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Desde la distancia (Parte I)

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Desde la distancia (Parte I)
By Libros y Letras 9 de mayo de 2015
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Nota: este texto fue leído el 8 de mayo en Morelia, Michoacán, México.
Por: Eugenia Castaño B./ España. Quiere saludarles desde la distancia, una colombiana que vive en el campo en Sagunto Valencia después de una vida de ruido y urbanismo. Tengo una sensación extraña y es una Alegría triste por no acompañarles físicamente, mis labios sonríen porque hoy mis ojos ven el fruto de un sueño en el hermoso México que tuviera la fortuna de conocer una de sus ciudades en 1996, gracias a mi amada madre quien me invitara en esa época a un congreso de nutrición, evoco días maravillosos con ella en Guadalajara, su plaza de mariachis, la amabilidad de sus gentes y lo colorido de sus sabores y costumbres. País que admiro porque tiene la personalidad única y auténtica de lo mejicano, reconocible en cualquier lugar del planeta, México me hace sentir algo entrañable porque en Colombia se escuchan desde siempre las melodías de sus artistas, tierra que ha acogido a nuestros grandes colombianos como Gabriel García Márquez, cuna de grandes mujeres, tan auténticas como su tierra, Sor Juana Inés de la Cruz, pionera en poder desarrollar su amor por el conocimiento, capaz de decidir no casarse y luego sufrir por sentirse pequeña ante un mundo que es difícil de comprender, pero que ella lo sentía y repensaba en su “primero sueño” hablando de la noche, y yo atrevidamente hablo de “Qué eres cielo? Inspirada en la obra de ella y de otra mujer espiritual de otro lugar la madre Teresa pero cercana en el amor por el otro, por el despojado, ambas inspiradas en un mismo maestro, Jesús de Nazaret. Con los trazos del pincel de la pintora Blanca Torres Torres para El Arte no tiene nacionalidad . Frida Kahlo inspiración de muchos, en este caso también del libro, con una obra sobre ella de parte de la pintora Blanca Torres Torres acompañada con uno de mis poemas “Contrastes”, entendiendo el dolor del cuerpo y del alma de todos y el propio hasta su más sutil elevación. Otra grande Elena Poniatowska, descendiente de cuna privilegiada tuvo la sensibilidad de defender al débil, al pobre, al que nadie quiere, porque claro es fácil de labios para afuera decir que se lucha por los pobres y desfavorecidos y otra realidad muy distinta es compartir su mesa y su amistad, sin ego o vanidad. También difícil sostenerse firme en las convicciones y principios cuando se está seducido por los premios y la fama, ella firme vestida como sus defendidos, leal y humilde, fuerte y valiente, como las mujeres sujeto de este tiempo.
De ahí que la portada del libro es una de las obras de la pintora María Gallego Jiménez, el rostro de una mujer que mira hacia adelante y deja atrás un mundo, un algo, obra que coloqué también en mi poema “Encontrarme con tus ojos”, primero ver nuestros ojos en un espejo y después en los ojos de los otros. Y la obra de María de las dos barcas encontrándose una con la otra en el mar o como dicen aquí de forma bella los poetas en la mar, acompañada de mi poema “Nuestra bandera”:”Cuando juntos luchamos por el hambre o por la vida, no recuerdo la tuya o la mía, solo sé que no hay confines, si camino tras tus huellas, que me indican un camino. Agradezco esa tu bandera.”
Gracias querida pintora y orgullo para México Blanca Torres Torres, gracias amigos mejicanos por acogernos a María Gallego Jiménez pintora de Granada Andalucía, hoy presente, a Mar Herrera poetisa de Albacete Castilla La Mancha y a quien les escribe, Eugenia Castaño Bohórquez, hija de Colombia y adoptada por Sagunto Valencia España; que mi voz sea escuchada a través de los labios de mis compañeras permite que mi alma esté aquí y ahora. Como expresara otro hombre mejicano inmenso, el poeta Octavio Paz:
“Más allá de nosotros, en las fronteras del ser y el estar, una vida más vida nos reclama”
Quizá en este estado sublime del poeta se resume el sentir de este proyecto y es trascender una existencia cotidiana y plana, llevando nuestro arte, expresión de diversos estados del alma y la mente propios, al otro y por el otro. 
Cómo han cambiado las cosas amigos míos, ahora se dice que la piedad no es solución a nada, que lo que es gratuito no tiene valor, hasta una gran pensadora llamada Aynd Rund critica el altruismo, claro es de comprenderla porque ella había llegado a Estados Unidos alejada de un totalitarismo que hablaba del bien común pero anulaba al individuo, ejerciendo la violencia y por supuesto teniendo una élite acaparadora y cruel llena de privilegios, haciendo creer a la masa que ese era el sistema soñado para una igualdad social, total en nada se parece este estado a la piedad.