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Ramiro Lagos y su espíritu arabista

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Ramiro Lagos y su espíritu arabista
By Libros y Letras 6 de junio de 2014
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Por: Gamal Abdel Karim
Dedicatoria afectuosa y sentida al profesor Ramiro Lagos por su autoría
literaria, su poesía y su caballerosidad infinita.
Ramiro Lagos, profesor emeritus de la Universidad de
Carolina del Norte en Greensboro, EUA, es un escritor y poeta latino, de
reconocido prestigio internacional en su actividad intelectual, literaria y
profesional, siendo entre otros, como excelente escritor colombiano, uno de los
mejores conocedores del mundo latinoamericano, de España y de Egipto, sus
gentes y sus culturas.
Me es grato subrayar su condición humana, su sen-sibilidad poética abrumadora.
Para mí es una excelente ocasión, aprovechar la publicación de su obra “La
primavera árabe y el trasluz de la egipcia abanderada”, y sobre todo, su visión
egipcia desde El Cairo.
Durante su corta visita a la Universidad de El Cairo, fue aclamado
calurosamente tras pronunciar su conferencia ante centenares de alumnos y
profesores de la
Universidad
de El Cairo. Ramiro Lagos se interesó de modo
entusiasta por la cuestión egipcia, y especialmente por su historia antigua,
media y contemporánea, incluida la Civilización Islámica
y sus ramificaciones. En su nuevo libro, refleja el espíritu y el alma de
Egipto, su cultura en general y su profundo conocimiento de El Cairo y otras
ciudades, así como el contacto directo con
sus gentes y los alumnos universitarios. Hace años tuve el privilegio de
conocer a Ramiro Lagos, y en distintas ocasiones tuvimos la oportunidad de
estar juntos con amigos comunes.
El profesor Ramiro Lagos, con residencia en Estados Unidos y España, es uno de
los autores y poetas colombianos contemporáneos más conocidos y valorados
intelectualmente. Me une a él una gran amistad y afecto. Su poesía es
expresiva, imaginativa, bella y hermosa. La mayoría de los escritos y obras de
Ramiro Lagos -sean novelas o poesía- no deben ser leídas rutinariamente, sino a
través de los sentidos para que no pierdan emo-ción. Son claves para imaginar y
recrear.
Confieso con franqueza que mis recuerdos de Rami-ro son inolvidables.
Independientemente de su autoría, es una persona singular, amigo de sus amigos
y su na-turalidad es envidiable. Su aportación siempre ha sido útil,
enriquecedora y provechosa dada su experiencia y trayectoria literaria para
quienes escriben y le escuchan.
Si la memoria no me falla este gran hombre ha ofrecido y dado todo lo que
sabe y conoce de su propia patria, Colombia, y de otros muchos países. Se ha
ocupado e interesado, apasionadamente y muy directamente, en el conocimiento de
la historia de Egipto, sus gentes, su cultura y su situación actual, sin dejar
de hablar sobre el Islam, El Corán y otros temas relacionados. Incluso habla de
la España
musulmana, propiamente dicha. No quiero extenderme en describir y elogiar la
personali-dad y las cualidades de Ramiro Lagos, pero si quiero dedicar una
breve presentación de apoyo y felicitación a su contribución en esta exposición
suya sobre Egipto a la dimensión socio-política, humana y religiosa, doble
objetivo de su obra, en esta ocasión. En primer lugar para rendir a su persona
un gran recuerdo y el testimonio de mi amistad verdadera; y en segundo lugar la
frase del gran poeta Ibn Abdun, de Sevilla:
¿Acaso no recuerdas la promesa de no olvidada jamás por la gran amistad que nos
une?
Yo, le diría a Ramiro:
¿Recuerdas, querido Ramiro, nuestras comunes vivencias y estancias en
Madrid y en El Cairo… y el espíritu cordial que reinaba en nuestros encuentros
con “desayuno andaluz”… y el café compartido en la zona de Quevedo, en Madrid?
¿Recuerdas nuestros encuentros en la madrugada, o a la llegada del
mediodía, o al caer de la tarde?… Si me preguntaras:
“¿Dónde estás tú, Karim, ahora lejos de allí?” Te diría:
“Lo que me extraña es sentirme vinculado a tu afecto, y por ello, a los
demás amigos y amigas…preguntan-do, estando junto a ellos y ellas… ¿Quieren
verme? Y yo también, con mis ojos y sus ojos, a ellos y ellas…”.
…Y están en mis pupilas presos; y mi corazón añora el ceñirlos con mis
abrazos, mis anhelos:
Estoy en mi país, Egipto: ¿dónde está la otra patria mía? Derramo
lágrimas de recuerdos, que me fluyen
sin cesar
Cuando pienso en la vida alegre de los dos, Lo demás de la vida me
parece dolor… ¡Aquellas gratas horas en los jardines floridos!
¡Aquellas en los placeres de suave libertad!
Recordando a mi patria lejos de mí, aquí y allí… ¡Cuanto en torno a mi
país de origen, es yermo y soledad!
¡La soberana pompa del caudaloso Nilo se eclipsa ante la gloria de
Guadalquivir… de Andalucía y del Manzanares de Madrid.
Por ti, Ramiro, por tu amabilidad, tu personalidad, tu calidad humana y
obra, se asocian todas ellas íntima-mente. Eres el ejemplo del hombre de
“interconexión de vida y cultura”; de apasionamiento poético y eternidad, como
escritor.
Por todo ello, te recuerdo y te admiro.
Nota: El profesor Gamal Abdel-Karim es catedrático del Departamento de
Lengua y Literaturas Hispánicas, Facultad de Letras, Universidad de El Cairo.