Shopping Cart

Loading

Your cart is empty

Keep Shopping

Search Results

so far empty...

Loading

Para llegar a “Finnegans Wake”

  • 5 Minutes
  • 0 Comments
Para llegar a “Finnegans Wake”
By Libros y Letras 21 de octubre de 2012
  • Views: 15
Por: Por José Luis Díaz-Granados / Con-fabulación / Bogotá. 
Cuando el irlandés James Joyce publicó Ulises en 1922, la recepción crítica del libro fue arrolladora y controversial. A la sorprendente sucesión de técnicas novedosas, especialmente la elaboración del monólogo interior de Molly Bloom, su simbología y parodia de La Odisea de Homero, además de su lenguaje audaz, disparatado y oscuro, se agregaba el escándalo que producía su “catolicismo negativo” y sus “expresiones obscenas y amorales”, referencias que colocaron al libro en una picota sin precedentes en la historia de la literatura moderna. En unos lectores la obra de Joyce producía estupor, en otros admiración rotunda y en muchos idolatría fanática o simplemente asco y repugnancia. Entre tanto, el irlandés se sentía feliz con cada una de estas reacciones. A los 40 años había escrito un libro memorable al que alababan y reeditaban en Europa y América del Norte. De los dos mil ejemplares de la segunda edición se enviaron quinientos a los Estados Unidos, “pero todos ellos —dice José María Valverde—fueron quemados al llegar al país de la libertad”. La controversia y el éxito llegaron juntos, pero casi inmediatamente, en los primeros meses de 1923, Joyce comenzó a esbozar un nuevo libro, al que puso por título provisional Work in progress (Obra en marcha). Se obsesionó de tal manera con su nuevo material que durante quince años no se ocupó de ningún otro proyecto. Entre 1923 y 1939 (año en que apareció el libro completo) publicó diversos fragmentos de éste con títulos diferentes como Anna Livia Plurabelle (1928), Tales Told of Shemand Shaun (1929) y Haveth Childers Everywhere (1930). Si el Ulises fue calificado de difícil y confuso por algunos críticos, los capítulos del nuevo libro resultaron francamente incomprensibles. El mismo Ezra Pound, que se había jugado todo por el primero, declaró que la Obra en marcha no iba para ninguna parte. Lo mismo opinó su entusiasta amiga y editora Sylvia Beach. Joyce, impertérrito, continuó escribiendo sus experimentos indescifrables, encerrándose cada vez más en un hermetismo deliberado y un tanto inútil. En 1939, dos años antes de su muerte, publicó el libro bajo el título de Finnegans Wake. Valverde, uno de sus críticos y biógrafos más juiciosos, ha declarado que éste “es, seguramente, el libro de más difícil lectura que se haya escrito nunca”. Y en verdad, comenzando por el título, todo debe descifrarse en adelante e interpretarse dentro de un maremágnum de elementos escritos en distintos idiomas, caprichos y dialectos. Finnegans puede venir de la palabra finnish, que se deriva del verbo finish, que significa acabar, pero en realidad viene de finlandés y de palabras de ese idioma. Wake, es por supuesto, funeral o velación. Algunos estudiosos creen ver que durante la velación de Finnegans, el tabernero H.C. Earwicker derrama whisky sobre el cadáver, que enseguida resucita y se pone a cantar. También parece ser que los mellizos Kevin y Jerry (Shem y Shaun) juegan en una calle mientras Earwicker atiende su taberna y completa su borrachera con las sobras de los tragos que dejan los clientes. De pronto aparece desnudo en una cama haciendo el amor con Anna Livia, su mujer, mientras son espiados por los mellizos. Al amanecer Anna tiene la sensación de haber visto los sueños y los pensamientos de su marido. 
La narración se pierde en equívocos, chistes privados, palabras que se bifurcan, se entrelazan o se convierten en murmullos, signos históricos y malabarismos verbales. Cualquiera de los párrafos o frases que la componen adquieren matices, significados y alusiones diversas y ninguna clave nos podría indicar la ruta o el conducto regular para seguirla. Allí Riverrun (palabra compuesta de river, río y ribera, y run, que significa fluir, corriente y también ron), es uno de los mil neologismos inventados por Joyce en su controvertida novela. La expresión “curdinal numen” puede ser una forma de escuchar “Cardenal Newman”. El nombre de Anna Livia Plurabelle —personaje inspirado en la esposa de su amigo Italo Svevo, autor de La conciencia de Zeno, novela hermana de Ulises—, bien puede resultar de life, vida, y de Liffey, río de Dublín. Plurabelle, de plura, del latín plus ris, que significa diversidad, y belle (campana), bile (árbol sagrado) o bili (objeto de culto incrustado en piedras circulares). La última palabra del libro es “la”… que deberá enlazarse con la primera frase con que en letra minúscula comienza la obra: “la… corriente del río”, etc. Es posible que sigamos sin entender a cabalidad Finnegans Wake, así como Nora Barnacle, la esposa del escritor, se encogió de hombros cuando leyó fragmentos de Ulises y lo declaró como “una cochinada”. Diez años después de muerto Joyce, Nora declaró muy seria a un periodista: “No entendí para nada esa obra, pero sigo convencida de que estuve casada con el más grande escritor del mundo”.

-->