De Comala a Piedecuesta
Germán Valenzuela (Colombia)
Después del voraz incendio
todo, todo, se ha quemado,
hasta las aves volaron,
buscando abrigo y refugio.
La tierra se ha cuarteado,
los pastos desaparecido,
ojitos, hortalizas y sembrados,
el fuego los ha arrasado.
El dolor en la Navarra,
de lejos se puede ver,
las culebras achicharradas
es de mirarlas, y no creer.
El sol cambió de color,
de amarillo a anaranjado,
y los pollos en el corral,
revoloteaban asustados.
Los caballos relinchaban,
gavilanes otros rumbos cogían,
canes asustados ladraban,
y el ganado fuerte mugía.
Semeja tierra de Comala,
el sol tuesta las piedras,
las nubes están resecas,
y el calor revienta las lomas.
Las cenizas lentas volaron
muy lejos, por los aires
se esparcieron en vaivenes,
y pintaron negros nubarrones.