Nicanor Parra

Por: Helena Manrique. “¿Hay algo, pregunto yo/ más noble que una botella/ de vino bien conversado/ entre dos almas gemelas? El vino tiene un poder/ que admira y que desconcierta/ transmuta la nieve en fuego/ y al fuego lo vuelve piedra”. No todos los días se celebran cien años de vida y sobre todo de lucidez y continua creación. El físico, cuentista, ensayista, matemático, docente, investigador y poeta Nicanor Segundo Parra Sandoval, nació en San Fabián de Alico (Chile) el 5 de septiembre de 1914, creador moderno del movimiento Antipoesía, pues ya en la antigüedad rapsodas adelantados rompieron leyes acartonadas demostrando que la poesía no es más que la palabra embellecida. Ha roto esquemas demostrando que la rima y métrica poética no son vitales mientras exista la música del verso. Ha sido nominado en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura y su obra ha sido traducida a innumerables idiomas. El plasmar poesía de manera inusual no lo hace antipoeta, ha trasegado juiciosamente por casi ochenta y cinco años en un mundo fascinante a través de la palabra prodigando estilo y encantamiento, pues empezó muy joven en el mundo de las letras, es decir nació poeta. Premio Nacional de Literatura, Medalla Gabriela Mistral, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Brown, Hijo ilustre de Chillán, Premio Prometeo de Poesía, Premio Richard Wilbur, Premio FIL, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, Premio Miguel de Cervantes, enre tantos. Su obra tan extensa y vasta es imposible compilarla en estas lineas para homenajear a un centenario escritor de campanillas como lo es Parra. Cancionero sin nombre, Poemas y antipoemas, Obra gruesa, Versos de salón, Manifiesto, Poesía política, Hojas de Parra, Discursos de sobremesa, Lear Rey & Mendigo, Artefactos visuales, Dirección obligada, La cueca larga, Páginas en blanco, Cachureos, ecopoemas, guatapiques, Últimas prédicas, Los vicios del mundo moderno, El anti-Lázaro, Canciones rusas, etc. Su bellísimo poema Coplas del vino, nos traslada al aroma de las viñas chilenas impregnadas de cepas poéticas de la pluma de Nicanor. “El vino es todo, es el mar/ las botas de veinte leguas/ la alfombra mágica, el sol/ el loro de siete lenguas. Algunos toman por sed/ otros por olvidar deudas/ y yo por ver lagartijas/ y sapos en las estrellas/ por todo lo cual levanto/ mi copa al sol de la noche/ y bebo el vino sagrado/ que hermana los corazones”. Cien años poeta Parra, desde Colombia ¡Salud!

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