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¿Cuentos, poemas, canciones o novelas?

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¿Cuentos, poemas, canciones o novelas?
By Libros y Letras 1 de julio de 2015
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Por: Lyda Larrarte
La presente es una invitación a escuchar el corazón delator de Soda Stereo y desenterrar el de Edgar Allan Poe. A conocer al Lobo Hombre en París de La Unión y presentarlo con El Lobo Hombre de Boris Vian. A buscar La Cucharita perdida de Jorge Velosa con la ayuda de Germán Izquierdo M.
La relación de la música y la literatura es un tema que ya ha sido analizado desde diferentes formas: influencias, similitudes, paralelismos, convergencias, etcétera. Realizar un estudio de ello no es propiamente lo que pretendo, para eso hay verdaderos eruditos en ambos temas que opinen al respecto. La idea es intentar hacer un recorrido, hasta donde mi memoria y conocimientos lo permitan, de obras y artistas de un lado y de otro que han usado ambas formas de manifestación artística para expresarse y nos han permitido disfrutar de esa exquisita combinación.

¿Músicos o escritores?

En alguna ocasión, Cortázar llegó a afirmar haber sido músico frustrado. Que tocaba la trompeta no es un secreto, aunque él manifestara no ser bueno en ello. La influencia de la música en Cortázar es evidente. Conocer a Johnny Carter en su cuento El perseguidor, asistir a las reuniones del Club de la serpiente en Rayuela y muchos apartes adicionales en otras de sus obras, es un claro reflejo de ello.
El reciente ganador del premio Rómulo Gallegos, Pablo Montoya, con formación musical en la Escuela Superior de música de Tunja, afirmó en una entrevista para la W Radio que dejó la flauta al no sentirse pleno para expresar su creatividad con ella como interprete. Sin embargo, sus obras se ven influenciadas por la música. Música de pájaros, La Sinfónica y otros cuentos musicales y Razia son algunas que delatan su pasión por ambas artes.
Milan Kundera, musicólogo y compositor, muestra en sus obras su conocimiento e influencia musical abiertamente. El repetitivo “Muss es sein? Es must sein! Es must sein! (¿Tiene que ser? ¡Tiene que ser! ¡Tiene que ser!)” En La insoportable levedad del ser y el carácter aclaratorio a partir de éste para los sucesos que ocurren en la historia, son apenas una muestra de su inmersión en el mundo musical.
Bob Dylan, que sin publicar un libro ha sido varias veces nominado al Nobel de literatura; Jose María “loquillo” Sanz, con sus libros “El chico de la bomba” y “Barcelona ciudad” mezclados en su repertorio de creaciones; Afonso Cruz, quien ganó con la novela “Jesucristo bebía cerveza” el Premio de Literatura de la Unión Europea y Léonor Recondo, que suma varios libros a su carrera y un Premio Literario para estudiantes y aprendices de Borgoña con “Rèves oubliés“, son otro grupo de artistas que se han debatido entre la música y la literatura. Los dos primeros más reconocidos como músicos incursionando −con intención o no− en la literatura. Los últimos, sin poder ser definidos más como lo uno que como lo otro. Son simplemente artistas usando los medios a su alcance para expresarse.

¿Cuentos, poemas, canciones o novelas?

Al comienzo, mencioné algunas canciones inspiradas en cuentos: Corazón delator y Lobo Hombre en París. Recientemente, el periodista Germán Izquierdo M. publicó un libro con el detrás de la historia cantada por Jorge Velosa en “la cucharita”. Octavio Escobar Giraldo, publicó un cuento llamado “De música ligera”. Blues a dos mujeres, canción de la agrupación La Rue Morgue cuya letra reza “Maga, te descubrí sin querer
entre rayuela, la lluvia y parisenses humedecidos escuchando jazz, parís no está tan lejos”, deja clara su inspiración en Lucía, la Maga de Cortázar. Casa tomada y otras obras del mismo Cortázar han sido inspiración para más música. El álbum The Raven de Lou Reed, basado en la obra de Edgar Alan Poe. Las obras de muchísimos poetas musicalizadas por Joan Manuel Serrat.
La lista es larga. “La naranja mecánica” de Anthony Burgess, ¡Qué viva la música! de Andrés Caicedo, Opio en las Nubes de Rafael Chaparro, La Tumba de José Agustín, Historias de Kronen de José Ángel Mañas, Raro de Benjamín Prado y muchísimas más, son historias que se leen con banda sonora de fondo. Que invitan a despertar varios sentidos y a llevar las sensaciones a ritmos que incluyen a Beethoven, Nirvana, the Doors, Jimi Hendrix, Rolling Stones, Willie Colon, Richie Ray, Bobby Cruz y muchos otros. Son obras de ambos lados que nos repiten que el arte es arte y que se puede sentir entre melodías y letras, sin tener que apelar a cada una por aparte.