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Cuando Dios se esconde, libro polémico

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Cuando Dios se esconde, libro polémico
By Libros y Letras 22 de diciembre de 2013
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Por: Ramiro Lagos, especial para Libros y Letras. A propósito de mi
libro Rimado del Cristo Roto, se
publica con mi firma un epilogo, reflexionando sobre el libro Cuando Dios se esconde,  escrito
por la poeta portorriqueña Zoraida Merced. Comentando su titulo, digo: “Lo que
queda claro ante la fe, es que Dios no se esconde. Al contrario, lo esconden.
Pero si no se esconde ni se le esconden, tampoco puede hacérsele responsable de
los actos humanos y fenómenos naturales o cósmicos que afectan el bienestar del
orbe, incluidas sus criaturas, en este valle de lágrimas, bajo sus “horas
de tinieblas”. Precisamente con este título “Horas de tinieblas”, escribe un
largo poema, el gran bardo colombiano Rafael Pombo. En el se resaltan las horas
tenebrosas de dudas que vivieron en coincidencia por sus dolores agudos, tanto
el poeta colombiano como la escritora portorriqueña. Los tormentos físicos y
mentales de ambos tocan las fibras de largos períodos de angustia frente a la
ausencia de un Dios concreto.  Los dos esperan que sus súplicas hubieran
sido escuchadas por el Padre Dios, mientras sobrellevaban las penalidades y
angustiosas vivencias que hallaron eco en sus escritos.  Ello explica las
estrofas del poeta colombiano, cuyos textos parecen coincidir con los de la
escritora portorriqueña citada.  Y asi Pombo dice:
“Y si interrogo a la fe
y a la razón pido ayuda
una voz me dice duda
y otra voz me dice cree”.
Un cúmulo de imprecaciones, enjuiciamientos
desesperados, interrogantes, reflexiones, dolores compartidos, hacen que tanto
el poeta colombiano como la mencionada escritora se identifiquen en la
expresión de un lenguaje patético, conmovedor y cuestionador que les golpea la
mente con preguntas a este tenor. Dice la escritora  portorriqueña: “¿Por
qué el mundo se hizo un infierno para sufrir?” “¿Es ésta la creación de un Dios
amable y clemente?”   Y una pregunta paradójica: “?Por qué cae el
castigo sobre el que no ha ofendido a Dios?”.  Semejantes interrogantes
surgen del dolor y la tortura mental, y en la escritora se levantan  sus
elocuentes silencios clamando a Dios con sus soliloquios y cuitas, y así
comulga en reflexiones con el poeta colombiano:
”¿Cómo es posible Dios mío
que haya tantos, tantos tristes
cuando Tú, Oh, Señor existes
con el mismo poderío?
Cuestionar a Dios es una osadía
religiosa…Pero tampoco es la primera vez que un hijo de Dios cuestiona a su
Padre Eterno buscando respuestas en tiempos difíciles y catastróficos. Temas
que parecen cuestionamientos a la
Divinidad
pero que son expositivos de sus designios, entran
en el debate de ayer y de hoy. Basta saber que existen libros de reciente data:
El Dios ausente y El Dios sádico escritos por el teólogo
Francois Varone, que aclaran el tema y dan respuestas que alientan el
conformismo mental.