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El mal es, Sin Remedio

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El mal es, Sin Remedio
By Libros y Letras 17 de mayo de 2015
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Por: Marco Polo

Ignacio Escobar Urdaneta sin creer en el destino, es Rimbaud al cumplir la edad de su desaparecimiento. Rompe con Fina su amante al no querer tener un hijo y con ello desencadena su propia mascarada o burlesque, que es un poema, con su primer verso como título y el siguiente como el final de la novela mientras va confrontado su realidad.
En el fin del Frente Nacional, Colombia se muestra al mundo por su capital donde no pasa na, es una mala ciuda. Tan provinciana e inercial como los epitalamios inútiles que Ricardito canta a la madre del poeta, pretendiendo alargar el boato inane de un tiempo perdido.
Los hechos se desencadenan propiciados por la pusilánime actitud e inacción del poeta que no se atreve a enfrentar, mucho menos a cambiar el mundo. Solo se deja llevar en ese laissez faire de ser un mantenido de su propia madre y un aprendiz de la vida sin compromiso, lector inmediato de las posiciones políticas comprometidas de sus propios amigos cercanos. Camina por las calles lacrimosas, cree haber matado un hombre y recita poemas como anuncios para soñar por una puta, un vulgar poema igual que sus palabras al amanecer de la resaca. 
Sus amigos “mamertos” o comprometidos, ilustradores de consignas, o de la revolución permanente o Mao. Son la búsqueda de la autenticidad de los 70 para un oligarca. “Porque solo en lo concreto se aprende”. En adelante todo tiende a la perdida. Una mujer lo usa como amante, mas escribe un soneto sobre la memoria y el recuerdo. El deseo de una mujer que no se corresponde con el presente. Está mas allá de la realidad, creada desde la infancia. Una mujer ideal. En casa de su madre es un rebelde, pero burgués dependiente.
Con inteligente hilaridad muestra la farsa filosófica de los grupos de izquierda en especial los maoístas, la jerga estéril de una seudo religión que al final solo exige la fe para su existencia. Al poeta, mas pragmático y real solo le importa el culo de la hermana de su amigo o la masturbación, que el materialismo histórico.
Nos enseña como se escribe un poema con octosílabos rimados para burlarse de sí, de los compañeros, de la ideología, de la irreal y triste Bogoteida, para seguir viendo la poesía como un borracho, trabado o empericado que puede filosofar sobre si Homero o Góngora tachaban o bebían.
El verdadero objeto de un poema es la seducción y nos describe como pretende seducir a su propia prima. Con el recurrido cantar de los cantares, el vino y las pastas. Las oligarquías y la militancia son burladas al tiempo por la prosa sarcástica de Antonio Caballero que entre música erótica en sus propias palabras, crea uno de los memorables capítulos de su novela, en la real expresión de un poeta aprendiz de la vida que se burla de sus versos. 
El capítulo que mejora el de la seducción, es en el que nos enseña con el tiempo y palabra a palabra a elaborar un poema. Lo interior del poeta queda a la luz con ese trabajo de carpintería con perfección elaborado. 
La aparición del coronel de Gabriel Garcia, en la vida de Escobar Urdaneta no es mas que truculencia.
El poeta nos lleva por las calles de la ciudad, critica a su propia clase y escribe poemas por encargo de los izquierdistas, en el cuaderno de cuentas de una sirvienta, a favor de las clases populares siendo en verdad un real desencantado de los años setenta.
Cuando creemos que no va a pasar nada a nuestro personaje, al fin de la corrida, descrita como para fastidiar a Petro, ocurre el final propiciado por Aureliano Buendía y volvemos al segundo verso: 
Toparnos cara a cara con la muerte.