Descansen armas

Un ensayo sobre la guerra y la paz
de un ex guerrillero de las FARC
“No es gratuito
que Arteta escoja para glosar su libro a Crane, Orwell o Remarque, escritores
que fueron también guerreros, para montar un tribunal de guerra contra la
guerra.
“Arteta también
fue guerrero y es hoy un escritor refinado, erudito y directo. Ni ahora ni
antes le ha temblado la mano. El fin de la guerra es el asesinato, dice Arteta
citando a Tolstoi, y ningún guerrero que mande o cumpla órdenes –invoque la
causa que invoque– puede evadir el martillazo de esta sentencia. El autor
muestra con conocimiento de causa y el manejo pulcro de lo que Maurice Blanchot
llamó “la escritura del desastre”, que ya metidos en la pomada es igual la
guerra en el Caquetá que la guerra en Huelva; el Sitio de Sebastopol o la
preparación de una emboscada al Ejército en el río Micay.
“La guerra,
escribe Arteta, es la muerte en sí misma. Vale lo mismo la vida  de un guerrillero que la de un soldado.  Y sin embargo,  después de más de medio siglo de guerra de
guerrillas, de masacres y bombardeos, de emboscadas, desapariciones… pocos, muy
pocos en Colombia están convencidos de que la guerra debe ser sepultada para
siempre.
“”No hay guerra
justa” es la conclusión a la que llega Yezid Arteta y a la que quiere llevar al
lector en este libro escrito por un guerrero que no fue invisible. No
resistimos una gota de sangre más. Ni para decorar declaraciones, ganar galones
o lanzar discursos a rebato. No queremos más sangre. Llegó la hora de que todos
los guerreros depongan las armas” Alfredo Molano Bravo.
Yezi Arteta D. nació en
Barranquilla, Colombia. Adelantó estudios de Leyes y Sociología. En 1984 se
vinculó a la guerrilla. Durante el periodo de trashumancia guerrillera recorrió
distintas regiones del país. En julio de 1996, en medio de un combate con el
Ejército, fue capturado herido en la población de
Remolinos de Caguán y trasladado a prisión. Luego de permanecer diez años y
doce días en la cárcel, recuperó su libertad en julio de 2006 y desde entonces
se dedica a trabajar por la paz y la reconciliación de su país. Gran parte de
su obra fue escrita en prisión.

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