No le preocupaba que tal vez el libro no
despertara el interés esperado o que no tuviera una amplia acogida?

No me
preocupa, no. Además, por suerte hasta ahora el libro va moviéndose bastante
bien.

−Algunas descripciones de su tiempo en
Venezuela parecen ficción, con escenarios de película de ciencia ficción
apocalíptica. ¿Qué fue lo más irreal para usted?

Que hubiera
gente jugando al golf en el Country Club de Caracas. Que Maduro tenga casas y
hoteles expropiados para hacer sus fiestas privadas. Que en los días pasados
hayan importado un Ferrari a un país donde un tercio de la población está
pasando hambre.

−Este libro, esta crónica, tiene también algo
de autobiografía. Al ahondar en Venezuela, se vio obligada a analizar aspectos
de su vida y de su familia. ¿Fue inesperado que esto ocurriera? ¿Sintió temor
al exponerse así?

Temor, no.
Finalmente es uno quien toma las decisiones sobre qué escribir y qué no. Me
pareció un gesto de reciprocidad apenas justo con tantas personas que
desnudaron su realidad conmigo, me contaron sus penas y me confiaron sus
miedos, necesidades y deseos.

“(…) el libro no es solo sobre Venezuela y su relación con Colombia, es sobre el duelo de perder un país tal como lo conocíamos, sobre la forma como la política se entromete en nuestras vidas y las transforma, y sobre un duelo”

−Al principio del libro usted dice de Colombia
que: “El delirio de grandeza, sumado a las guerras, nos convirtieron en el país
excluyente y excluido que somos”. ¿Podría en algún momento el destino cambiar y
generar una situación igual o más difícil que la de Venezuela aquí? 

No lo sé.
Aunque en estos tiempos improbables que vivimos todo parece ser posible.

−¿Cree que la crisis de Venezuela está cayendo
en el olvido?

Sin duda.
Es lo que está sucediendo.

−¿Qué tanto afectó el Covid–19 la conclusión y
publicación de este libro?

Su
publicación, así como el cronograma de viajes, se hicieron de acuerdo a los
planes que teníamos con la editorial desde un comienzo. Afectó sin duda la
historia del libro, como está afectando la de todos nosotros hoy día.

−Los viajes de este libro fueron realizados en
2019 y el último en febrero de 2020. ¿Qué tanto ha cambiado el panorama con la
aparición del Covid–19? ¿Tiene alguna idea? Si antes la situación era difícil e
inimaginable para muchos, ahora…

Ahora es
peor. En el caso venezolano, no solo por el Covid. También por la dolarización
de un país que se ha encarecido brutalmente y donde quienes vivían de las
remesas ya no pueden vivir con lo que les llega de afuera. Por otro lado, han
aumentado el desempleo y la precariedad; por todo esto, si ya no alcanzan las
remesas, en la actualidad resulta aún más difícil conseguir ese dinero para
enviar. Es peor por parte y parte.

−Para los lectores no familiarizados con el
género de crónica, ¿qué libros les recomendaría?

De Ryszard
Kapuscinski
recomendaría Viajes con Herodoto y todos sus libros, en realidad.
Me gusta mucho Los suicidas del fin del mundo de la argentina Leila Guerriero,
una escritura donde los bordes entre ficción y no ficción se rozan y exacerban
sacando lo mejor de cada uno.

−¿Tiene un público específico en mente para
este libro? ¿Quién le gustaría que lo leyera?

Quienes lo
han leído me dicen que no es un libro fácil de soltar. Que tiene buen ritmo,
tensión, buenos diálogos, y de paso conocemos una realidad que está pasando
frente a nuestras narices. Me gusta la recepción que está teniendo y espero que
sea leído por quienes disfrutan de las historias honestas y potentes. Ojalá
muchas personas lo lean.

Foto Melba Escobar / Archivo autora. 

*Pablo
Concha. Escritor colombiano, autor de los libros de cuentos Otra Luz y La
piel de las pesadillas
y colaborador literario en Libros & Letras y otros
medios culturales.