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La saga “Englandom”, de Erik Jacobs, aporta diversidad a la distopía juvenil

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La saga “Englandom”, de Erik Jacobs, aporta diversidad a la distopía juvenil
By Libros y Letras 17 de mayo de 2022
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La saga Englandom de Erik Jacobs

Por: Eva María Fraile Rodríguez*

El autor latinoamericano Erik Jacobs sabe muy bien que nos encanta leer sobre futuros distópicos. No hay otro escenario mejor a la hora de hacernos reflexionar sobre los límites del bien y el mal, al tiempo que nos presenta la probabilidad plausible de acabar muy mal si perseveramos con determinadas conductas y hábitos. Por eso y por la personalidad y diversidad de sus personajes, la saga Englandom parece estar llamada a marcar un punto de inflexión en su género.

Londres siempre ha sido un escenario que da para muchas novelas, sobre todo desde la época victoriana. Puede transmitir perfectamente un romance otoñal entre personajes dickensianos, algún tipo de aventura navideña, escenas costumbristas o futuros apocalípticos, pero siempre nos lo imaginamos gris, invernal, otoñal en todo caso. Es raro un verano en Londres, siempre es una ciudad de paso, no es para quedarse a vivir, ni siquiera en la literatura. Es un lugar para, como hacía la familia Banning en la maravillosa Hook, ir a pasar la Navidad a la casa de la abuela Wendy. Pero luego te vuelves a tu casa. ¿Qué tendrá Londres que nos resistimos a quedarnos en ella mucho tiempo?

Erik Jacobs también debe de sentirlo así, porque el futuro que nos ha pintado en su saga de Englandom no es para quedarse allí, la verdad. En las dos novelas que componen esta saga, que pronto será una trilogía, Héroes de Englandom y Furia de Englandom, Londres es un lugar postapocalíptico cuyos habitantes viven segregados en función del grado de lealtad patriótica que les atribuye el despiadado régimen de los tiranos Crowley, y donde las ejecuciones más atroces se retransmiten en directo por la televisión para deleite de la población. ¿Qué tendrán los futuros distópicos que nos atrae tanto? «Las novelas distópicas como la saga de Englandom, que pintan un futuro cruel, injusto e indeseable, pueden aportar su granito de arena en el sentido de recordarnos constantemente (martillar en nuestra conciencia colectiva) que, si proseguimos con o repetimos ciertos errores y caminos equivocados, el posible desenlace pudiese ser terrible», reflexiona Jacobs. Para el autor latinoamericano, el género cumple una doble función: «Como escritor y como lector, un futuro mundo distópico se presta muy bien como el contexto para desarrollar el tema de la permanente lucha entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto. Puesto que se trata de un mundo que no existe (aún), tienes a tu disposición un universo casi inagotable de posibilidades para crear un ambiente tan detestable, cruel e indeseable como sea necesario para desarrollar la trama, y que además resulte (por el mismo hecho de ser tan negativo) muy atractivo para quien lo contempla desde fuera, como observador lejano. A fin de cuentas, como en la mayoría de historias, queremos que el protagonista (el bueno) alcance su objetivo, venciendo al malo, y cuanto más complicada sea su travesía de lucha, más satisfactorio nos resulta su éxito».

Erik Jacobs, autor de la saga Englandom

 

Lo que no me parece, y esta es mi opinión muy personal, es que en muchos casos todavía se insista en presentar estos personajes cargados con los exagerados y trilladísimos clichés que ya todos conocemos y que solo contribuyen a encasillar a un individuo o a un grupo de individuos…

El personaje principal es Derin Dark, un chico que experimenta la transición del héroe, en este caso la caída desde uno de los más altos escalafones de la sociedad hasta el infierno de ser considerado un traidor a la patria y poner en peligro su vida y la de sus seres queridos. Es, además, un chico gay, algo que no es nada común en la literatura de acción, si bien Jacobs ha conseguido retratar su personalidad y su relación con otro de los protagonistas, Dylan, con gran naturalidad, sin pretender que sea esto lo que los define. «Hoy en día ya no resulta extraña, atrevida o vanguardista la visibilidad que se da a personajes LGBTI en la literatura (o en el mundo del entretenimiento, si queremos ampliar aún más el rango). En este sentido, todo marcha bien. Lo que no me parece, y esta es mi opinión muy personal, es que en muchos casos todavía se insista en presentar estos personajes cargados con los exagerados y trilladísimos clichés que ya todos conocemos y que solo contribuyen a encasillar a un individuo o a un grupo de individuos dentro de un marco muy estrecho de características físicas y/o de personalidad, que, por lo general, tienden a ser caricaturescas. Tampoco estoy de acuerdo en esa tendencia de, por pretender parecer superinclusivo, introducir casi a la fuerza personajes LGBTI con cualidades, de nuevo, muy repetitivas e incluso ridículas. En fin, cuanto más auténtica y natural sea la visibilidad de estos personajes, mejor», asegura el autor.

Sobre si el devenir de la sociedad actual pudiera asemejarse algo al de su Englandom, Erik Jacobs se muestra, por fortuna, mucho más positivo de lo que cabría esperar por su historia: «Quizá soy demasiado optimista, pero me parece que la civilización humana, con todo y sus debilidades y defectos, va avanzando en la dirección correcta. Claro, en el camino hay y seguirá habiendo muchos tropiezos y algunos retrocesos, pero, en su conjunto, veo a la humanidad yendo en la dirección correcta».

Furia de Englandom, libro de Erik Jacobs

 

Fotos: César Rosales
Derechos fotos: Erik Jacobs



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Eva Fraile (Reina Lectora)

Sobre el autor: *EVA MARÍA FRAILE RODRÍGUEZ.

Psicóloga, agente literaria y de prensa (España). 

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