Hank T. Cohen continúa explorando con sus nuevos cuentos el horror corporal y la mezcla de géneros.
Por Pablo Concha
Géneros como el weird, new weird y splatterpunk resuenan cada vez más para referirse a un tipo de narrativa que toma cada vez mayor fuerza en la literatura latinoamericana de las últimas décadas, con voces que están creando una nueva configuración de estos géneros ambientada en nuestras latitudes. Se trata de un tipo de ficción que en sus orígenes era una mezcla de elementos de terror y ciencia ficción y tiene como padre primordial a H. P. Lovecraft (1890–1937). Historias extrañas que mezclan géneros y técnicas literarias, y que se alejan de una concepción tradicional; algunas (en particular las que entran en el splatterpunk) se caracterizan por una representación gráfica de la violencia, a menudo gore, porno gore u horror corporal y que se pueden decantar hacia otras vertientes según el autor o autora.
Hank T. Cohen (Camilo Ortega) viene trabajando estos géneros desde la publicación de su primer libro, El pornógrafo (Vestigio, 2019) hasta el reciente La magia en la época de su reproducibilidad técnica (La plena noche, 2024). Este último contiene dos nuevas historias en menos de cien páginas: “Informe #854” y el cuento que da título al libro.

Uno de los expertos en narrativa weird en nuestro continente es Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978), autor, entre otros títulos, de El orden del mundo, Las imitaciones y Un pianista de provincias, quien afirma: “La obra de Hank parece decantarse últimamente (desde Traumatismo pancreático en adelante) en dos vertientes: por un lado, están los cuentos que reúnen bizarro y horror corporal extremo, en los que además explora temas como la magia ritual, y por otro los que podríamos pensar como más cercanos a la literatura ergódica (La casa de hojas es notoriamente un referente recurrente) e incluso a la teoría-ficción. En el reciente La magia en la época de su reproductibilidad técnica esto se ve claramente en la selección de cuentos: el primero, “Informe #854” va en la línea ergódica y se presenta como un informe detallado de una anomalía o caso extraño de contacto interdimensional, que queda resuelto en términos weird no explicados pero de alguna manera dados por sentado, como si se postulara un mundo donde al menos existe un conocimiento científico-técnico de esos contactos o anomalías”.
“Informe #854” describe las imágenes de cámaras de vigilancia que han captado a un sujeto identificado como Antonio Heredia, el cual está siendo estudiado por ciertas sospechas sobre su persona, más los comentarios de un observador/narrador sin nombre que se encuentra estudiando dichos informes. Es un cuento que tiene una fuerte influencia gore y ci-fi, con ecos de Cronenberg, Burroughs y, aparte de la historia, quizá lo más llamativo es su estructura y la voz que relata.
“Tenía la ambición de escribir una historia intimista (que es algo que busco muy seguido). Quería hacer un weird más cercano. Me puse a pensar que, si el apéndice de una criatura multidimensional se manifiesta en 3D y se enfrenta a la vida, va a ser un hombre de mediana edad en crisis. Jugué con la estructura de los informes porque me interesaba jugar con la forma y estaba escribiendo varios textos medio ensayos, medio ergódicos. Fue un experimento por varios lados”, afirma Cohen.
El segundo cuento, “La magia en la época de su reproducibilidad técnica” va sobre un joven que al estar desempleado recurre a trabajar en videos porno para subsistir, con la peculiaridad de que la filmación conlleva la ejecución de un ritual que busca exorcizar la culpa a través del dolor, logrando alterar detalles de la realidad para que de esta manera el personaje pueda llevar una existencia más tolerable donde el parásito del remordimiento no se lo coma vorazmente.
“Este cuento remite más a la otra vertiente de la obra de Hank, en particular con su preocupación por la magia. Si Clarke señaló que toda tecnología lo suficientemente avanzada puede ser confundida con magia, aquí es de alguna manera lo contrario lo que encontramos: una magia que se metamorfosea en tecnología, en datos sobre lentes, modelos de cámaras y detalles. En cierto sentido esto une los dos cuentos –y por tanto a las dos mencionadas vertientes de su obra–, ya que en los informes abundan los datos técnicos, que aquí de pronto adquieren un espesor más importante, en tanto dan pistas del extraño ritual llevado a cabo, en el que se combina un servicio virtual de contenidos sexuales con otro tipo de servicio, performado por un mago ritual que a su vez se encarga de la venta de los mencionados contenidos. Todo parece amalgamado al mismo ritual, una suerte de sex magic en el sentido de Aleister Crowley o sus continuadores por el camino de la magia del caos, y ese ritual puede (o no) haber modificado la realidad, en un tropo de la ciencia ficción en el que de pronto parece comparecer una tradición iniciada con Philip K. Dick.”, dice Sanchiz.

La energía sexual y los rituales oscuros siempre han estado ligados, pero no así la filmación de videos porno como instrumento para conjurar alguna entidad o fuerza. El personaje de esta historia está inspirado a su vez en un actor real de esta industria.
“Está basado de cierto modo en Tyler White y Ryan Fields, dos actores porno que murieron. Me interesa mucho ver cómo la imagen juega con el recuerdo, y más en la industria del sexo. Además, siempre me ha interesado la pregunta de qué pasa con un actor cuando no está grabando o cuáles son los pensamientos con los que llega frente a la cámara. Y, cierto, muchas veces se ha conectado la magia y el sexo; este último se ha vuelto parte de las redes sociales, del comercio y demás, se expandió a muchos espacios. Entonces, en esa amalgama, la magia también va a tener esas características. El sexo y la magia se han adaptado a la industrialización”, afirma el autor.
En este cuento, nuevamente, es muy importante la voz que narra, en este caso una segunda persona, la más difícil de utilizar:
“Descubrir qué voz funciona en un cuento siempre es un asunto complejo. A veces hago cambios entre voces cuando ya voy en la mitad. Aquí usé la segunda persona porque quería establecer una conexión más personal entre el actor porno y el lector. Creo que ese contacto es más o menos común al ver pornografía; tal vez esa sea una de las razones por la que nos gusta tanto, y ver las cosas desde la mirada de quien no entendemos es un juego con el otro que funciona como base del weird” dice Cohen.
Con esta obra Sanchiz dice que “Cohen reafirma la pauta del weird contemporáneo, que no deja de lado su origen tanto en el horror como en la ciencia ficción.”
Cohen es un escritor con influencias muy interesantes: “Don DeLillo, David Foster Wallace y Thomas Pynchon me han marcado mucho al momento de escribir. Saben enrarecer el ambiente de diferentes maneras sin perder la importancia de la historia; todavía les sigo los pasos”, afirma.
La magia en la época de su reproductibilidad técnica y las obras de la editorial La plena noche se encuentran disponibles en librerías aliadas y en su web https://laplenanoche.com/