Por María García Esperón
Compartimos un texto escrito por María García Esperón (México), a propósito de su nuevo libro Argonautas. Un viaje mitológico, una novela que aborda una de las aventuras más famosas pero menos tratadas de la mitología griega.
Ganadora de los mayores premios de la LIJ en español como el SM Barco de Vapor (México) y el Premio A la orilla del viento (FCE), entre otros, la autora mexicana extiende a los lectores una seductora invitación: conocer los entramados de Argonautas. Un viaje mitológico una novela que aborda una de las aventuras más famosas pero menos tratadas de la mitología griega.
Construida a modo de tríptico, esta obra novela la aventura más conocida de la mitología, quizás solo superada por la Ilíada y la Odisea: el viaje de Jasón y sus argonautas para obtener el vellocino de oro, un objeto maravilloso que se encuentra en una tierra lejana. De la mano de García Esperón y de héroes clásicos como Hércules, Atalanta, Orfeo invitamos a los lectores a ser parte de este recorrido.
¿Qué puede decir la aventura de los argonautas a los jóvenes del siglo XXI? ¿Qué pueden suscitar en ellos las palabras que narran la pasión y la aventura de Atalanta, de Jasón, de Hércules, de Orfeo…? ¿Qué les importa el vellocino de oro, custodiado por un dragón en un remoto confín del mundo? Yo me he hecho esas preguntas desde que, hace veinte años, di inicio a mi camino como escritora de literatura infantil y juvenil con un libro centrado en el mito del laberinto. El premio que obtuve y la aceptación inmediata por parte del público lector de Latinoamérica, también para mis sucesivos libros centrados en la mitología griega, me convencieron de que entre los jóvenes lectores había hambre de mitos.

Argonautas irrumpe en la plena madurez creadora de esta escritora que te habla a ti, lectora, que te busca a ti, lector, para compartir la infinita belleza y la actualidad de los antiguos mitos de la Grecia que nos constituye y que, como latinoamericanos, nos corre por las venas como una sangre de héroe que este libro, editado bellamente por Panamericana Editorial, nos renueva y enciende.
¿Por qué Argonautas? ¿Por qué Grecia? Porque el amanecer cultural de la humanidad occidental aconteció en esa península y en esas islas rodeadas de un mar que los griegos vieron color de vino, surcado de delfines, resplandeciente y sombrío.
Necesitamos amanecer. Necesitamos decir “sí”, a los mensajeros del horizonte cuando vengan a reclutarnos para ir en busca del vellocino de oro, cuando nos pregunten si queremos compartir la banca de remero con Hércules, con Peleo, con Cástor y Pólux y con Atalanta la cazadora. Necesitamos poner el pie en la Argos, la nave que es oráculo y es destino y cuyo nombre significa Fulgor.

He podido escribir parte de este libro durante un viaje a las islas griegas que incluyó una breve estancia en Estambul. Después de la experiencia de crear para esta misma casa editorial Historias de la Atlántida durante una estancia en Creta, anhelé visitar la geografía física que vio surgir la leyenda de los Argonautas y navegar simbólicamente en la Argos a través del mar color de vino.
Imaginar, evocar y escribir en los barcos que conectaban las islas, ver transcurrir las olas sin cesar renovadas y a través de los azules del mar Egeo vislumbrar la aventura de los héroes que partieron en busca del vellocino de oro ha sido una alta emoción hecha posible por la literatura. Surqué en un ferri el estrecho de Mesina, que en la geografía mítica corresponde al hogar de los monstruos terribles Escila y Caribdis, y puedo decirte, lectora, lector, que si mi cuerpo iba en una embarcación moderna, mi alma remaba en una nave griega con un ojo resplandeciente pintado en la proa.
Hacer coincidir la escritura de algunos capítulos con los lugares visitados, avanzar, como los Argonautas, de occidente a oriente, “donde se levantan los rayos del sol”; haber visto desde el avión el Helesponto –“el mar de Hele” – y pasar cinco días en Estambul junto al Bósforo, me permitió viajar también en el tiempo para comprender lo que sintieron los Argonautas, hombres de occidente, en la misteriosa tierra de Eea, donde, en algún lugar de la geografía mítica, Helios apresta su carro tirado por cuatro caballos refulgentes para iluminar el mundo.
Argonautas se inspira muy libremente en Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas, isla que visité y en la que con el ojo de la mente contemplé la figura del Coloso, atisbando el mar, su más allá, su posibilidad infinita. Que estas páginas en manos de los jóvenes se conviertan en un mirador para vislumbrar aventuras de crecimiento humano como la que, en tiempos muy remotos, hizo latir apasionadamente el corazón de los Argonautas.
