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Reseña de Traducción del silencio, de Trinidad Ruiz Marcellán

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Reseña de Traducción del silencio, de Trinidad Ruiz Marcellán
By Libros y Letras 10 de diciembre de 2018
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La
poética del silencio que anida en este libro esencial es la huella indeleble
del recuerdo, del amado ausente, y al mismo tiempo la vida en toda su grandeza
y honestidad.


Por: José Antonio Santano*

Abrir las páginas de un libro es
siempre un acto de amor indescriptible. Abrir las páginas de un libro de amor
es abismarse en la frondosidad del silencio. El silencio del amor es como un
mar inmenso e infinito. Por eso el amor es el motor del mundo, no hay nada que
pueda con el amor, ni siquiera la muerte. Cuando la muerte se interpone y deja
a los amantes en el dolor de la ausencia, la vida es un calvario, la oscuridad
plena, el precipicio que invita a la caída, como si el mundo no existiera ya,
solo sus cenizas, y sin embargo, el amor renace como un Ave Fénix. Abrir las
páginas de un libro de amor es, entonces, como hallar un oasis en el desierto,
el mejor bálsamo posible, pura razón de la existencia.

Uno de esos libros es, sin duda, Traducción del silencio, de Trinidad Ruiz Marcellán (Zaragoza,
1950), poeta honda donde las halla y perseverante editora, responsable desde el
año 1979 de Olifante. Ediciones de Poesía. Nace Traducción del silencio como consecuencia de la muerte de Marcelo Reyes, compañero de vida de la
poeta.

Después de dos años de habitar el más
absoluto silencio, de conversar con él día y noche, de odiarlo y amarlo al
mismo tiempo, de bucear en la oscuridad hasta la extenuación, en un delirio
incomprensible, de caminar sin orden ni concierto; después de haber volado
hasta la más alta montaña y haber rozado los bordes dorados de la luna, de
sentir la quemazón de la ausencia definitiva, de amamantar el desconsuelo y la
desesperación o precipitarse en la más honda y triste soledad, Ruiz Marcellán, refugiada en la
escritura, acierta al comprender de que es posible renacer a la vida después
del último y aterrador silencio, de que la luz puede iluminar tanta oscuridad y
que para ello no hay mejor remedio que regresar al origen del propio silencio,
entenderlo, asistirlo, dialogar con él, recrearlo  mediante la palabra, interpretarlo,
traducirlo al fin.

Ya en el prólogo el también poeta Luis Alberto de Cuenca dice: «La escritura mitiga los
efectos devastadores de la muerte. Se transforma en un grito que consigue
emerger de la soledad y vencer al silencio. Un grito que, en el caso de este
libro de Trinidad Ruiz Marcellán, no
sobrecoge ni aterroriza, sino que conduce a la calma y suscita el sosiego. La
calma y el sosiego que reinan en el país del recuerdo, allí donde las llagas en
el alma que produce el dolor comienzan a cicatrizarse». Y así es o así nos lo
parece, porque este libro es un libro de vida, de la victoria siempre del amor
en su entrega pura y generosa. Bien lo sabe la mujer y la poeta que vive en
Trinidad Ruiz Marcellán, y lo sabe el paisaje del Moncayo, los pobladores de
Litago y los árboles y pájaros, la tierra entera. Ya lo dijo el también poeta y
gran amigo de Trinidad, Ángel Guinda:
«Ya no hablo otra lengua que no sea el silencio». Y esto mismo ocurre con la
lengua que habla y escribe Ruiz Marcellán. Ella ha querido, deseado
amorosamente, adentrarse en la mismísima médula del silencio para crear un
universo nuevo, distinto, de una belleza inconmensurable y de una extraordinaria
hondura. Del silencio a aprehendido y de él ha nacido la esperanza. La poética
del silencio que anida en este libro esencial es la huella indeleble del
recuerdo, del amado ausente, y al mismo tiempo la vida en toda su grandeza y
honestidad. Versos que beben de la tierra y el agua, del vuelo del pájaro en su
descenso delirante a la planicie; versos que resplandecen los sentidos y
desbordan la emoción:

«Verás
cómo crece / la mimosa de Tasmania / que da sombra a tu ventana.  // Entre las dos te auparemos / sujetando tus
vértebras rotas / y desplazadas a otro mundo. 
// Amor más poderoso que la vida».

Traducción del silencio contiene la esencia de
la palabra poética de Trinidad Ruiz Marcellán, la brevedad de sus versos, en
esa especie de golpe seco, contundente y único, que nos alerta y nos asombra,
nos seduce y abisma, distingue su personalísima voz. El silencio que nos
muestra en toda su magnitud no es sino su propio silencio, aquel al que un día
se vio sometida y del que aprendió a sentir y vivir como otros muchos silencios
que habitaban la casa y la montaña:

«Cumbre
/ del Moncayo. // Recomenzar».

Versos
como hilos de seda que van tejiendo cada instante de vida, a la que se aferra
ya sin remisión, pues en ella habita toda la esperanza de saberse amada aún
después del silencio y haber amado aún después de la muerte. Abrir las páginas
de este libro es como iniciar un vuelo a lo desconocido, a los misterios de la
vida o como respirar el aire puro de las altas cumbres. La verdad poética de
Trinidad Ruiz Marcellán resplandece en cada una de las páginas de este pequeño
gran libro, una joya literaria que no dejará impasible a lector alguno, porque
en él se halla el silencio en todas sus formas y sentires.

Traducción del silencio nos devuelve la
esperanza en el ser humano para cambiar la vida y para creer en ella, y por eso
la poeta se pregunta:

«¿Para
quién / vivir? // Silencio. / Vacío. // ¡Para la vida!».
Poesía
del silencio y para la vida, pura poesía la de Trinidad Ruiz Marcellán.  
Título: Traducción del silencio              
Autor:
Trinidad Ruiz Marcellán
Editorial:
Olifante (Tarazona, 2017)  

*José Antonio Santano. (España) Poeta y crítico literario.